Ya se acerca septiembre y sabremos quiénes encabezarán las candidaturas de los dos grandes bloques: Morena y aliados; y el Frente Amplio por México (FAM). El día 3 una de dos mujeres será la triunfadora; lo importante es que la otra le levante la mano y sea una fiesta cívica. No es para menos, es la primera vez que los partidos se abren a la ciudadanía para elegir la candidatura presidencial. Muchos me preguntan si el llamado de Alejandro Moreno a su estructura para votar por Paredes no descarrila el proceso, donde los presidentes de los partidos eran organizadores y no coordinadores de una candidatura. Cierto, no fue una conducta apegada a la coalición partidos-ciudadanía; sin embargo, cada quien arropó a los suyos.
Así pasó con PAN y PRD, no en forma pública, pero sin duda los panistas votaron por Creel o Gálvez y los perredistas por Aureoles o por Mancera. La salida de Alito, aunque pueda ser cuestionada no es definitoria, cabe recordar que quien organiza el proceso es el Comité Organizador, compuesto en su mayoría por ciudadanos y por partidos, y ellos darán los resultados del método combinado votación+encuesta. Y no se mueven de la raya.
Por tanto, no caben ni ofensas ni descalificaciones a las candidatas del FAM. Son personalidades distintas, ambas fruto del esfuerzo. Las dos con propuestas y con disciplina, y con ganas de poner un alto a Morena. Lenguaje diferente, formas de enfrentar la adversidad, ustedes deciden por quién votar, quién les inspira más confianza, cuál es más competitiva, cómo enfrentarían cada una la contienda. Ya conocemos a Beatriz en campaña en la CDMX y a Xóchitl, en Hidalgo. Ambas senadoras, con diferentes discursos y acciones en el Senado frente a las propuestas de Morena.
En Morena, el 6 se conocerán los resultados, es poco probable que AMLO le de la candidatura a Marcelo Ebrard, pese a las denuncias hechas por el apoyo desbordado con recursos públicos a Sheinbaum, aun cuando ha resultado peor candidata que jefa de Gobierno, y ya es mucho es decir, parece que el presidente tomó la decisión por su favorita y que él hará la campaña. No importa si viola las leyes electorales, él desde las mañaneras y con el aparato de Estado, realizará la promoción para el voto.
Es pues probable que el próximo sexenio tengamos una mujer en la presidencia de la República. Algo que yo no pensé llegar a vivir, ojalá sea una feminista porque la imitación de las mujeres para hacer política androcéntrica es terrible. Son más duras que un hombre, exceptuando a AMLO, desde luego.
Sin embargo, la violencia política contra las mujeres en razón de género puede incrementarse, por lo menos habrá más de 10 mil mujeres compitiendo a nivel local y federal. Por esta razón, Mujeres en Plural visitamos a la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, para conocer y pedir que los órganos electorales establezcan una defensoría pública para atender a las mujeres que sean víctimas de violencia. Es algo imprescindible.
Ya el INE ha venido trabajando, desde tiempo atrás, en capacitar a los OPLE´s para orientar a las mujeres, ya que el primer contacto para emitir una queja o pedir orientación se registra en esa instancia. El TEPJF tiene a nivel federal una sala para atender violencia de género, paridad y grupos vulnerables, que será claramente insuficiente. Y además, para llegar deberán pasar por lo local, por las salas regionales, hasta llegar al ámbito de la Sala Superior y tener, aun cuando se puede tener antes, a la defensoría que arrancó este año, no se conoce el servicio.
Las estadísticas y las denuncias se han incrementado. Ya las mujeres “no aguantan vara” y deben hacer la denuncia. ¿Por qué no denuncian? Por vergüenza, por miedo, por represalias, porque puede acabar su carrera política, definida por dirigencias partidistas. Por evitar riesgos a sus familias y a sus colaboradores.
Vencer estos obstáculos no es fácil, por eso rechazo que una mujer se victimice para tomar delantera en una contienda. Generalmente las mujeres no saben cómo levantar una queja o una denuncia, no cuentan con recursos para viajar, para pagar abogado, atender otros gastos. Por eso la defensoría pública es tan necesaria.
Desde luego, las defensorías públicas del Tribunal y del INE deben contar con abogados/as que conozcan las leyes electorales, los delitos electorales de género, que tengan una perspectiva de género para realmente poder defender a las candidatas. También hay violencia política para quienes han sido electas, no se les deja ejercer el cargo, no se les dota de recursos, oficinas, citatorios, se les invisibiliza. Y esto también debe ser atendido por las defensorías públicas.
Trabajo va a sobrar, la duda es que se pueda atender en todo el país, en todos los niveles de gobierno, las mujeres necesitan aliados porque la lucha por la igualdad y no discriminación es una lucha histórica para construir sociedades más justas.
Y sí, hemos tenido aliados, valientes y valiosos, víctimas de burlas, pero con claridad en las metas a lograr, desde las cuotas de género hasta la paridad y el reconocimiento de la violencia política contra las mujeres. No podemos normalizar la discriminación, la opresión, las brechas entre ciudadanos y grupos.
Gracias a muchos años de lucha, de dotar de claridad la lucha por la igualdad contra la violencia y la discriminación, hoy es muy posible que, por distintas coyunturas, tengamos candidatas mujeres a la presidencia de la República.
Lo que Movimiento Ciudadano y Dante Delgado decidan será su problema. Ya hay desprendimientos porque no hay claridad en el rumbo. Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, sin entrar a mayores detalles, abandonó las filas del partido que lo llevó a su cargo. Quizá no sea el único. Quizá Dante abandone su indefinición. Ya lo veremos. Por lo pronto estamos entre mujeres.