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EU quiere ‘reabrir’ lo que ya negoció en el TMEC

El ‘choque’ de EU con México y Canadá por las disposiciones sobre contenido regional y reglas de origen se produce en un momento especialmente difícil para la industria automotriz.

La aceleración en la recuperación de nuestro principal socio comercial, apuntalada por su proceso de vacunación y su paquete de estímulos fiscales, impulsará a la economía mexicana, un ‘efecto arrastre’ que se verá potenciado por el TMEC, el tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.

Pero a un año de la entrada en vigor del acuerdo trilateral, EU quiere desconocer las disposiciones sobre contenido regional y reglas de origen automotrices contenidas en el TMEC.

En un plazo de tres años, 75 por ciento del contenido de un auto deberá provenir de la región de Norteamérica. En el TLCAN, el valor de contenido regional era de 62.5 por ciento.

Las reglas de valor de contenido laboral obligan a que, en 2023, 40 por ciento del valor de un auto y 45 por ciento del de un vehículo pesado se produzcan en plantas o regiones que paguen salarios, al menos, de 16 dólares estadounidenses por hora.

Además, se estableció un plazo de siete años para que 70 por ciento del acero en autos sea elaborado en la región desde su fundición inicial hasta su proceso de producción final.

El problema es que, para que haya comercio de autos y autopartes manteniendo las preferencias arancelarias, EU quiere hacer una ‘reinterpretación’ muy estricta de las reglas de origen, que de por sí son restrictivas para la industria automotriz nacional.

La regla de valor de contenido laboral no existe en ningún otro tratado, ni el requerimiento de utilizar acero originario de la región en la producción de vehículos.

El TMEC incluye nuevos requisitos que deben cumplirse para solicitar el trato arancelario preferencial.

Uno de ellos son las core parts o autopartes esenciales, como motor, transmisión, carrocería y chasis, eje, sistema de suspensión, sistema de dirección y batería avanzada, para que el auto sea originario de la región.

Esas autopartes deben tener 75 por ciento de contenido regional y tanto México como Canadá consideran que, si ese requisito se cumple, se puede convertir en 100 por ciento.

Pero para la Representación Comercial de EU, las reglas no deben interpretarse así, sino a su manera.

Dice que al momento en que esas piezas se ensamblan en el auto, el contenido regional no sólo se queda en 75 por ciento, sino que hay que volver a hacer el cálculo del valor.

Con esa interpretación, EU está de alguna manera ‘reabriendo’ lo que se cerró en las negociaciones entre los tres países. Peor aún, está enviando el mensaje de que nunca estuvo de acuerdo con la negociación final.

El riesgo es que ninguno de los tres socios quiera cumplir las reglas de origen, en perjuicio de la integración.

El ‘choque’ de EU con México y Canadá por las disposiciones sobre contenido regional y reglas de origen se produce en un momento especialmente difícil para la industria automotriz por la escasez global de semiconductores.

La falta de microprocesadores ha limitado la producción de vehículos ligeros, que está llamada a ser uno de los motores de la recuperación económica.

Los cuellos de botella en las cadenas de suministro a nivel global generan desabasto de diversos insumos en el sector del automóvil de México.

Las manufacturas están siendo afectadas por el desabasto de insumos en el sector automotor y por los cierres temporales de algunas plantas armadoras.

La recuperación del sector manufacturero podría continuar en los próximos meses, en línea con la actividad de EU, si hay un restablecimiento de las cadenas de suministro a partir de agosto y hasta fin de año.

Y, claro, si EU no insiste en reinterpretar reglas ya negociadas y cuyo balance fue muy negativo para México.

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