Mexicanos Primero

Del dicho al hecho hay presupuesto

Si en educación el presupuesto sigue yendo casi en exclusiva al estar, la inercia manda y el aprender queda en segundo plano.

Directora de Monitoreo de Políticas Educativas en Mexicanos Primero.

En política, del dicho al hecho hay presupuesto, y en cuatro días nos dieron política y presupuesto. El 5 de septiembre se publicó en el DOF el Programa Sectorial de Educación 2025–2030 (PSE) y, el 9 del mismo mes, la Propuesta del Paquete Económico Federal 2026 (PPEF). El PSE nos dijo qué y por dónde; el PPEF, con cuánto y de a cómo. Hicimos las cuentas y no nos alcanza: solo 16 de las 33 estrategias del PSE tienen financiamiento directo; 17 no. El tema no es solo cuánto, sino cómo.

Partimos del entendido de que el dinero rara vez es un problema feliz. En México casi nunca alcanza. El punto es también otro: cómo lo estamos gastando. Si en educación el presupuesto sigue yendo casi en exclusiva al estar, la inercia manda y el aprender queda en segundo plano. Echarle ganas al PSE no basta si el peso público no sigue las prioridades en su conjunto. Alineamos, pero no alcanzó. Aquí importan las reglas, los destinos y el orden de los pesos, no solo la bolsa, que tampoco está para presumir.

Ese “cómo” se nota en los huecos del PSE. Todos los objetivos tienen presupuesto, sí. El problema está dentro: en el objetivo 1, 3 de 6 estrategias no tienen partida; mismo caso en el objetivo 2; en el objetivo 3, 2 de 5; en el 4, 1 de 4; y en los objetivos 5 y 6, 4 de 6 cada uno. Con esos vacíos, el presupuesto no empuja el aprender, aunque el plan lo contemple.

Y duele justo donde prometimos aprender. El PSE apuesta por acciones como la 2.6.1 —impulsar en los primeros años de primaria las capacidades fundamentales: comprensión lectora, escritura y razonamiento matemático— y la 2.6.10 —usar los resultados de evaluación para retroalimentar al sistema—, pero al revisar la distribución del gasto vemos que, de casi 1.18 mmdp, a esta estrategia no le toca nada. Del dicho al hecho.

La inercia explica la desconexión entre plan y aula. El PPEF mantiene becas, infraestructura y “revalorización docente” concentrada en nómina. La universalización de becas no ha significado más inversión educativa; reacomoda la misma bolsa, la que además nos mantiene entre los países que menos invierten por estudiante. En infraestructura, el gasto se canaliza a La Escuela es Nuestra y transfiere a los comités escolares la responsabilidad de diagnosticar, presupuestar y ejecutar lo básico. Y en revalorización, pagar nómina no es asegurar carrera docente: faltan reglas y recursos para formación continua, acompañamiento en aula, evaluación para la mejora e incentivos. Presupuestamos inercias, no aprendizajes.

Y el marco lo permite. Varios programas que ya de por si eran subsidios dejaron la clasificación S para volverse U. Es decir, pasaron de Reglas de Operación a lineamientos. Con Reglas de Operación hay criterios establecidos, padrones, metas, calendarios, quejas y evaluación externa; con lineamientos hay más flexibilidad y menos trazabilidad. El saldo: más discrecionalidad y resultados menos exigibles. Como ejemplo, ahí están el Programa Nacional de Inglés y la Expansión de Educación Inicial. La transparencia y rendición de cuentas hoy duelen.

En educación, del dicho al hecho hay presupuesto, y toca defenderla en el dictamen. Ahora toca a las y los diputados. Que el PPEF refleje que la educación es estar, aprender y participar, no solo llenar sillas. Que emitan recomendaciones y reordenen pesos: financiamiento a estrategias de aprendizaje, carrera docente real y evaluación para la mejora, con reglas que den trazabilidad. No es solo este ejercicio fiscal. Es trazar un camino estable para llegar a una inversión educativa del 8% sobre el PIB como la Ley mandata. Del dicho al hecho hay presupuesto… y en Mexicanos Primero esperamos también, diputadas y diputados, que lo defiendan, porque aprender importa.

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