La Fiesta Está Viva

Es momento

Los carnavales de Jalisco reafirman el momento extraordinario de nuestra baraja taurina. Triunfos sólidos, de dos y tres orejas.

Para los aficionados a los toros la tauromaquia es nuestra vida, nuestra pasión, todo gira alrededor de ella. Nuestro lenguaje, costumbres e ilusiones. Llevo tiempo manifestando que tenemos delante una oportunidad maravillosa, pero antes de entrar en materia, no puedo más que enviar mis oraciones y pensamientos a todas las personas que son víctimas de la guerra. La humanidad parece no aprender de sus errores, la arrogancia de líderes enfermos de poder y soberbia. Al pueblo ucraniano le deseo que esta pesadilla termine pronto, al pueblo ruso, cuya mayoría está a favor de la paz, que logre derrocar al Putin tirano. Tristemente nuestro país arde, Zacatecas, Michoacán, Jalisco y muchos otros estados sufren de una violencia desgarradora. Al Gobierno parece sólo interesarle la popularidad y la polarización de la sociedad.

Es por eso que la tauromaquia es nuestro oasis de paz e ilusión, claramente no podemos quitarnos de la cabeza y con el dolor del alma la muerte de inocentes.

Este oasis reverdece cada tarde. Los carnavales de Jalisco reafirman el momento extraordinario de nuestra baraja taurina. Triunfos sólidos, de dos y tres orejas. Los toreros mexicanos están dando la cara desde hace ya mucho tiempo y es momento que seamos la afición, prensa y empresarios que estemos a la altura para reconocerlos, disfrutarlos y consolidar lo que puede ser una época de oro del toreo mexicano. No exagero. Estamos solos, en España no cuentan con nosotros, solamente en muy pero muy puntuales tardes. La temporada mexicana de marzo a octubre se basa en la torería nacional.

El público y los jóvenes aficionados sí lo están sabiendo ver. Las entradas son realmente buenas. La gente quiere toros. Es una inyección de ánimo ante tanto desánimo extra taurino. Es palpable, la gente sale de las plazas feliz, toreando, abrazando a sus ídolos.

Juan Pablo Sánchez y Joselito en Autlán, Arturo Saldívar y “El Chihuahua” en Jalostotitlán, “Calita” en Etzatlán y Diego San Román avasalló en Guadalajara; fueron los que salieron en hombros este fin de semana en Jalisco, por lo menos dos orejas cortaron cada uno. Con buenas actuaciones y algunos fallos con la espada estuvieron “El Zapata” y “El Galo”.

Febrero ha sido cumbre para los nuestros, “Payo”, Silveti y Luis David enloquecieron. En León a mediados de mes, nueve orejas y dos rabos a un gran encierro de Villa Carmela, Juan Pedro Llaguno ilusionó por su personalidad y sus formas cortando dos orejas la tarde de su alternativa en la capital, Miguel Aguilar enamoró a La México, Héctor Gutiérrez demostró su gran calidad, Diego Sánchez levantó la mano con firmeza cortando tres orejas en una semana, Gerardo Adame y José María Hermosillo están en este vagón de ilusión y tremenda capacidad… Puedo seguir dando nombres, a lo que voy es que como nunca es momento de impulsar y ganar por el toreo mexicano. Hay muchos más que no han tenido suerte u oportunidad.

No desdeño a los extranjeros, siempre serán bien recibidos, pero considero fundamental cimentar nuestra Fiesta. Estamos solos, no importa, tenemos de sobra con qué, solamente basta con impulsar nuestra capacidad. La tauromaquia mexicana es inmensamente rica. Son más de 25 matadores con los que se puede ofrecer variedad de gran calidad. Claramente están generando entradas que permiten ganar dinero a todos. Es justo que el dinero se lo lleven los toreros, se juegan la vida, claro siempre y cuando generen las entradas que hagan el negocio viable, pero es evidente que lo están haciendo. El estímulo monetario es clave, si hay dinero los toreros son capaces de enloquecernos.

Lo veo más claro que nunca, no lo considero una apuesta sino una obligación por parte de todos, hablo en plural porque todos hacemos la Fiesta. Desde el empresario que la promueve y ofrece, la prensa que la difunde y el público que la sostiene.

“Abril, todos por la cima del toreo en México”. Vienen la Plaza México y Aguascalientes, mejor imposible.

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