Sobreaviso

La incompetencia política

Cuanto está sucediendo con los métodos y procesos de selección de la candidatura presidencial de los dos bandos, abre la duda de si habrá competencia o incompetencia electoral.

El desvarío de los actores políticos de diestra y siniestra está llevando a un enredo rocambolesco. Confunden incompetencia con competencia y, en el colmo del absurdo, error con acierto… y lo celebran.

La supuesta innovación o la presunta transformación de la política resultó en la reproducción disfrazada de viejos y viciados esquemas. Queriendo asegurar y fortalecer a la respectiva candidatura favorita, uno y otro bando la debilitan. A ver si no todo culmina en una cerrada elección de ineptitudes.

Como quiera, ante lo ocurrido, es un alivio tener por certeza que el priista Alejandro Moreno ya no aspira a presidir la Cámara de Diputados… ni la República, siendo que podría hacer suyo el distrito con cabecera en Almoloya de Juárez.

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Menuda vacilada la del Frente Amplio por México, calificar de simulación el concurso de la alianza de Morena por no permitir la participación directa de la ciudadanía y concluir el suyo marginando a ésta y violentando sus propias reglas para sacar adelante una candidatura de unidad. Si lo nuevo es lo viejo, el futuro es el pasado.

Al igual que la priista Beatriz Paredes, la filopanista Xóchitl Gálvez tenía clara la importancia y conveniencia de llevar hasta el final la competencia entre ellas para no restarle legitimidad al proceso ni a la candidatura. El mismo miércoles, Gálvez solicitó al dirigente panista, Marko Cortés, no suspender el proceso, pero de nada valió. Si las dirigencias del panismo, el perredismo y el priismo mandaron a volar a la ciudadanía, casi diciéndole “gracias por participar, pero ya decidimos por ustedes”, con mayor razón desoyeron a las aspirantes finalistas. La partidocracia de ayer, es lo de hoy.

Cada dirigencia partidista del Frente actuó de manera previsible. El PAN bajó a Santiago Creel, el PRI a Beatriz Paredes y “la crema y nata” del PRD se sumó a la cargada en favor de Xóchitl Gálvez. Y es que cuando Marko Cortés, Alejandro Moreno y Jesús Zambrano toman decisiones no cabe preguntar por qué razón lo hacen, sino qué interés los mueve. Con esos dirigentes, talla chica y estatura pigmeo, se asoció @Unidos, la suma de los organismos cívicos ciudadanos, impulsores del Frente. ¡Vaya socios!

No sorprenden los cabecillas partidistas, siempre han hecho de las decisiones cupulares su santo y seña. Sí, en cambio, los dirigentes de los organismos cívicos ciudadanos y los integrantes no partidistas del Comité Organizador del concurso del Frente. Tolerar la violación con tal desaseo de las reglas fijadas por ellos, les resta autoridad, representatividad y credibilidad ante la sociedad que presumen representar. Se puede argüir que el fin justifica la distorsión, pero entonces para qué un proceso complejo, pero democrático si, al final, en vez de votar, lo botaron.

Tan dados a exigir cuentas, ahora deben rendirlas. No basta celebrar el esfuerzo y anunciar la cancelación de la consulta en urna, así como el ungimiento de la candidata. Qué necesidad de maltratar a Beatriz Paredes y a ¡Xóchitl Galvez! Absurdo, por completo.

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Del otro lado, el cuadro no es muy distinto.

El método adoptado por Morena para determinar de quién será la candidatura presidencial no logra acreditar varias cuestiones. Si se acabó con el dedazo, si la falta de limpieza en el proceso no lo ensucia, si los participantes forman una fraternidad con lazos irrompibles y si el bastón de mando, señalado como herencia, es de palo de rosa o de cartón aglomerado. Esto sin hablar, desde luego, del padrino del concurso ni de la sordera y la miopía de los encargados de cuidarlo.

La soberbia de concebir la presidencia de la República como un patrimonio escriturado e inclinar, desde el principio, el piso de la competencia llevó al movimiento a cometer una serie de errores. Pese a presumir el fin del dedazo, el líder del movimiento nominó y renominó a los concursantes sin poder borrar la idea de una carrera parejera, fijó las reglas sin asegurar su cumplimiento, estableció el método de selección sin acreditar la encuesta madre… luego, tal entramado se descuadró en cuanto la oposición elaboró un método de selección más atractivo e interesante y se topó con la irrupción de Xóchitl Gálvez, impulsada sin querer o adrede por el líder de Morena y la malicia de algunos intelectuales, académicos, periodistas y activistas interesados sólo en echar del poder al lopezobradorismo.

Desaciertos derivados de la creencia que la ante precampaña de Morena sería un día de campo con merienda para todos, al no advertir ningún competidor enfrente. Tal fue la convicción o la soberbia que, como comentó Roy Campos a Raymundo Riva Palacio, en la boleta o la ruleta electoral donde los encuestados de Morena señalarán por quién se inclinan, no se dejó un espacio a la categoría “no sabe/no contestó”. Ni la abstención fue tomada en cuenta.

A ver cómo termina ese desangelado concurso y qué tan legitimada o limitada queda la candidatura.

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Falta por ver cómo juega Movimiento Ciudadano. Asediado por dentro y por fuera, por arriba y por abajo, a diestra y siniestra, si ese movimiento remonta la circunstancia sin quebrarse puede tener un rol interesante, así no sea determinante. Sumarse a un bando u otro no es opción.

En todo caso, harta ver cómo se repiten experiencias que poco han aportado a la democracia. Permanecer en el poder a como dé lugar o alternar en el poder sin saber para qué no es una elección. Urge una alternativa en serio y seria.

Por cierto, al margen de la barahúnda con motivo de la lucha por el poder, ojalá el gobierno explique si quiere desaparecer a los desaparecidos, revictimizarlos, pues.

En breve

Ante la creciente tensión entre el Ejecutivo y el Judicial, no estaría demás que la presunta ministra definiera en qué poder se ubica.

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