Samuel Aguilar Solis

Las lecciones de Hungría para México

Esta experiencia de cómo derrocar en las urnas un régimen autocrático y corrupto con una lectura apropiada para las condiciones mexicanas es sin duda positivo en el análisis y sobre todo en su operación política de cara a las elecciones de intermedias y de cara al 2030.

El pasado 12 de abril un aire de esperanza brotó desde Hungría para la democracia en el mundo y sobre todo para los demócratas que viven bajo el yugo de autócratas: mientras existan elecciones y una sociedad dispuesta a luchar por recuperar la democracia como forma y sistema de vida, hay posibilidades de derrotar al populismo autocrático. El triunfo en las urnas sobre el autócrata Viktor Orbán por parte de Peter Magyar tiene una serie de lecciones que aquellas sociedades que están bajo el dominio político de personajes como el húngaro , deberían de asimilar como una gran experiencia y claro bajo las específicas circunstancias de cada país hasta se podrían convertir en una hoja de ruta para recuperar la democracia.

El hartazgo con la corrupción, una situación económica mala para los húngaros, el deterioro de los servicios público, una forma de ejercicio del poder por parte de Orbán cada día más autoritario, lo mal visto de la influencia rusa y sus cada vez más evidentes acciones contra la Unión Europea pese al apoyo de Putin y Trump y una escisión de su círculo más cercano que rompe lo aparentemente sólido de un núcleo de poder con Peter Magyar, que funda el partido Respeto y Libertad, TISZA en 2024, hacen que frente a lo inesperado Orbán sea derrotado de una manera contundente, y con una amplia mayoría, gracias sobre todo a una gran participación electoral de los ciudadanos, casi el80% , que le dan además a Magyar las dos terceras partes de legisladores, suficientes para que comience a revertir las reformas “iliberales” de Orbán y que con este evento político, histórico para Hungría pero, también para el mundo, muchos ciudadanos en varias latitudes vuelvan a creer en la democracia como la mejor forma de gobierno y sobre todo que se vea que pese a la fuerza de un autócrata cuando la sociedad se decide se le puede vencer, derrocar de manera pacífica y democrática, queda la gran lección de que ningún país está condenado para siempre a la autocracia, como ya se sabe que tampoco las democracias son eternas, porque pues los sistemas políticos son cambiantes.

El triunfo de Magyar se da por el desgaste del régimen autocrático y corrupto de Orbán, por su juventud y carisma que contrastaban abiertamente con Orbán y de manera subrayada un trabajo político de tierra que lo llevó a recorrer todo el país previo a las las elecciones, una difícil situación económica que los húngaros vienen teniendo, el deterioro de los servicios públicos, no formaba parte de la oposición y esta al ver el crecimiento electoral de Magyar se hace a un lado bajo la óptica de que si no lo apoyaba abiertamente no lo estorbaría ni le quitaría votos postulando otros candidatos, tampoco hace una propuesta radicalmente diferente a lo que Orbán venía realizando, ya que no cae en la trampa de los populistas autócratas de la polarización y no ataca frontalmente a Orbán, sino subrayando enfáticamente la dura realidad que se vive, con eso lo contrasta , por ejemplo mantiene su postura sobre los migrantes, sostiene los valores católicos tradicionales de Hungría, pero postula una independencia de los medios de comunicación, critica duramente la corrupción, vuelve sus ojos a Europa que busca recuperar unos fondos ( 18 mil millones de euros ) bloqueados como sanción al gobierno de Orbán por la pérdida del estado de derecho en Ucrania por las acciones de Orbán y recobra el nacionalismo húngaro con la postura de sacar a los rusos del país, ahora faltará ver si el tiempo de la transición para regresar a una democracia liberal se hace con la celeridad de los votos que se le dio para el parlamento y si el partido de Fidesz no boicotea sus reformas con medidas extralegles.

A los triunfadores les funcionó muy bien su trabajo con los jóvenes y concentrase en los centros urbanos, fuera de la influencia de las clientelas rurales de Fidesz , así como una narrativa directa sobre las necesidades de la gente, los salarios,el empleo el futuro de las familias, recordar que el país se había estancado y la economía no va bien para los ciudadanos de a pie, el triunfo de Magyar se podría ver también como una especie de corrección del camino que con la caída del socialismo real se vislumbraba para Hungría y a lo que Orbán torció a sus intereses, y no fue con un choque frontal sino con la fuerza de una narrativa fincada en contrastar el discurso autocrático con la realidad. Una vez más queda claro que la democracia y en este caso su recuperación dependió de manera fundamental del alcance que tuvo la fuerza popular que apoyó a Magyar.

México desde fines del 2018 vive un régimen autocrático con el obradorato que es tan parecido a lo que Orbán fincó en Hungría, que hasta podríamos decir que los morenistas copiaron con el agregado de la colusión con los cárteles del crimen organizado, y que el resultado final es la captura del Estado y la generación de un estado mafiosom,que mucho se asemejan, por ello esta experiencia de cómo derrocar en las urnas un régimen autocrático y corrupto con una lectura apropiada para las condiciones mexicanas es sin duda positivo en el análisis y sobre todo en su operación política de cara a las elecciones de intermedias y de cara al 2030; el hecho histórico tiene tantas lecciones , que el proceso hay seguirlo puntualmente como acicate para los demócratas mexicanos.

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