El Frente Amplio por México (FAM) acordó un proceso de elección primaria para la candidatura presidencial. No fue fácil avanzar en un proceso para que la ciudadanía eligiera. Abrir los partidos a un proceso de selección no fue fácil. Acostumbrados a tomar decisiones cupulares, con base en encuestas y acuerdos, los partidos que son el instrumento de nuestra representación, no están acostumbrados a tomar decisiones considerando la participación ciudadana. Pero las organizaciones de la sociedad civil han logrado avances muy significativos. La marcha para la defensa del INE en Paseo de la Reforma, y la posterior concentración en el Zócalo para defender a la SCJN en su autonomía, marcaron una nueva ruta para enfrentar a la 4T, la marea rosa fue decisiva para cambiar la percepción de los partidos.
Ante la crisis de representación de los partidos, la participación ciudadana dio una nueva vigencia a estos instrumentos de representación. Y pese a resistencias, se logró despertar a los ciudadanos. Se conformó un Comité Organizador del proceso electoral en el que participaron siete ciudadanos y seis partidistas, que inició con armar un padrón electoral, definir etapas para aprobar a los inscritos que fueron cuatro los que lograron las 150 mil firmas en 17 estados. Después aplicar una encuesta para seleccionar a tres finalistas, quedando Creel, Paredes y Gálvez. Otro reto fue la declinación de Creel a favor de Xóchitl. Se definieron foros para plantear la visión de la nación en distintas áreas. Fueron ejercicios democráticos muy interesantes porque reflejaron la personalidad, las fortalezas y las aportaciones de cada candidatura.
El Comité Organizador ha cumplido con su papel de árbitro y tuvo varios retos. El primero, que el PRD no pudo registrar candidaturas; otro más, la organización de los foros; el siguiente, realizar encuestas, la segunda tuvo que adelantarla para lograr que en el PRI se contara con elementos de decisión. Rupturas son siempre un riesgo, y hubo muchos. Hoy el tema es que el PRI se manifestó por apoyar a la más competitiva, dejando a un lado a su candidata Paredes. Ella aún no se pronuncia. Tampoco queda claro qué sucederá el domingo, pues sin elección, pese a que ya se contaba con urnas, boletas, representantes, la legitimidad del proceso queda inconclusa. Sin duda, Xóchitl tenía mayores posibilidades de ganar, pero Beatriz quería competir.
Pese a las burlas de AMLO, lo cierto es que él hará un destape de su ‘sucesor/a’, y de ninguna manera se piensa que las encuestas serán las definitorias. Aunque acusa que ya se tenía a Xóchitl como candidata triunfadora, lo cierto es que hace unos meses ella no figuraba como precandidata presidencial, y se le ubicaba como posible candidata a la CDMX, y con dificultades. Fue AMLO quien la hizo popular al negarle el derecho de réplica que le otorgó un juez. Y posteriormente, con todos sus ataques, que incluso fueron sancionados por el INE, ante lo cual AMLO fingió demencia, como suele hacerlo. Dijo que él era víctima y no victimario. Pero fue la ciudadanía, la opinión pública, quien la arropó y la hizo suya. No era candidata de algún partido para dirigir el FAM.
AMLO ya prepara todos los instrumentos para tratar de encarcelar a Xóchitl. Tanto la Fiscalía federal como la local han recibido acusaciones e iniciado ‘investigaciones’. No solo a ella sino a su familia. Golpes bajos van a seguir en la campaña contra Xóchitl. Incluirán a sus colaboradores y a liderazgos opositores. Por eso hay que apoyarla y darle ánimos, pues el camino no será fácil. Ella es valiente, pero todo el peso del Estado caerá sobre sus hombros. Buscará su desafuero y procesarla, pero esto tendrá como consecuencia engrandecerla. Pero los riesgos estarán presentes.
En el FAM se mantendrá la unidad pese a la pugna interna del PRI. Xóchitl tendrá el apoyo de ciudadanos y partidos. Pero tanto el narcotráfico, como muchos gobernadores se opondrán a su campaña con los riesgos respectivos. En Morena es poco probable que haya rupturas, pero no se descartan. Así que aún falta por ver cómo se concluirá la etapa de elección. Se espera que sea Claudia la ganadora. Y como adelantamos, es probable que la próxima presidencia de la República sea ocupada por una mujer. Ojalá esto implique que se incluya la perspectiva de género en las políticas públicas. Es necesario cerrar la brecha de la desigualdad y la discriminación.
Y desde luego la posición de Movimiento Ciudadano aún no queda clara. Hay voces que piden unirse a la candidatura de Xóchitl, pero Dante Delgado no toma una decisión, sea porque hay, en efecto, un pacto con AMLO, sea porque piensa que le conviene sobrevivir solo como tercera opción que unirse a una coalición.
Lo que vale la pena recordarle a la más competitiva es que encabezará un gobierno de coalición. Es decir, encabezará un cambio en el sistema político mexicano. Será necesario legislar la coalición, para que no sea de cuotas y cuates, y realmente permita la profesionalización del servicio público, con funciones y atribuciones, y cierta autonomía; con los mejores talentos, experiencia, empuje de los jóvenes, es viable recuperar a la nación.
Porque el reto, tras ganar la elección, es gobernar para reconstruir al país. Ha sido el sexenio de la mayor destrucción de instituciones, de ocurrencias que no tendrán viabilidad, de maltrato a las mujeres y a la niñez, de feminicidios, de desapariciones forzadas, del avance del narcotráfico en el territorio nacional, del pago de piso, de asesinatos. Falta impulsar la economía, el empleo, aprovechar el nearshoring, mejorar la seguridad, recomponer nuestro papel en el mundo, recuperar el fomento a diversas actividades con los fideicomisos públicos, en fin, un largo etcétera.
Por lo pronto, la más competitiva tiene mucho trabajo para planear su campaña, su cuarto de guerra, su seguridad, sus propuestas, su equipo por diversas actividades. Los partidos tienen que resolver cómo lograrán acuerdos para más de 20 mil candidaturas. Hay algunos estados que, como Yucatán y Guanajuato, no quieren una alianza. Pero donde es fundamental lograr un proyecto común es en las candidaturas al Congreso de la Unión. Necesitamos ganar la mayoría, evitar que Morena y sus aliados puedan realizar cambios constitucionales. Ya lo hicimos en 2021. Ahora debemos potenciar ese efecto en mayor medida. Y ahí sí se requiere de unidad, de buenos perfiles, de experiencia y juventud, de campañas y de debates.