La Feria

Lo que el caso de Xóchitl nos dice del PAN

Cualquiera diría que Xóchitl Gálvez milita en Acción Nacional, pero no. Y cualquiera diría que su caso ilustra que el PAN no busca ganar, lo que se dice ganar, en 2024.

Xóchitl Gálvez ha sido funcionaria federal de un gobierno panista; también ligada a ese partido fue titular de la Miguel Hidalgo, y forma parte de la bancada blanquiazul en el Senado. Cualquiera diría que milita en Acción Nacional, pero no. Y cualquiera diría que su caso ilustra que el PAN no busca ganar, lo que se dice ganar, en 2024.

El lunes de la semana pasada, El Financiero sacudió el mapa electoral de Ciudad de México. La encuesta publicada ese día puso parejas a Morena y a la alianza opositora, si ésta ocurriera, en la elección de gobernante capitalino.

Que el lopezobradorismo no se haya reposicionado luego de su derrota, parcial pero dolorosa, de 2021, es revelador, pero también lo fue que dos de los nombres que más resultarían competitivos por el PAN no militan en ese instituto.

La encuesta señaló a Xóchitl y a la diputada Margarita Zavala como las mejor posicionadas, y en un lugar más distante a la senadora Kenia López Rabadán, ella sí militante activa: al preguntar “¿Cuál es su opinión acerca de…?”, 34 por ciento de los consultados respondió que tiene muy buena o buena opinión de Xóchitl, 26 por ciento opinó igual sobre Margarita y 21 por ciento sobre Kenia; mientras, 39 por ciento dijo tener muy mala o mala opinión de Zavala, 28 por ciento de Gálvez y 19 por ciento de López Rabadán. A ésta no la conoce 43 por ciento, las otras empatan en desconocimiento popular, con 21 por ciento.

En el cara a cara de “posibles candidatos en escenarios hipotéticos” de la elección capitalina, Xóchitl saca 40 puntos frente a 43 del morenista Martí Batres, y los mismos puntos si la contendiente de Morena fuera Rosa Icela Rodríguez, que a su vez sacaría 42. Si el “margen de error de las estimaciones es de +/-4.0 por ciento”, entonces se puede decir que hoy nada está dicho rumbo a esos comicios.

Morena está en campaña por la presidencia de la República desde hace muchos meses. López Obrador es el principal animador de la pasarela de sus corcholatas nacionales y ya hemos visto cómo éstas se placean por el país con cualquier pretexto.

La oposición, en cambio, sigue extraviada en descalabros y pugnas internas. Y no reacciona, ni cuando tiene una encuesta caída del cielo, como la de El Financiero para la capital.

En Twitter, tanto el PAN de la Ciudad de México como el nacional dieron cuenta de la encuesta, subrayando que la alianza opositora empataba en el bastión morenista, pero los líderes blanquiazules no desplegaron ningún tipo de narrativa que presumiera que tienen una candidata ‘natural’ si de verdad andan en ánimo de que haya ‘tiro’.

Tras conocerse la encuesta, Xóchitl recorrió programas de radio y televisión, incluida La Silla Roja de El Financiero. En esos espacios dijo sí quiero, y quiero con el PAN y con el PRI, o incluso con el PAN solo. Dijo también que no quiere sin el PAN.

¿Cómo respondió a eso el PAN, que el 5 de junio perdió las gubernaturas que tenía en Quintana Roo y Tamaulipas? Básicamente con silencio.

El actual PAN se trata de líderes nacionales y regionales que, dueños como son del padrón de militantes, básicamente pretenden explotar una marca para usarla de agencia de colocación de sus incondicionales en puestos directivos y, eventualmente, legislativos, para así medrar, por unos años más, con las simpatías que aún convoca el partido político más longevo de México. Chambistas sin ambiciones de realmente competir.

Porque, si quisieran ganar-ganar, habrían explotado la encuesta de El Financiero, haciéndole ruido a Xóchitl, Margarita y Kenia. Pero no, ni eso.

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