Apuntes Globales

La elección de medio término y el poder del Ejecutivo

Lo especial del momento actual es que, además del carro completo, quien despacha en la Oficina Oval tiene un férreo control de su partido, de los líderes legislativos republicanos y del gabinete, y mantiene incluso una actitud beligerante ante la Suprema Corte.

Estados Unidos, considerado hasta la última década una democracia ejemplar a escala global, había vivido varias situaciones de carro completo: la Presidencia y las dos cámaras legislativas en manos de un mismo partido. Lo especial del momento actual es que, además del carro completo, quien despacha en la Oficina Oval tiene un férreo control de su partido, de los líderes legislativos republicanos y del gabinete, y mantiene incluso una actitud beligerante ante la Suprema Corte.

Los resultados de la elección de medio término del próximo 3 de noviembre son muy relevantes. Si los demócratas se llevan una o ambas cámaras, representarían un alivio para el estresado sistema de pesos y contrapesos.

No será el final de Trump ni de su estilo de mando personalizado y arrogante. En el campo de la política exterior, el presidente conservaría un amplio margen de acción frente a un Congreso opositor. En este terreno, el Senado tiene atribuciones particulares, como la confirmación de embajadores y la aprobación de tratados, aunque ambas cámaras intervienen en el financiamiento.

¿Qué se espera de la elección?

Las encuestas apuntan a que la oposición, el Partido Demócrata, ganará la Cámara de Representantes y tiene posibilidades de conquistar el Senado.

Cámara baja. Los mercados de predicción asignan a los demócratas 90% de probabilidades de ganar la mayoría. Necesitan una ganancia neta de tres escaños respecto de los resultados de 2024. En los sondeos nacionales llevan una ventaja de 8.5 puntos porcentuales. Según los analistas, esto se traduciría en una ganancia neta de 11 escaños.

Senado. Los mercados de predicción asignan a los demócratas 60% de probabilidades de obtener la mayoría. Para lograrla, necesitan una ganancia neta de cuatro escaños. En seis contiendas por escaños actualmente republicanos, los demócratas llevan ligeras ventajas, todas dentro del margen de error.

Los temas que han hundido al Partido Republicano son la inflación, particularmente los altos precios de la gasolina y el diésel; la economía en general; la corrupción gubernamental; el sistema de salud; la política exterior y, sólo al final, la inmigración.

Estamos a un mes de la elección y me parece que aún tendremos mucho por ver. Trump no es de los que se rinden fácilmente. Ha logrado, a medias, ventajas mediante la redistribución de distritos electorales –para favorecer a los republicanos– y restricciones al voto por correo.

Es especialmente preocupante la posibilidad de que intente obtener otro “triunfo” en el escenario internacional. Por ejemplo, un golpe definitivo para acabar con el gobierno revolucionario de Cuba, una mayor escalada de la guerra comercial con Canadá o, menos probablemente, una escalada con México en materia de seguridad.

Por último, hay algunas elecciones particularmente importantes para México, entre ellas las de los estados fronterizos y aquellas en las que compiten mexicoamericanos.

En California, seguramente Xavier Becerra ganará la elección para gobernador y romperá un techo de cristal del poder latino. Nunca un mexicoamericano había llegado a la gubernatura del estado más poblado y con la mayor economía de Estados Unidos.

En Texas hay dos elecciones de gran relevancia: la gubernatura y un escaño en el Senado que ahora está en manos republicanas.

Soy de la idea de que a la demócrata Gina Hinojosa no le alcanzará para vencer al gobernador republicano y gran aliado de la Casa Blanca, Greg Abbott, quien busca un cuarto mandato. Considero, en cambio, que los demócratas se harán del escaño en el Senado por los excesos de Trump. El presidente apoyó al impresentable procurador de Justicia Ken Paxton, marcado por escándalos y acusaciones de corrupción, y contribuyó a que desbancara en la primaria a John Cornyn, un conservador de larga trayectoria, pero no cien por ciento trumpista.

El candidato demócrata, James Talarico, ha ganado reconocimiento nacional por su juventud –37 años– y sus posiciones cristianas progresistas en un estado cristiano conservador. Su mensaje contrapone la inclusión que predica Jesús con la exclusión del nacionalismo cristiano.

Regreso a mi tesis original. La elección es de enorme relevancia para la democracia vecina. Una victoria demócrata podría fortalecer los contrapesos al Ejecutivo, aunque no supondría el final del trumpismo.

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