La Feria

La parejera Sheinbaum-Ebrard

En lo que vemos cómo se zafa Ricardo Monreal de la revuelta que le están armando sus propios compañeros de partido, atendamos la parejera Sheinbaum-Ebrard.

En lo que vemos de qué manera se zafa el senador Ricardo Monreal de la revuelta que le están armando sus propios compañeros de partido (no por nada un líder perredista de antaño siempre decía “pecho a tierra que vienen los nuestros”), repasemos la parejera entre la jefa de Gobierno y el canciller rumbo al destape.

En el arranque de este año Claudia Sheinbaum retomó algo iniciado en 2021. Está decidida a hacerse ver y hacerse sentir como la jefa de gobernadoras (es): ha recibido a los gobernadores de Veracruz y de Michoacán, y a dos precandidatos a gubernaturas.

El año pasado ya habíamos visto pasarelas de gobernadores en el Palacio del Ayuntamiento. Ahora esas reuniones –en el caso de los gobernadores que ha recibido– están disfrazadas de firmas de “convenios para innovación tecnológica”. Ajá. La verdad es que la doctora está dejando ver a quien quiera, y dejando sentir en Morena, su peso de favorita. Y no le está saliendo mal.

En sus encuentros con aspirantes ha tenido el cuidado de no decir más de la cuenta, porque la acusarían de estar haciendo política partidista en recintos oficiales. Pero esta semana recibió a Mara Lezama, presidenta municipal de Benito Juárez (Cancún), Quintana Roo, a quien le dedicó un tuit diciendo que es “una mujer honesta, trabajadora, que gobierna con cercanía a su pueblo y está convencida de la transformación de México”. Poco faltó decir que ganará en las elecciones de este año, pero ahí queda.

En el caso de Hidalgo, el 22 de enero publicó en Twitter que “con gran gusto” recibió y conversó con el senador Julio Menchaca, “a quien le deseo la mayor de las suertes en su nueva encomienda”.

Por su parte, Marcelo Ebrard tuvo al arranque del año una vistosa gira por Sudamérica, donde visitó al presidente electo de Chile, y participó en la reunión de la CELAC en Argentina.

El canciller ha tenido vistosidad propia de su cargo y de su encargo, diría AMLO: cerró 2021 con un reconocimiento por la denuncia contra los fabricantes de armas de Estados Unidos.

De igual forma, si Sheinbaum tuvo la semana pasada una vistosa reunión con los gobernadores morenos que fueron al llamado Parlamento abierto a hablar a favor de la reforma energética, el canciller no se quedó atrás con su participación en la plenaria de la bancada parlamentaria de Morena.

Donde se le ha complicado a Marcelo es al lidiar con los nombramientos de su jefe para embajadas y consulados. Ebrard ha capoteado la tormenta por varios de esos nombres, y demuestra una vez más que su disciplina frente al jefe es de ésas que hicieron famosos a los priistas. Disciplina clásicamente priista también mostrada por la doctora, que desestimó críticas al nombramiento en Panamá de YSQ.

La parejera de estas corcholatas luce en efecto pareja. Pero hay un tema donde, inexplicablemente, Claudia se ha dejado ganar de calle el protagonismo.

Ebrard ha aprovechado el anuncio de la venta de Banamex para reclamar que el Estado mexicano se haga del afamado patrimonio artístico de ese banco. Claudia, la jefa de Gobierno de la capital cultural del país por definición, no ha mostrado la misma iniciativa que el canciller.

Claro que Marcelo puede decir que él desde hace más de dos décadas ha pugnado para que ese fomento sea manejado públicamente y no por privados; mientras que la gobernante de la capital dejó pasar una oportunidad para exponer, más allá de Chapultepec, qué visión cultural tiene para México, y esa coyuntura lucía ideal. Veremos si le entra decididamente al debate. Hagan sus apuestas.

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