La resistencia civil es una forma de acción política consistente en estrategias que no conlleven a la violencia con el adversario con el que se mantiene un conflicto. Se le conoce también como resistencia no violenta. La resistencia civil opera mediante el desafío al adversario mediante la presión y la coerción no violenta, involucrando acciones sistemáticas para debilitar las fuerzas del poder del adversario. Se ha utilizado como acción ciudadana a la democracia antiliberal y a golpes de Estado, se compone entre la razón de la ciudadanía y la razón de Estado ante la falta de libertades y los derechos de la sociedad.
En la historia, esta acción política fue utilizada por Mahatma Gandhi para lograr la independencia de la India. Por Martin Luther King, en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos. El movimiento por los derechos civiles en Irlanda del Norte. Las campañas contra el apartheid en Sudáfrica. Las protestas en la plaza Tiananmen en China. Las movilizaciones contra el gobierno de Pinochet. Y yo incluiría las movilizaciones en la CDMX y más de 40 ciudades contra las medidas que pretenden imponer el autoritarismo en nuestro país.
Con orden, sin hacer caso a provocaciones, estas protestas ya son históricas, aunque el gobierno lo niegue. Los ciudadanos logramos elegir una candidata única con toda la fuerza de los partidos de oposición, excepto Movimiento Ciudadano, que hoy está más cerca de Morena que del bloque opositor. Samuel García no es el primer gobernador que tiene que lidiar con un congreso de oposición. Otros así conviven, mediante el diálogo y los acuerdos que buscan mejorar los programas de gobierno, sin ofensas y en cogobierno, conforme los equilibrios constitucionales. Pero en lugar de usar la política, Samuel utilizó la amenaza, la confrontación a los diputados de oposición, a tal grado que dos de ellos dejaron su cargo, para evitar represalias contra sus familias.
Los líderes nacionales de los partidos acudieron al estado para frenar las represalias del gobernador contra el Congreso. Advirtieron que de no cesar estas acciones represoras, el Congreso no concedería licencia para que se convirtiese en candidato presidencial como lo había anunciado, faltando a su promesa de concluir su mandato. Finalmente le concedieron la licencia, más no que dejase como encargado del despacho a su Secretario de Gobierno. Era necesario nombrar un gobernador interino conforme a las facultades del Congreso.
Ahí empezó el problema. MC decía que como partido habían ganado la gubernatura y quien cubriese la ausencia del gobernador debería ser de esa filiación. Pero no lo negoció. La ley nada dice al respecto. Se llevó el caso a tribunales. Tanto la SCJN como el TEPJF ratificaron las facultades del Congreso para nombrar interino y así se hizo. Samuel intentó vía decreto dejar al encargado del despacho pero no tenía validez. Regresó a su cargo, sin avisar al Congreso, lo cual carecía de legalidad. Finalmente, decidió permanecer a cargo del gobierno de su entidad, no tenía la tranquilidad para dejarlo. Él podía seguir como abanderado, pero decidió no hacerlo. Envió al Congreso su decisión y así volvió a su cargo como gobernador.
Ahora resulta que la encuesta realizada por la empresa que trabaja para Samuel García lo colocó en segundo lugar de preferencias, y entonces se victimizó. Dante Delgado recoge esta narrativa para alejarse del FAM, en un momento en el cual los ciudadanos que creyeron en una tercera vía, se ven traicionados. Y todos los mexicanos, porque MC votó con el bloque opositor, pero como minoría, el voto no hacía diferencia. En cambio votar con Morena y sus aliados sí cambia la conformación y pone a México de nuevo en peligro. La traición es pues al pueblo de México. MC se encuentra en el peor momento de su historia. Tiró por la borda su labor. La ley sí es la ley. Y en algún momento su amigo Ovalle tendrá que rendir cuentas.
En tanto, en Texcaltitlán. los pobladores, que habían denunciado ante las autoridades las extorsiones del grupo narcotraficante la Familia Michoacana, sin resultado alguno, vivían la falta de libertades, la violación de sus derechos, como muchas otras poblaciones en el país. Hay la percepción de que gobierno y narcotráfico conviven en tratos que desconocemos, pero que las visitas a Badiraguato, sin testigos, de AMLO, alimenta esta versión. Lo cierto es que quien ejerce el mando en varias partes del territorio nacional, es el narcotráfico. Se extorsiona a agricultores de aguacate, de limón y ahora hasta de chícharos y habas. Se amenaza con secuestros. AMLO culpa a las víctimas de su muerte, porque los jóvenes asesinados en Celaya, estudiantes aplicados, eran, según él, consumidores de droga y sin amor de sus familias. O sea que si no te quieren en tu casa y fumas marihuana o consumes alguna droga, mereces la muerte. A ver si entiendes. Pero sin consumidores, no hay mercado. Por eso las extorsiones y los secuestros. El pánico como ley.
Lo sucedido en Texcaltitlán prende las alertas en todo el país. Según la información disponible, los pobladores asistieron a informar que no habían logrado juntar el monto de recursos requeridos, no tenían el dinero. Es decir, muchos pobladores fueron a negociar con los narcotraficantes. Tenían sus razones, querían una reconsideración y mayores plazos. Sabían que no contaban con la fuerza del Estado para protegerlos. Estaban solos y expuestos, sus familias, sus hijos, su patrimonio. Es decir, se trata de un caso entre la razón de la ciudadanía y la razón del poder.
Por eso lo considero como un asunto de resistencia civil, que como ha sucedido en la historia, llegó a la violencia, ante la intransigencia de quienes están en el poder, el Estado y el narco. La indiferencia, la humillación, la rabia, la impotencia ante el poder llevó a los pobladores a enfrentarse a sus opresores y acabarlos. Perdieron a tres valientes pobladores, los suyos, sus amigos, parientes, compañeros. Hoy el miedo campea en la zona. Ni la Guardia Nacional, ni el Ejército van a enfrentarse por ellos al narco, así se percibe la situación.
Así que, pese a que enfrentamos una elección de Estado, no vamos a claudicar. Y ya las marchas de resistencia civil, el caso de Texcaltitlán y el mensaje que estos hechos mandan al poder, debe ser seriamente evaluado para evitar la violencia.