Gobernar una metrópoli como la Ciudad de México no es tarea sencilla. Sus alcaldías son diversas, también su población, sus orígenes y sus diferencias. Es una zona conurbada que requiere de coordinación con el Estado de México, con Morelos, entre otros estados, y desde luego con sus propias alcaldías. Se habla de nombrar superdelegados por encima de los alcaldes para otorgarles el manejo de los recursos de los programas sociales. Se dice que se recortarán los presupuestos de las alcaldías no afines a Morena. Se decidió no establecer un proceso de entrega-recepción de colaboración. Se hará apenas un mes antes o menos. Se castiga a las clases medias que traicionaron a la 4T.
Se dicen tantas locuras que resulta difícil creer que Sheinbaum se sienta presidenciable; si no puede coordinarse ni con sus alcaldes por el bien de los capitalinos. ¿cómo aspira a gobernar a los mexicanos siendo tan facciosa? No recibe en audiencia a sus alcaldes, diputados o personas ajenas a la 4T.
Si bien es cierto que AMLO dijo que él personalmente sería el responsable de gobernar la Ciudad de México, y quizá por ello Sheinbaum se aísla, lo cierto es que su secretario de Gobierno, Martí Batres, sabe de operación política y parece la ayuda a suicidarse o a plegarse a caprichos. Su falta de presencia ante las agresiones a Lía Limón es imperdonable.
Puede o no ser la responsable de impedir el paso de opositores a la Cámara local, decir que fue autoagresión es ridículo por parte de su segundo mando. La violencia política contra las mujeres en razón de género ya se penaliza en las campañas. Pero éstas ya terminaron. El voto debe respetarse y establecer colaboración.
Hasta el momento, lejos de pedir disculpas por los sucesos, Sheinbaum se oculta, responsabiliza a las víctimas y si hay algo peor que una agresión a una mujer, es que la haga otra mujer. Cero sororidad con Lía Limón. Ni una excusa y solo pretextos para explicar lo inexplicable. Ya es momento de gobernar, no puede ni debe hacerlo sola. No debe quitar el mando policial por completo a las alcaldías, que ayudan a orientar esfuerzos contra la criminalidad.
Escuchar, atender, establecer medidas para atender a la ciudad, no como precampaña política y anunciarlas en Chiapas, es deber de la jefa de Gobierno. Es una locura imponer sanciones a los alcaldes que no son de la 4T. Hay más atención a los del PRI que a los panistas. Por eso preocupa el pacto opositor. Es válido que ella trate de abrir menos frentes, pero de eso a negociar con el grupo de Cuauhtémoc Gutiérrez, hay una gran diferencia. Será que pronto se le deje en la impunidad, bajo algún pretexto como sucedió con mi expediente archivado.
Enloqueció tras su destape. Ya no le importa nada la ciudad. Busca derrotar antes a sus posibles opositores en la Ciudad de México, inutilizarlos, impedir que cumplan sus funciones. No se da cuenta de que los capitalinos estamos muy pendientes de los sucesos en nuestra zona metropolitana y nos molesta la represión usada contra las mujeres, lo mismo en las marchas en Palacio Nacional, que las agresiones a Lía Limón, demás alcaldes y diputados.
Una llamada, dice Batres, hubiese bastado para permitir la entrada. ¿Ya les habrá dado su celular? ¿Cómo localizarlo? ¿Vía el conmutador? O acaso ya hay alguna línea de comunicación de los alcaldes con la jefa de Gobierno, parece no ser el caso. Ni los ve, ni los oye, como diría un clásico, al que repudia pero imita con creces.
Estamos de luto en la Ciudad de México. Quieren dar muerte a la democracia. No se acepta la pluralidad de una gran metrópoli. Se regresa al uso de la violencia física para contener opositores. Se cancela el diálogo y se pretende castigar el voto libre de los ciudadanos.
Los capitalinos hemos sido abnegados, con el tráfico, con la delincuencia, con los baches, con los asaltos en autos y transporte público. Estoicamente aguantamos, denunciamos, vamos al Ministerio Público para contar con un acta en caso de mal uso de nuestras robadas pertenencias. Compramos seguros. Algunos se encomiendan a la Divina Providencia. Aguantamos las manifestaciones de todo el país que protesta y afecta nuestra vida cotidiana. Se cierran calles sin aviso, buscamos rutas, en fin, somos capitalinos y sabemos los costos de vivir en la metrópoli.
Pero si queremos un gobierno diferente, tenemos todo el derecho a votarlo. Y no debe existir represión ni a los alcaldes y diputados electos ni a los ciudadanos que se expresan libremente. El propio AMLO ha dividido al país en dos mundos. Y quienes no quieren estar en la 4T, pese a discriminaciones y descalificaciones, no estarán y se debe respetar la decisión. Eso ya no lo aguantamos, porque los otros costos son inherentes a los de una gran metrópoli.
Pero el uso de la fuerza, de la violencia, de las agresiones presupuestales y de seguridad, son temas que decide Claudia Sheinbaum en nuestra contra. Y eso, aquí y en el mundo, se conoce como represión. Como autoritarismo en ruta hacia el totalitarismo y eso sí ya no lo vamos a permitir. Así que el problema no es con los alcaldes, diputados y representantes, es con los ciudadanos. Y lo tenemos claro. Mujer por mujer, así empieza esta historia.