Rosario Guerra

Frente Cívico Nacional

La propuesta del Frente Cívico Nacional para seleccionar al candidato a la presidencia de la República en 2024 es hacer una elección primaria.

Cada día hay más grupos de la sociedad civil que con pluralidad buscan frenar el deterioro del país que AMLO ha llevado a cabo. Con buenas intenciones fue llenando de piedritas su camino al infierno. Hay más pobreza, inflación, desempleo, no hay inversión, a falta de certeza huyen los capitales, su falsa austeridad se hace añicos con hijos que viven con gran opulencia, hay más muertos, menos seguridad, crece el narcotráfico, aumenta la presencia militar, mueren niños con cáncer.

Mujeres maltratadas sin refugio, niños abandonados en sus casas sin cuidados. Ejercicios pseudo democráticos para atacar instituciones y sufragios. Testamento político como dedazo post mortem. Y más.

¿Qué hacer?, si las dádivas tienen un efecto electoral imparable, si sus megaproyectos se llevan todo el presupuesto y no habrá beneficios, si ataca periodistas y los asesinan, si polariza al país con discursos llenos de descalificaciones y mentiras, pero hay quien le cree.

El movimiento Sí por México marcó una pauta. Impulsar una alianza opositora para frenar la mayoría calificada en el Congreso. Se logró, pero AMLO con sus aliados busca sumar al PRI. Moreira afirma que hay afinidades en reforma eléctrica. Y Alito dice a senadores voten en bloque porque los priistas los observan. Cuando más bien los priistas, bastante enojados, observan y reprueban su entrega a AMLO y Morena por miedo. Una traición de ese tamaño pondrá a reestructurar las alianzas sobre nuevas bases.

Y surgen las propuestas. La del Frente Cívico Nacional es hacer una elección primaria para elegir al candidato a la presidencia de la República en 2024. Obviamente las burocracias partidistas pueden no considerar la propuesta, pero sería un error. Si bien las encuestas han sido el instrumento para decidir candidaturas en los Estados y otros cargos, lo cierto es que las tendencias pueden cambiar. En Morena no hay problema, las encuestas obedecen al dedito. Hay un solo elector. AMLO es quien decide.

El contraste entre un método abierto y transparente contra el dedazo de nuevo cuño, ya sería una razón suficiente para buscar que los partidos transparentaran su decisión y reforzaran su alianza. Pero este método, en el que podrían participar los precandidatos que ya se conocen públicamente, partidistas o no, puede implicar una mayor alianza, con mayoría en el Congreso. Con candidaturas para los mejor votados a otros cargos, con la incorporación de cuadros partidistas destacados, con la posibilidad, incluso, de un gabinete de coalición, según votación y prioridades partidistas según sus programas de acción.

La organización podría quedar en manos del INE y que los ciudadanos decidan. Eso los compromete a votar en 2024 por el triunfador de una contienda clara y sencilla, sin mucho gasto. Los partidos trasladarían los acuerdos y las encuestas a las precandidaturas y ahí, en las casillas, se define al preferido.

El modelo requiere de la voluntad de los partidos. No podría hacerse por la sociedad civil. Pero habría muchos grupos, hoy dispersos, que se sumarían a un ejercicio de este tipo para frenar a AMLO y a Morena. No hay por el momento un candidato que pueda ser el triunfador, o no se requeriría de creatividad para postularlo. Hay figuras, de diverso tipo, que con vocación servirían al país.

Además, la ruina en que AMLO dejará a México requiere de mucha colaboración para reconstruirlo. Hay mucho talento desperdiciado, humillado, corrido del país. Una primaria podría apuntar también a consolidar las instituciones para esa ardua y difícil labor de poner a nuestra patria de nuevo en marcha. Certeza jurídica, inversiones, empleo, seguridad, tantos campos destruidos por la incapacidad y el dogmatismo. Es pues, necesario, volver a entusiasmar a los jóvenes, darles un futuro, premiar su esfuerzo, sumar experiencia y capacidades de otras generaciones. Es titánica la labor y requiere de todos.

No solo es una primaria, la propuesta es mucho más amplia. Se trata de la gobernabilidad del país. De generar nuevas bases de consenso en torno a acuerdos de un candidato y un programa para recuperar lo perdido. Para avanzar hacia 2024 con un panorama certero, que genere confianza y no dependa de un tlatoani. Solo queda un año para construir esta propuesta, el tiempo corre, y conjuntar voluntades es un ejercicio político permanente y que requiere de voluntad para sumar la diversidad sobre lo que es común.

En suma, se busca una nueva forma de gobierno, más democrática, más plural, que atienda todas las causas, que permita recuperar lo perdido entre la demagogia y el populismo.

COLUMNAS ANTERIORES

Partidos, Luisa y Andy
Dimensión política

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.