De nuevo Claudia Sheinbaum no asistió a la cumbre de Jefes de Estado en la ONU, donde se abordó la transición energética. Trump calificó a México como el epicentro de las drogas, sin que la delegación mexicana se inmutara.
Estuvieron presentes Ucrania, buscando diálogos paralelos para acabar la guerra; Turquía, ampliando sus horizontes comerciales; Irán e Israel, pese a la confrontación que tiene al mundo en un hilo; Palestina, para defender su subsistencia; y Venezuela, con su agenda de inserción. En fin, se dieron cita cerca de 130 jefes de Estado que dialogaron y acordaron diversos aspectos de sus agendas.
Ese mismo lunes, el Foro Internacional de las Mujeres, Capítulo México, llevó a cabo un segundo encuentro anual para continuar sus reflexiones. El tema fue “México en el Mundo, Marco Legal y Certidumbre para la Inversión”.
El análisis se dividió en varias pláticas. En Geopolítica y Resolución de Conflictos, se abordó la nueva realidad y la interdependencia para cumplir compromisos, en un escenario donde la confianza ha minado las instituciones globales y priva la incertidumbre. Esto se integra al proceso de precio y riesgo de las inversiones y los contratos.
Un segundo momento tocó la Confianza, Legalidad e Inversión, abordando los cuellos de botella que enfrentamos. El costo institucional amplía los riesgos por su debilidad, y la falta de un sistema de justicia afecta derechos.
Pese a que existen miles de parques industriales, estos operan deficientemente, con base en la confianza tanto de inversionistas como de instituciones. Hoy no hay suficiente energía eléctrica para nuevas inversiones, no hay órganos reguladores independientes ni órganos electorales que den certeza y, aunque subsiste el voto, el entorno es sumamente incierto.
En cuanto a Infraestructura, Certidumbre y Visión de Largo Plazo, no se cuenta con proyectos estratégicos, certeza jurídica y la nueva Ley de Inversión Extranjera asigna un papel preponderante al sector privado, brindando facilidades en trámites y garantías, pero la matriz de riesgos y la rentabilidad no alcanzan para cubrir el aspecto social.
En cuanto al Estado Mexicano como Socio Confiable y Reglas del Juego, el panorama de oportunidades de inversión también se observa poco atractivo. Hay un gran pragmatismo, pero la intervención estatal es mayor y se estancan el crecimiento y la redistribución.
El Plan México solo aporta 10% del crecimiento, por lo cual la meta de lograr un 25% se ve inalcanzable. Subsisten brechas en la inversión pública en educación y salud, y no hay una clara rendición de cuentas.
Si bien el paquete económico 2026 es un esfuerzo loable para mantener a la economía y se estableció un diálogo con los empresarios en su diseño, aún peligra la calificación soberana. No se han perfeccionado las cláusulas arbitrales y no hay equilibrio en los contratos.
Por último, se abordó El Capital para Crecer, con los aspectos de financiamiento, mercado y ahorro. Se reconoció que los bancos tienen mucho dinero, lo mismo que las Afores y Siefores, pero no hay demanda de las empresas. No hay proyectos.
Sube la mora. La informalidad se combina con el exceso de liquidez que quiere acotarse, se recorta la deducibilidad. Las MiPymes no cuentan con ecosistemas que las protejan, no hay emprendimiento, baja el empleo formal y no hay educación financiera.
Además, existen impuestos nocivos que para las pequeñas y medianas empresas son devastadores, como el impuesto a la nómina. Se paga con plazos largos a las Pymes y no existe un sistema de seguros para el sector.
Frente a todos estos planteamientos, que requieren que México se inserte de mejor forma en la nueva geopolítica mundial para atraer capitales, proteger la calificación soberana y revisar la deuda con acreedores, la Presidente no se presentó al Foro Internacional.
No hubo negociaciones ni diálogos bilaterales de importancia. Atrás quedó la época de un México de gran prestigio internacional, cuya voz era escuchada y respetada.
Por el contrario, Lula da Silva, de Brasil, asistió y cimbró al foro con un discurso que de nuevo rechazó la parálisis que el Consejo de Seguridad impone al organismo. Realizó una férrea defensa de la democracia brasileña y rechazó injerencias extranjeras.
Confió en su sistema electoral fuerte y robusto, en la libertad de expresión, y se pronunció contra las nuevas zonas de influencia que pretenden imponerse al mundo.
Gane o pierda la elección, Lula dejó testimonio de su posición y de la defensa de los valores democráticos.
México estuvo ausente.