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Esta tecnología neozelandesa se inspiró en un saltamontes para girar 90 grados contenedores

El empresario neozelandés Simon Ward, observando la fisonomía de este insecto, inventó un sistema para girar 90 grados contenedores de insumos a granel.

¿Han pensado alguna vez cómo es que se transportan insumos como el café o el azúcar, y qué tanto contaminan para llegar a su mesa directamente o como un refresco?

El azúcar, por decir algo, se consume en prácticamente todas las embotelladoras de refrescos o en panificadoras del mundo, por ejemplo, en la India, Coca Cola consume 8 millones de toneladas de azúcar al año, y las embolsan en sacos de 50 kilos, para lo cual utilizan un ejército de personas. De uno en uno van subiendo los sacos en los contenedores para su traslado, y luego, es un proceso similar para la descarga. No es extraño imaginar la cantidad de riesgos de seguridad para el personal ocasionados por cargar manualmente este tipo de sacos.

Este ciclo implica, de entrada, una pérdida del 20 al 25% en la utilización del volumen disponible del contenedor marino porque con el sistema tradicional de bolsas y super sacos no se llena al 100% con el producto, sino al 80%. Esto además de la merma por sacos rotos y todo el plástico utilizado en los sacos, sin contar el riesgo de contaminación del producto.

Bueno, pues la empresa neozelandesa A-Ward diseñó un sistema de descarga de alta eficiencia, que voltea los contenedores 70 o 90 grados.

Ustedes dirán, ¿cuál es la novedad? Aunque suena simple, realizar esto con contenedores, que vacíos pesan entre 2,500 a unos 4,800 kilos y que llenos hablamos de unas 30 toneladas es un verdadero reto de ingeniería.

Esta tecnología nació en 2006 cuando Simon Ward, fundador de A-Ward, visitaba a uno de sus clientes en Estados Unidos. El producto más fuerte de la empresa eran accesorios intercambiables para excavadoras, y este cliente en Houston cargaba y descargaba un contenedor, lo pesaba, tenía que volver a ajustar la carga y así.

Entonces le comentó a Simon que sería genial poder voltear el contenedor para cargar más fácil y rápido. La idea se le quedó en la cabeza y en el vuelo de regreso a Auckland dibujó bocetos en una servilleta, pensando en las patitas de los saltamontes, que pueden hacer el giro que exactamente necesitaba.

Así surgió el primer equipo que se instaló por supuesto con ese cliente en Houston y que todavía está funcionando, aunque si lo ves ahorita es muy básico.

Hoy, este sistema de carga de alta eficiencia cuenta con una báscula integrada y una gran variedad de dispositivos diseñados para la necesidad especifica de cada cliente. Cumple con los más altos estándares internacionales de seguridad con la norma ISO13849 y está presente en 52 países. Nuestros clientes van desde empresas pequeñas administradas por sus dueños, hasta empresas muy grandes con los estándares internacionales más altos como Pirelli, Coca Cola, Unilever. Actualmente en México estamos en charlas con Femsa, Maseca y Bimbo por mencionar algunos.

Con esta tecnología, que aplica para prácticamente todas las industrias, se utiliza el 100% del espacio de los contenedores, ya que el producto a granel se vacía directamente por gravedad, no se embolsa, no se carga manualmente por lo que tampoco hay merma de producto ni riesgo de contaminación. Esto significa menos trailers para su traslado, es decir, menos combustible y menos plásticos utilizados, lo que reduce significativamente la huella de carbono de la empresa.

Les comparto esta historia, porque como mexicano, me siento muy orgulloso de formar parte de una empresa internacional que innova para crear soluciones tecnológicas que tienen un impacto positivo para el planeta. Algo que en Nueva Zelandia es importante, ya que como filosofía de país se fomenta la generación de soluciones que aporten para el cuidado de los recursos naturales, pensando siempre en lo que hacemos por los demás hoy y para las futuras generaciones.

Estoy seguro de que todos podemos atrevernos a poner en marcha esas ideas que pueden marcar la diferencia, como es el caso de Simon Ward, y miren que sé que a veces no es fácil.

Yo soy regio, pero fue gracias a mi hija Mariel Chávez que me animé a mudarme con mi familia a Nueva Zelandia para buscar trabajo como maestro de Universidad, pero la vida tenía mejores planes y tuve la oportunidad de que Ward me invitara a formar parte de su equipo y, un par de años más tarde el Board de la empresa me puso al frente de todas las operaciones.

Para Simon fue un cliente con una necesidad y un saltamontes los que impulsaron la creación de este sistema de carga de alta eficiencia que está haciendo la diferencia en el mundo hablando de logística.

Los invito a observar las necesidades de sus clientes e inspirarse en la naturaleza, estoy seguro de que se sorprenderán de las grandes ideas que todos podemos generar y pues con pasión y preparación podemos convertirlas en una historia de éxito en cualquier parte del planeta.

George Chavez, CEO A-Ward


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