El ciclismo en México tiene inmenso arraigo desde hace décadas.
Desde los años 80, en los que varios mexicanos incursionaron en Europa al más alto nivel, la pasión por este deporte se ha incrementado.
Nombres como Alcalá, Arroyo y Pérez Cuapio influyeron positivamente para que más mexicanos tomáramos la bici de ruta como un estilo de vida.
Casi una década estuvo secuestrado este deporte por una federación corrupta, insensata y ratera.
Pese a ello, miles de mexicanos nos abrazamos a la belleza y dureza de esta disciplina. Esfuerzos privados mantuvieron la esperanza de niños que soñaban con triunfar en este deporte, el más duro que existe.
Justo es mencionar a los hermanos Rodríguez que, aprovechando el programa EFIDEPORTE, consiguieron que inversionistas privados designaran recursos en conjunto con la Secretaría de Hacienda para que este dinero se invirtiera a mediano y largo plazo en la detección, desarrollo e impulso a corredores mexicanos.
A este proyecto se sumaron marcas importantes como AR Monex, Lyncott y muchas más que mantienen a la fecha una base de jóvenes mexicanos en camino a formarse como seres humanos y profesionales del deporte.
De este proyecto surge el hoy fenómeno y admirado Isaac del Toro.
De familia aficionada al ciclismo, Isaac tomó la bici como estilo de vida, comprendió sus valores, dificultades y sacrificio. Si bien es evidente que Dios le brindó un talento enorme, él lo ha asumido con la responsabilidad de desarrollarlo al máximo nivel.
Ayer domingo Isaac hizo historia en el deporte mexicano. Corre para el mejor equipo del mundo, lo que, además de ser un privilegio, conlleva una enorme responsabilidad: estar todos los días al nivel más alto.
En la edición del Tour de Francia 2026, Isaac se llevó el maillot blanco que lo reconoce como el mejor corredor de la carrera menor de 25 años.
Consiguió el tercer lugar general solo detrás de Tadej Pogačar —el mejor ciclista del momento y probablemente de la historia— y de Remco Evenepoel, quien ha sido campeón del mundo, ganador de la Vuelta a España y campeón olímpico en París 2024.
Isaac ha corrido dos grandes vueltas, el Giro de Italia 2025, en la que terminó segundo, y esta edición del Tour. Impresionante.
A este nivel se encuentra Isaac del Toro.
Sus cualidades, además de la evidente fortaleza física, recaen en una inteligencia poco usual en los ciclistas; lee la carrera con viveza, sabe anticipar durante la ruta, sabe colocarse bien dentro del pelotón y asume el rol que el equipo le asigna en cada carrera.
Además, tiene el privilegio de correr no solo en el mejor equipo de la actualidad, sino de contar como coequipero y mentor al gran Tadej Pogačar.
Isaac es el primer mexicano en subir al podio en la carrera más importante del mundo, el Tour de Francia.
Nos ha hecho vibrar, emocionarnos, sufrir y gozar con su talento, entrega y valor de ser uno de los mejores del mundo.
Estamos ante un fenómeno de nuestro deporte. Hoy atrae a periodistas que en su vida se han subido a una bici o entienden a fondo el complejo mundo del ciclismo, plagado de táctica, sacrificio y trabajo en equipo.
Isaac, junto con otros deportistas como los seleccionados en el recién terminado Mundial de Futbol, boxeadores, triatletas, clavadistas, arqueros, taekwondistas, jinetes, golfistas, marchistas, gimnastas y algún otro que se me escape, nos demuestran semana a semana que México tiene enorme potencial; solo es cosa de creerlo, ejecutarlo y sacudirnos a la mayoría de los políticos.