En el año de 1959 el escritor hondureño-guatemalteco, Augusto Monterroso, escribió y publicó un microrrelato qué nombró como “El dinosaurio”, cuyo texto es: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Traigo esto ahora aquí, porque dentro de un mes, ya que pase la catarsis futbolera, los mexicanos despertarán y el régimen del obradorato seguirá allí como el dinosaurio de Monterroso, pero para la presidenta sucederá lo mismo, por más que haya tratado de evitar enfrentarse con la realidad emocional del pueblo en el estadio en la inauguración del Mundial de Futbol, no ha podido evadir del todo la realidad a la que busca darle la espalda, así es que este impasse lo que hace es solo acumular situaciones más críticas.
El presidente Trump busca de manera urgente ya terminar, diríamos, ya al costo que sea, el conflicto con Irán; está empantanado por múltiples factores y circunstancias y en concreto no logra obtener la victoria contundente que desea y que hace semanas pregona, ahora con el acuerdo de entendimiento final, por más firmas que haga en el Palacio de Versalles como si tratando de emular en ese bello recinto lo que se dio para finalizar la Primera Guerra Mundial de manera legal y formal el 28 de junio de 1919; desde que inició la guerra, la presión que existe en la economía mundial por el aumento del precio del petróleo y sus repercusiones en el costo de la vida en todo el mundo, pero sobre todo para los norteamericanos con la importancia que, de manera particular, tiene este tema en los votantes de cara a las elecciones intermedias el 3 de noviembre; a Trump le urge terminar ese tema en su agenda y concentrarse en ganar el Congreso y las gubernaturas en juego.
Pero eso hace que el presidente norteamericano desde ya se concentre en una agenda más doméstica y reforzar su narrativa para sus simpatizantes de MAGA, en primer lugar, y los votantes indecisos, en segundo lugar, y México vuelve a la centralidad del discurso y de las presiones reales para ganar simpatizantes de cara a noviembre.
Las reiteradas declaraciones de Trump y varios de sus funcionarios de las áreas de seguridad de su gobierno, de que México está controlado por los cárteles de la droga y que su presidenta está asustada, y sobre todo la amenaza directa de incursiones terrestres para llevarse a criminales o políticos coludidos con estos, pende como la espada de Damocles a la estabilidad política de los gobiernos federal y locales, y más que ello va directo a la yugular de Morena y sus dirigentes.
La solicitud de detención con fines de extradición de varios políticos y funcionarios de Sinaloa todos militantes de Morena y su protección de facto por Palacio Nacional al grito de “queremos pruebas”, se vio enturbiada por la entrega del ex secretario de seguridad pública al gobierno norteamericano, y su audiencia programada pasando el Mundial de Futbol. Pero los norteamericanos siguen hablando de una lista más amplia de políticos y de exigir más cooperación para la detención de líderes del crimen organizado.
Recordemos también que el mes de julio será muy importante para conocer de manera más precisa el futuro del Tratado Comercial con Estados Unidos y Canadá, aunque por la importancia para nuestro país lo que suceda en Estados Unidos es vital para México, recordemos que el 82% de las exportaciones van a ese país y que una parte sustancial del ingreso para el mercado interno proviene de las remesas que envían los paisanos que trabajan allá y que por la política migratoria de Trump, ya en el último año, se han disminuido en casi tres mil millones de dólares, con todo lo que eso significa para la economía mexicana, pero sobre todo para el ingreso de las familias que dependen de eso.
Pero la presidenta tiene también las presiones al interior de su movimiento, ya sea de los integrantes de su coalición con el Partido del Trabajo y Verde, que de cara a las elecciones del próximo año buscan mayores espacios en las candidaturas tanto locales como las que habrá de diputados federales, pero también de sus propios compañeros de partido que en cascada han iniciado sus solicitudes de licencia para estar en condiciones de participar en el proceso interno para la definición de candidatos sobre todo de las gubernaturas.
Continía también para despertar en julio después del Mundial, que pese a que han entregado 800 millones de pesos a la sección 22 del SNTE en Oaxaca y fuerza central de la CNTE lo que ya en esa disidencia magisterial es una práctica de chantaje, la evidente crisis que se da directamente con la presidenta y así se ha visto en las últimas giras tanto en Baja California con los abucheos a su persona o la cancelación definitiva de la gira como fue el caso de Zacatecas, y que los plantones y demandas de la Coordinadora, evidenciaron también que la presidenta no cuenta con un gabinete de calidad, sino al contrario brilla por su incapacidad y torpeza.
La presidenta despertará en julio después del mundial que su equipo hacendario y de economía, no dan pie con bola y no pueden y no saben cómo sacar a la economía de su estancamiento, porque los inversores de plano no ven claridad en la política económica, por la inseguridad pública, por el marco jurídico y un sistema judicial cooptado por Morena y por la incertidumbre del futuro del Tratado de Comercio con los Estados Unidos, la economía nada más no crece.
Para los mexicanos despertar después del mundial será a la misma cruda y difícil realidad del obradorato, violencia, inseguridad, desapariciones forzadas, corrupción gubernamental, colusión con el crimen y su impunidad descarnada, militarización, economía estancada, y seguramente decepción futbolera …..hasta dentro de cuatro años.