Rosario Guerra

Testamento

Por primera vez López Obrador considera la posibilidad de su fallecimiento y anuncia que tiene preparado un “testamento político” para evitar ingobernabilidad.

Por primera vez AMLO considera la posibilidad de su fallecimiento y anunció que había preparado un “testamento político” para evitar ingobernabilidad. Surgen varias interrogantes. ¿Qué tan grave es su padecimiento? ¿Tenemos o no el derecho a conocer su estado de salud? ¿Es su salud un tema privado o un tema de Estado? ¿Cuándo se le escrituró el país para que decida heredarlo? ¿De qué han servido los testamentos políticos de personajes que quieren trascender su propia muerte? ¿Hitler, Chávez, Cárdenas, Carlos V, Lenin, Franco? ¿Qué va a heredar? Todos los fracasos son su responsabilidad.

¿Es México país de caudillos o de instituciones? Ese es el debate actual. La concentración del poder que hace AMLO en contra de instituciones explica que quiera dejar un documento que concluya su labor destructiva de instituciones. La fortaleza de un país son instituciones democráticas, eficientes, legales y confiables, como el INE. Destruirlo para tomar el control electoral de nueva cuenta es un retroceso histórico. Dejarlos sin recursos y exigir que cumplan funciones, acorralar al árbitro por política laboral, acabar la profesionalización, es la estrategia que la revocación del mandato le permite. Usa esta figura para un ataque sin fundamentos para evitar derrotas en 2024. La Alianza sigue siendo un riesgo. El ‘testamento político’ buscará nombrar sucesor, más allá de las leyes, con sus fracciones legislativas. ¿Cuál es su contenido? Solo muerto se conocerá o quedará secreto.

¿Qué valor tiene un ‘testamento político’? Jurídicamente ninguno. La Constitución y las leyes establecen los procedimientos en caso de falta del Ejecutivo federal. Pero AMLO quiere controlar su sucesión si se requiere antes de 2024. Su obsesión por trascender con un proyecto que nadie entiende, aunque sus seguidores aplaudan disfrazado de un discurso de honestidad y de bienestar del pueblo, hoy nuevos fracasos, es enfermizo.

Tenemos un Estado donde la ley no se cumple, las instituciones se desmantelan, la inversión huye, el empleo cae, los narcos amplían su poder entre abrazos, la pobreza aumenta, los periodistas son censurados y asesinados, las Fuerzas Armadas desviadas de sus funciones y empoderadas. ¿Qué es entonces lo que AMLO quiere heredar?

Será la entrega a las Fuerzas Armadas, la consolidación de un narcoestado, una sucesión para proteger corrupción de su gobierno y familia, porque ni desarrollo, ni paz, ni progreso serán su legado. La inseguridad crece exponencialmente. Sobre su conciencia quedan muchos muertos, por narco, delincuencia y ahora por COVID, por el desmantelamiento del sistema nacional de salud, sin medicamentos, con personal médico sin equipos y grandes riesgos, con cáncer y VIH al alza en defunciones.

Cuando la acción de gobierno es en beneficio del país, no se requiere de un ‘testamento político’, porque las instituciones funcionan, atienden necesidades de la población, se profesionalizan y mejoran regulación. Las leyes otorgan certidumbre y la confianza aceita el funcionamiento de los sectores público y privado. Los ciclos gubernamentales no son la historia del país, son etapas, que de ser exitosas van a trascender y a fortalecerse. No se requiere que quien mandata en un momento haga testamento alguno.

Es preocupante que AMLO tenga tantas pretensiones imperiales. Ante su enfermedad pretende mantener el control sobre un partido en pugnas internas, contra opositores, contra la transición energética y la competitividad nacional y regional. Los nombramientos de embajadores como táctica para deshacer la Alianza ha sido perversa. Impunidad pública.

Lo más sorprendente fue la traición a Alejandro Moreno de su sucesor en Campeche, amigo y protegido, hoy embajador, que seguramente ‘cantó' mucho y fuerte. No la esperaba, su hijo diputado plurinominal por gracia de Alito. Así se las gastan, porque la amenaza funciona, con o sin culpas. Todos lo saben. Si el PRI no apoya la reforma eléctrica, ¿cuál será la herencia para Alito en el testamento de AMLO? El poder es el poder. La oposición debe activarse.

El ‘testamento político’ tiene un tufo de revanchismo, de polarización, de intento de control. Pero de legado a la nación nada, pues no tiene algo que compartir. No preocupa pues su documento. Preocupa su salud y su visión de Estado, si la tiene. Por lo pronto la sociedad se organiza para resistir, defender al INE, la pluralidad y la democracia. No votaremos en la revocación que AMLO impulsa para que quede claro que él manda.

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