La Feria

Ayotzinapa II: fiasco en inteligencia y coordinación

Salvador Camarena imagina la conversación entre López Obrador y su gabinete, luego de que se fugara el policía que asesinó a un estudiante de Ayotzinapa.

Seguro fue de concurso el diálogo entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y su gabinete, que diario madrugan para ver cómo amanece el violento país, cuando le informaron que a su Guardia Nacional, a su aparato de inteligencia y a sus protegidos de Guerrero se les fue el policía que mató a un estudiante de Ayotzinapa. De premio.

Con la novedad comandante supremo que el normalista Yanqui Kothan no sólo murió sin haber disparado, sino que el policía estatal que estaba resguardado por el fatídico ataque al estudiante se nos peló: en nuestras narices, de no creerse, ¿verdad, mi presi madrugador?

Chucho, ¡ven Chucho!, prepara filminas para abrir el debate de golpe de Estado técnico, para distraer a los de Foro TV y a otra prensa, tengan para que se entretengan con ese señuelo mientras hallamos al fugado, a ver si localizamos a la gobernadora y de paso a la secretaria de Gobernación.

Que se fugó quién general, repítame de favor que es muy temprano y luego tardo en carburar.

El homicida, señor.

O sea, general, me está diciendo que:

a) Luego de que nos tumbaran la puerta sin que nadie pudiera o quisiera evitarlo; y ese portazo días después de que tiraron petardos en Segob –menos mal que Alcalde no despacha–, después de cohetones en el Senado, la Cancillería…

b) Luego de que nos dijeran en el radio que los traicionamos…

c) Luego de que todo dios sabía que el fin de semana era el festejo por la Normal Raúl Isidro Burgos…

d) ¿Me está diciendo general que luego de todo eso nadie dio la orden de máxima alerta a policías municipales y estatales, a la Guardia Nacional, de que extremaran vigilancia, pero sobre todo calma y comunicación, de que de ninguna manera cayeran en provocación, si la había, de que no había pretexto alguno para usar armas de fuego contra los chavos –o ningún chavo, para el caso–, salvo flagrante e indiscutible defensa propia, que usted habló con Audomaro, con Rosa Icela, con Evelyn y con todos los alcaldes para pedirles alerta máxima pero prudencia aún mayor, y sin embargo, un policía mató al joven, y los otros fueron retenidos largas horas…?

e) ¿Me está diciendo general que después de que me hicieron decir al mundo, porque sí sabe general que la mañanera la ven en todo el planeta, verdad, me hicieron declarar que los disparos habían sido en respuesta a un ataque, y todo eso de camioneta robada, etcétera…?

f) ¿Me está diciendo general que luego la mamá ya sabía que el joven nada de restos de rodizonato, y que ahí voy a autocorregirme y declarar que no, que pues que qué lamentable pero que ya vamos a procesar a los responsables…?

g) ¿Y entiendo bien cuando entiendo que ahora vamos a decir que so sorry el detenido se fugó, se le fue a la fiscala, a la policía que supongo que quiere que no se acabe por este escándalo toda esa corporación, a la gobernadora que ojalá no ande en la Riviera Nayarita, a Audomaro, a la inteligencia del Ejército, a la Guardia Nacional del general Bucio, y, a quien al menos en el papel tiene a su cargo la gobernabilidad, es decir a la secretaria de Bucareli?

Chucho, que venga Cayetana o el mismísimo rey de España, ruégale al güero Castañeda hablar de guerra sucia, porque lo único que yo tendría que haber evitado era otro muerto de Ayotzinapa. Y otra vergüenza de impunidad así sea por unos días. ¡Chucho, qué golpe, Chucho!

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