A unos días de iniciar legalmente el proceso electoral para las elecciones del 2027, este se encuentra ya marcado por una serie de irregularidades que definitivamente desde ahora adelantan los conflictos legales y políticos que lo acompañarán.
La autoridad electoral de entrada no cuenta con el pleno consenso y apoyo de los participantes, es tan marcado su dependencia del régimen de la que preside el INE y varios de los integrantes del consejo general, que aunque no tan cínico y obvio como el Tribunal Electoral el prestigio que por décadas se tuvo hoy es una caricatura de autonomía e independencia.
La intervención que está teniendo el INE y su camarilla que lo controla para invalidar hasta el nombre y logo de ciudadanos que legalmente han ganado su derecho a participar como partido político, como es el caso de Somos México, es la manera descarada de torpedear los derechos políticos de los ciudadanos y en contraste voltea hacia otro lado haciéndose de la vista gorda para permitir que Morena inicie el proselitismo abierto de quienes dentro de ese partido aspiran a las candidaturas. En la ruta de tales desaguisados, el esposo de una consejera aspira a ser candidato a gobernador en Querétaro y tratan desde ahora de señalar que no no hay conflicto de intereses porque dicen que es una elección local, cuando sabemos que son elecciones concurrentes.
Las elecciones están ya predeterminadas a no ser limpias, cuando los árbitros no son imparciales y autónomos del régimen, pero además cuando sabemos que las organizaciones criminales mantienen un control sobre muchas de las autoridades locales que se van a renovar y solo los ingenuos pensaran que no van a intervenir con sus aliados políticos para mantener esos espacios de poder o incluso para ampliar los que ya tienen en los tres niveles de gobierno y en el poder legislativo, ya sea local o federal.
No solo están las intervenciones del crimen organizado aseguradas, sino que con las divisiones internas que existen muy marcadas ahora en los cárteles, la lucha territorial de ellos pasa necesariamente por el control político de esos territorios y eso sin duda es un ingrediente peligroso para que como lo ha sido en los últimos procesos electorales la violencia esté presente contra aspirantes o candidatos que no convengan a los intereses criminales. Y una vez más hay que señalar que este amasiato del crimen y los políticos desafortunadamente no es privativo de un solo partido,por lo que cabe aquello de que “ el que esté libre de pecado que lance la primera piedra “.
Además a lo hasta aquí señalado sin duda que las presiones que el presidente Trump y su gobierno realizan en el contexto de su estrategia y de sus intereses de cara a sus propias elecciones del mes de noviembre es el otro factor que no nos podemos permitir obviar porque tanto sus amenazas de intervenir directamente contra los cárteles, sus acciones efectivas y discursivas contra la inmigración, así como las presiones sobre las negociaciones del Tratado Comercial, incluso la posibilidad de una ruptura aunque los intercambios comerciales continúen,pero hablamos de política, de una narrativa que Trump mantiene para su clientela política de MAGA,así como las experiencias recientes en elecciones en América Latina, son sin duda un ambiente que contamina el proceso electoral, y es además parte del contexto global en el que se desarrollarán las elecciones del próximo año en México.
El ambiente de polarización que la presidenta alimenta día a día y este fin de semana más abiertamente como fueron sus expresiones en Colima, es el otro ingrediente que se añade a la apertura del proceso electoral, amén de sus cifras alegres sobre la realidad del país y lo que verdaderamente está sucediendo tanto en lo que respecta a una economía estancada que hace crujir día a día las finanzas públicas tanto por el gasto gubernamental, como por lo abultadismo de la deuda pública, la violencia e inseguridad que no cesa, y que decir de lo horrendo de la permanente desaparición forzada de personas y la ceguera presidencial en sus cifras que incluso la llevan a desaparecer de su discurso a los desaparecidos.
Pero por si todo esto no fuera suficiente, las luchas internas tanto en el partido de Morena ya por los espacios de poder, ya por la división entre moderados y radicales respecto a las acciones de desvisado que vine realizando el gobierno norteamericano a muchos de ellos o de la abierta protección e impunidad para aquellos señalados y solicitados por los estadounidenses, es de tomar en consideración estas luchas internas en el marco del proceso electoral porque estamos hablando del partido en el poder y por ello, lo que pase a su interior es del interés general.
Mientras que el proceso electoral está por iniciar, la oposición partidista no tiene ni la claridad ni la definición de realizar un gran frente para competir contra Morena y sus aliados, no solo ello, el caso de Movimiento Ciudadano que por más verborrea que avienta su claro papel de esquirol a favor de los intereses del régimen del obradorato adelanta que en caso de alguna alianza opositora, MC no estaría y otra cosa que hay que tomar en cuenta es que habrá dos nuevos partidos que tendrán sin duda sus votos y que su participación por primera vez les impide realizar alianzas electorales pero que además algunos o muchos de esos votos de no existir podrían haber sido para esta hipotética alianza opositora. En fin, el proceso electoral arranca y lo único seguro es que la polarización y la violencia política se alimentará aún más con el.