La Feria

Ya que el Presidente va a Nayarit…

La violencia no cesó en Nayarit luego de que fuera detenido en EU el exfiscal Édgar Veytia y ni cuando concluyó el infame gobierno de Roberto Sandoval, también encarcelado.

Andrés Manuel López Obrador anunció el lunes que el fin de semana irá a Nayarit. Y dio algunos detalles de su agenda por aquellas tierras.

“Vamos a empezar en Vallarta para supervisar todas las obras que se están haciendo, están ampliando ahí las carreteras Vallarta-Las Varas, de Las Varas a Compostela, se tiene el proyecto de Compostela a Tepic, la ampliación del aeropuerto de Tepic. Luego, además de otras obras, ya podríamos ir a inaugurar, pero no se puede ahora, caminos rurales a la sierra de Nayarit, a La Yesca y otras partes. Pero sí vamos a ir –son actos cerrados– a supervisar distritos de riego, ‘Alejandro Gascón Mercado’, allá en Ruiz, vamos a ir a la presa de Santa María, a Picacho, vamos a esta supervisión”.

Como se puede ver en la agenda que adelantó el Presidente, a él parece que lo que más le gustan son los caminos y el cemento. Las obras pues. El domingo estuvo en La Montaña de Guerrero también para hablar de caminos y, bueno, se sabe de su proclividad por los caminos de Oaxaca, por los trenes del sur y por la refinería…

Pero qué tal que AMLO aprovechara su visita a Nayarit para ver, además y sobre todo, a personas. Para retomar una agenda que parece que fue devorada por la pandemia. Para entrevistarse, en este caso, con víctimas nayaritas de la violencia.

En enero el gobierno de López Obrador publicó un informe que no ha tenido la debida atención ni del propio presidente de la República. La Comisión Nacional de Búsqueda de Personas dio a conocer al inicio del año su Análisis de Contexto de Nayarit, una radiografía de la violencia que ese estado a padecido en particular desde 2011. En este espacio ya hablamos al respecto de ese documento de 140 páginas. Hoy, dada la visita presidencial, anoto otros datos de ese informe.

López Obrador va a ir, según dijo, al aeropuerto de Tepic. Pues ahí al ladito hay una sucursal del infierno. En las proximidades de la terminal aérea que supervisará Andrés Manuel, en Xalisco, se encontraron, sólo entre 2017 y 2020, 15 fosas de las que se extrajeron 113 cuerpos.

A manera de subrayado y como ya apuntaba en la anterior columna sobre ese informe, estamos hablando de que la violencia no cesó –para nada– luego de que fuera detenido en Estados Unidos el exfiscal nayarita Édgar Veytia y ni cuando concluyó el infame gobierno de Roberto Sandoval, también detenido; ni luego de que iniciara el presente gobierno federal.

Por cierto, también en La Yesca y en Bahía de Banderas, otras de las escalas de la visita presidencial de este fin de semana, han encontrado fosas desde 2017. Pero nada como Xalisco.

Antes de viajar para allá al mandatario le da tiempo de leer el Análisis de Contexto de Nayarit. Para que llegue informado, y para que además de caminos, muy necesarios para las poblaciones, hable con los nayaritas de justicia.

Es tiempo de que López Obrador reestablezca el diálogo que tuvo, por ejemplo, el 24 de junio de 2019, cuando dijo a las familias de las víctimas: “Lo puedo gritar a los cuatro vientos: va a haber justicia en México”.

Para hacer buena esa promesa no basta con mañaneras como la del lunes, precisamente, donde se habló de una baja sustantiva en índices de delitos. Si eso se vuelve tendencia, qué buena noticia. Pero hay muchas deudas con las víctimas. Muchas del pasado, y bastantes de su propio gobierno. Puede empezar a saldar esa deuda en Nayarit.

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