Trópicos

La gobernanza del ‘Diablo’

Los hijos del Diablo hacen su agosto a costa de llevar al límite a la humanidad. Detrás de todo hay un desencanto social generalizado, una enfermedad psicológica que impacienta a la gente.

No sé si a usted le sucede lo mismo que a mí, pero cada vez que me asomo a las noticias diarias o me doy un paseo por la vida de las naciones o los estados en México, noto un desencanto generalizado en las diversas sociedades.

Mi percepción no es contra un gobierno o un personaje político, de manera específica, sino que me parece que una de las manos del Diablo anda con su maldad moviendo nuestros destinos.

No sé si sólo soy yo, pero más de un día a la semana me siento pesimista en el porvenir de nuestro planeta, y todo lo que le pertenece. Será que la temporada de huracanes está impactando en mi estado de ánimo, pero veo a lo lejos el principio de una nube densa que nos comienza a cubrir con mucha zozobra.

Llámele pandemia e inflación. Guerra y migración. Cambio climático y crimen organizado. Armas y terrorismo. Corrupción y desigualdad. Pero detrás de todo ello hay un desencanto social generalizado, una enfermedad psicológica que impacienta a la gente, veamos lo que sucedió en Sri Lanka, una isla olvidada por Dios.

La gente topó con pared en este aislado territorio al sur de la India, en Asia meridional, de 22 millones de habitantes, más o menos la zona conurbada del Valle de México, y que incendió la mirada de medio mundo al ver cómo la gente se revelaba contra su gobierno, en medio de una crisis económica asfixiante, donde la inflación anual asciende a 40 por ciento, mientras se generaliza la escasez de comida y combustibles.

Todo se agudizó con la pandemia al cerrar el grifo del dinero proveniente del turismo. Pero la guerra entre Rusia y Ucrania ha dado al traste con su raquítica economía: su moneda se ha devaluado hasta en un 80 por ciento. Sumemos que en 2019 sufrió ataques terroristas en cuatro hoteles de lujo dejando a 290 personas muertas, la mayoría turistas.

Por si fuera poco, en 2004 un tsunami devastó sus costas y a su sociedad, arrebatándoles miles vidas. Todas estas circunstancias, traídas por destinos malévolos, aunado a malos gobiernos que fueron consumiendo toda esperanza de los esrilanqueses, detonaron en la toma del poder por el descontento de la gente. Y aunque está en proceso la formación de un nuevo gobierno, los problemas, enquistados, seguirán golpeando las necesidades básicas de los isleños.

Según la organización no gubernamental alemana Welthungerhilfe, aproximadamente 811 millones de personas en el mundo sufren hambre a consecuencia de conflictos armados, el cambio climático y porque los países están dejando de exportar alimentos. Otro frente que habla de nuestro gris porvenir.

El verano llegó y eso quiere decir que se aproxima el invierno, por lo que el gas es clave para calentar los hogares. En Alemania, Italia y Austria se prendieron las alertas porque Rusia cerró su gasoducto Nord Stream 1 por ‘mantenimiento’. En principio solo serán 10 días sin el vital combustible. Pero conociendo a Vladimir Putin, y en medio de una guerra comercial por su invasión a Ucrania, existe la posibilidad de que desenchufe el gas a ciertas regiones de Europa para contratacar a la embestida de Occidente. Esto impactaría inmediatamente en la productividad de diversas industrias llevando a una inevitable recesión en Alemania y por ende al resto de la Zona Euro.

Y si el Diablo anda suelto, y la gran nebulosa sigue oscureciendo al mundo, la migración seguirá intensificándose. López Obrador y Joe Biden se acaban de encontrar en Washington para buscar frenar caravanas y tráileres de la muerte, problema que no es exclusivo de la región latinoamericana, pero ¡ah! cómo está dañando el tejido social, porque además de la vida precaria que afrontan miles de seres humanos, el crimen organizado abusa de sus circunstancias.

Los hijos del Diablo hacen su agosto a costa de llevar al límite de la muerte a los migrantes. La ruta sigue siendo de países del sur a los del norte. Pasa en África, en Europa del este, en Asia. Y además del crimen organizado, las guerras, la desigualdad y el cambio climático mellan en esta compleja realidad cuya búsqueda del paraíso en la mayoría de las veces no es más que una ilusión. Ningún gobierno ha encontrado resultados efectivos.

Mientras tanto, en el mundo se nos siguen muriendo los buenos y los malos. Ahí está en el primer rubro el japonés Shinzo Abe, mientras que en el segundo tenemos a personajes como Luis Echeverría. No quiero ser pesimista, pero el Diablo anda haciendo de las suyas. Perdón por la tristeza (sic J. Sabina).

El autor es periodista mexicano especializado en asuntos internacionales.

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