Apuntes Globales

California: Becerra y el poder latino

De llegar a la gubernatura, Becerra romperá un techo de cristal del poder latino en Estados Unidos. Será el mexicoamericano más poderoso en la historia. No es casualidad que suceda en California.

Este martes tuvo lugar la elección primaria del estado de California, el más rico y poblado de la Unión Americana. En la boleta aparecían más de 60 aspirantes. La regla electoral de California señala que los dos precandidatos que reciban más votos pasarán a la contienda final por la gubernatura el próximo 3 de noviembre.

El gobernador actual, Gavin Newsom, no podía reelegirse, pues en California, al igual que en el ejecutivo federal, solo se permite una reelección, la cual ganó en 2022. Aunque no han terminado de contarse los votos, es prácticamente un hecho que pasarán a la contienda de noviembre el candidato republicano Steve Hilton y el candidato demócrata Xavier Becerra. El tercer candidato que recibió más votos fue Tom Steyer, un multimillonario ambientalista del partido demócrata.

Los astros se alinearon para el mexicoamericano Becerra. Si bien no arrasó en la primaria porque compitió contra muchos otros candidatos demócratas, al pasar a la elección de noviembre contra un republicano, nadie duda que el voto demócrata, abrumador en el estado, se unirá tras su candidatura.

De llegar a la gubernatura, Becerra romperá un techo de cristal del poder latino en Estados Unidos. Será el mexicoamericano más poderoso en la historia. No es casualidad que suceda en California. En este estado, a diferencia de Texas, el poder latino se ha empoderado desde hace unas tres o cuatro décadas. Desde 1996, año en que Cruz Bustamante llegó a ser presidente de la Asamblea estatal, seis mexicoamericanos han ocupado la presidencia de ese recinto legislativo. En Texas, por el contrario, todos los puestos de elección popular siguen en manos republicanas y se cuentan a gotas los latinos.

¿Quién es Xavier Becerra? Sus padres inmigraron de Jalisco. Su papá era albañil y su mamá, secretaria. Xavier fue el primero de su familia en estudiar en la universidad. Logró ingresar a Stanford, donde cursó la licenciatura en Economía y el doctorado en Derecho. Recién graduado, entró a la política local y en pocos años logró una curul representando a su estado en el Congreso federal. Xavier permaneció 24 años en la bancada demócrata del Capitolio. Entre sus temas estuvieron los de salud, y sirvió también en el Comité de Medios y Arbitrios –el más poderoso del Congreso–, que regula los impuestos y el comercio internacional.

En 2016 estuvo en la lista corta para ser compañero de fórmula de Hillary Clinton como candidato a la vicepresidencia. No lo logró, pero trabajó arduamente en la campaña de Hillary, quien perdió sorpresivamente a manos de Trump.

Xavier decidió regresar a su estado y Jerry Brown, el entonces gobernador, lo fichó para sustituir a la procuradora de justicia estatal Kamala Harris, quien fue nombrada senadora. Como procurador, Xavier se destacó por ser el contrapeso del trumpismo: demandó legalmente a la administración federal en más de 120 ocasiones, más de 10 veces por temas migratorios. Señalaba que era un tema personal. Evitaría a toda costa que sus nietos sufrieran la discriminación que él experimentó en su niñez.

Becerra no es carismático. Es inteligente, maduro emocionalmente y con gran experiencia federal. Fue cuatro años secretario de Salud bajo la administración Biden. Su plataforma para gobernador gira en torno a tres grandes temas: acceso a la vivienda –el problema número uno en California, pues es el estado con más personas viviendo en las calles–; segundo, acceso a la salud, y, finalmente, regulación. Bajo Trump prácticamente no hay regulación federal, y en California urge regular, en especial, el desarrollo de la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, California es probablemente el estado más regulado del país y su economía está sufriendo por esos excesos. En este asunto se jugará su legado como gobernador.

Hay que esperar a la elección del 3 de noviembre próximo, pues en política todo puede pasar. Pero a juzgar por los resultados del martes, la diáspora mexicana de cerca de 40 millones de personas en Estados Unidos (28 millones estadounidenses de origen mexicano y 12 millones migrantes) contarán, finalmente, con un político de primer orden.

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