Apuntes Globales

La particular crisis en la frontera

Por Tijuana están regresando muchas familias de Centroamérica. Entran por Texas, las detienen y las trasladan a San Diego para ser retornadas a México, dice Rafael Fernández de Castro.

No hay duda que se aprovechó la buena disposición del presidente Joe Biden hacia la migración y se incrementaron los flujos –especialmente de Honduras– llegando a la frontera con Estados Unidos. Como señala mi colega de El Colegio de México, Francisco de Alba, fue una situación paralela a la del arranque de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Los centroamericanos son bienvenidos, insistió el nuevo mandatario, y se dejaron venir. Cuando Biden anunció que se abrirían las cortes migratorias y acabaría con los Protocolos de Protección al Migrante (MPP’s, por sus siglas en inglés) o Quédate en México, se dejaron venir.

¿Qué tan grave es la presente crisis migratoria?, ¿en qué difiere de las anteriores?, y ¿cuáles son los intereses y fuerzas políticas atrás de ésta?

La frontera México-Estados Unidos ha estado en crisis migratoria permanente, de una u otra manera, durante los últimos ocho años. En 2014, aproximadamente 70 mil niños llegaron a la frontera México-Estados Unidos al arrancar el verano, la mayoría provenientes del Triángulo del Norte de Centroamérica –Honduras, El Salvador y Guatemala–. ¿La causa? Nunca se esclareció. La explicación más aceptada es que los polleros y traficantes de personas esparcieron el rumor de que Barack Obama aceptaría a los niños que llegaran a territorio estadounidense.

En 2016, llegó un grupo de 20 mil haitianos a Tijuana, provenientes principalmente de Brasil y Chile. Calcularon que podrían entrar a Estados Unidos y no fue así. Tuvieron que hacer filas y esperar en la ciudad fronteriza mexicana. Ellos crearon el método de la libreta. Se anotaban conforme llegaban y esa libreta se convirtió en un arreglo informal en el que todo peticionario de asilo que llegaba a la ciudad se anotaba para hacer fila. Antes de la pandemia, es decir, en enero de 2020, la lista de espera rondaba las 10 mil personas.

En noviembre del 2018 tuvimos un evento mediático que recorrió el orbe entero: la caravana de Honduras. El presidente Donald Trump, en campaña de medio término, la hizo famosa por sus ataques: “Nos vienen a invadir”.

De mediados del 2019 a marzo del 2020, regresaron a cerca de 70 mil peticionarios de asilo a las ciudades fronterizas mexicanas, a esperar su proceso en México, a través de los Protocolos de Protección al Migrante.

Los datos duros de la actual crisis: 20 mil niños no acompañados que ya están en Estados Unidos y 160 mil aprehensiones en marzo por la Patrulla Fronteriza. Ha vuelto la práctica de la reincidencia (recividism en inglés). A quienes cruzan sin documentos los deportan en caliente utilizando el título 42, que es una vieja ley de salud pública. Como ni siquiera les toman huellas digitales, lo intentan una y otra vez hasta lograrlo.

En la crisis actual también destaca que, la mayoría de las familias y niños proviene de Honduras. Hay muy pocos salvadoreños, por ejemplo. Sabemos que en Honduras fue azotado por dos huracanes en noviembre pasado que afectaron a la mitad de la población y que el país está sumergido en una honda crisis política en un año electoral.

Por Tijuana están regresando muchas familias de Centroamérica. Entran por Texas, las detienen y las trasladan a San Diego para ser retornadas a México. Llegan literalmente norteadas. No saben a dónde las mandaron. Hay quien, incluso, pensó que estaban siendo retornados a Centroamérica.

SE ENDURECE

Me dicen investigadores que tienen contacto con la Patrulla Fronteriza que el número de migrantes llegando a la frontera se ha nivelado. Siguen llegando, pero el número ya no crece. Una de dos: o México está conteniendo con mayor efectividad o bien la narrativa está cambiando, pues efectivamente Biden y su equipo ya endureció la frontera.

Lo característico de esta crisis migratoria en los primeros 100 días de gobierno de Biden es su politización y, hasta cierto punto, exageración.

Trump y sus secuaces, pero también otros republicanos que están queriendo saltar al ruedo electoral, como los gobernadores de Texas y Arizona, Greg Abbott y Doug Ducey, respectivamente, insisten en que la frontera está fuera de control. Que Biden debe abandonar la Presidencia pues ni si siquiera puede asegurar la frontera.

Como Biden ha resultado sorpresivamente transformador y ambicioso y todo le está saliendo, los republicanos, ávidos de tener un elemento de crítica, se han volcado a la frontera con México. “¡Nos vuelven a invadir!”

Eso explica que sea la propia vicepresidenta, Kamala Harris, quien fue designada para hacer frente a la crisis migratoria en la frontera con México.

Mi argumento es que la crisis política trasciende a la migratoria. Lo que se juega Biden es la elección de medio término de noviembre de 2022. Si los republicanos se apoderan de la mayoría de la Cámara baja, se acabó el presidente transformador.

¿Qué prefiere México? ¿A Biden o a Trump? No hay duda. Con Biden regresó el Estado. Por eso desconcierta que AMLO dé señales de extrañar a Trump.

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