La Feria

Clara Luz Flores, o el Titanic regio de Morena

Lo más sintomático es que nadie atina a explicar bien a bien por qué le dieron la candidatura a quien hace siete años quedó en cuarto lugar. Muchos dicen que están entregando la plaza, que Morena juega a perder.

Una vez un regiomontano me dijo que no había segunda oportunidad para dar una buena primera impresión. Ja. Qué pensará ese amigo de lo que ocurre en su tierra, donde cuando se necesitaba que Clara Luz Flores surgiera cual cohete de Musk con su nueva candidatura, en esta segunda oportunidad emula al Titanic. Pero no es sólo ella la que está hundiéndose en Nuevo León, sino Morena y hasta la presidenta.

Lo más sintomático es que nadie atina a explicar bien a bien por qué le dieron la candidatura a quien hace siete años quedó en cuarto lugar. Muchos dicen que están entregando la plaza, que Morena juega a perder. Eso no cuadra con la belicosidad de las mañaneras, ni con la de la nueva “tardeada”, por llamarle de alguna forma al embate del video de Andrés Manuel López Obrador.

Interpretaciones aparte, lo cierto es que Citlalli Hernández, la cabeza siamesa de Morena, ya tiene en las manos los resultados de sus consultas con los cuatro que “perdieron” frente a Clara Luz. Y esa papa caliente ahora se la ha de pasar a la presidenta Sheinbaum para ver qué hacen con un cuarteto que en resumidas cuentas dice: no le vamos a levantar la mano a Clara Luz.

No es que sean malos perdedores, ni tampoco que necesariamente la “ganadora” de la “encuesta” en Nuevo León les parezca en lo personal intransitable. Lo que se le dijo a Citlalli, tanto en Monterrey como en Ciudad de México, es que la virtual candidata tira para abajo todos los números (incluidos los de las eventuales candidaturas a alcaldías y diputaciones), y que tiene malas compañías.

Porque quien haya decidido favorecer a Flores no entendió que la política local en Nuevo León tiene desconfianza del político de origen priista Abel Guerra Garza, su marido, e incluso de agravios específicos de esa corriente en contra de, según varias fuentes, Waldo Fernández, senador y otro de los “derrotados” de la interna morenista que se supone que el lunes de la semana pasada había quedado resuelta.

Desde el mencionado senador Fernández, hasta el alcalde de Escobedo Andrés Mijes, junto con Tatiana Clouthier (quien se autoinstituyó en ariete contra Clara Luz, a quien acusa de deshonestidad), y el expanista Felipe de Jesús Cantú han entregado a la encargada de las elecciones de Morena un mensaje que en idioma regio se entiende bien rápido: “nadie quiere jalar con ella”.

Y para seguir con eso del lenguaje que sobre esas tierras norteñas también es indispensable comprender: el otro mensaje que se ha enviado a la dirigencia morenista es que el empresariado regio no la quiere, y sin ese apoyo, ni cómo hacerle.

Once días después de entregada la estafeta a Clara Luz Flores, en vez de disiparse, la percepción de que necesariamente sobrevendrá una derrota morenista en la entidad que hoy está en manos de Movimiento Ciudadano cuaja más y más.

¿Cómo la van a bajar? Esa es la cuestión que Morena debió ponderar con su “encuesta”. Porque el método elegido dejó cuatro aspirantes de alto perfil en activa resistencia, tanto que incluso Tatiana Clouthier ha puesto el ejemplo de Ciudad Juárez —donde sin encuesta se entregó la candidatura municipal a Andrea Chávez— como prueba de lo fársico de los sondeos.

Por lo pronto, la que debió ser la entrada triunfal de Clara Luz Flores para su segunda gran oportunidad como candidata ha provocado que los cuatro “perdedores” le hicieran el vacío: tras deslindarse de ella ya ni con una nueva encuesta se podrían subir a apoyarla.

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