Mexicanos Primero

¿Qué propone el gobierno en educación en 2024?

El presupuesto educativo presentado por el Ejecutivo es insuficiente y no es relevante ni acorde con la reforma educativa que está en marcha.

El pasado 8 de septiembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) presentó a la Cámara de Diputados, el Paquete Económico para 2024, que incluye el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) con la propuesta del Ejecutivo Federal para, entre otros rubros, el funcionamiento del Sistema Educativo Mexicano. Y no deja de sorprender la persistencia de una estrategia ajena a la crisis de aprendizaje que enfrentan las escuelas públicas.

Para el próximo año, la propuesta, que debe ser discutida y aprobada por las y los diputados, contempla destinar a los servicios educativos de todo el país más de 982 mil 237 millones de pesos; de ese total, 62 por ciento corresponde a educación básica. Estos recursos presentan un modesto aumento respecto a 2023. En relación con 2023, la bolsa global de educación tiene un aumento de 2.9 por ciento y la de educación básica de 3.2 por ciento, similar a la de la educación superior (3.2 por ciento). La educación media superior tendrá menos recursos para el siguiente año (-1.6 por ciento). Las escuelas de educación básica, cuyos recursos se encuentran fundamentalmente asignados en el Ramo 11, no recibirán fondos adicionales; solo tendrán un aumento de 0.04 por ciento.

En el análisis que en Mexicanos Primero hicimos al PPEF encontramos que, a pesar del incremento nominal de recursos, el presupuesto total destinado a educación básica se ha reducido en esta administración. En 2024 se propone una inversión de 609 mil 677 millones. Aunque representa un aumento de recursos en términos reales, no alcanza a compensar la severa caída en la inversión en 2020-2022, periodo en el que la pandemia tuvo sus mayores impactos económicos.

Aun con los significativos aumentos de recursos de los últimos dos años, estamos por debajo de los alcanzados en 2014-2015. La inversión de los primeros cinco años del periodo 2013-2017 es mayor en 104 mil millones de pesos respecto a la realizada en el periodo de 2019-2023. Aunque sea aprobado sin cambios el Presupuesto de 2024, la diferencia seguiría siendo de 73 mil 673 millones de pesos. La suma no es menor, pues permitiría ampliar a 18 millones los becarios de educación básica o quintuplicar las más de 27 mil escuelas con horario ampliado.

La proporción del presupuesto de educación básica dentro del gasto programable también refleja la tendencia a la baja en la inversión. Los recursos disponibles para educación básica han pasado de 11.3 por ciento en 2018 a 9.3 por ciento en la propuesta para 2024. Cada punto porcentual del gasto programable perdido implica alrededor de 34 mil millones de pesos.

El aumento de los recursos destinados a la educación puede explicarse por el aumento al techo financiero de los programas educativos destinados al pago de la nómina (Ramo 33). El Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE), tendrá una asignación de 496 mil 792 millones de pesos, 3.8 por ciento más que en 2023.

Aunque el monto global en educación básica crece en 3.2 por ciento los recursos destinados a las escuelas a través del Ramo 11 –infraestructura, becas, producción y distribución de libros de texto y otros–, solo aumenta en 0.04 por ciento al pasar de 77 mil 664 a 77 mil 692 millones de pesos. Es en este último aspecto que es necesario subrayar que el presupuesto educativo presentado por el Ejecutivo es insuficiente y no es relevante ni acorde con la reforma educativa que está en marcha.

En esta administración pasamos de contar con 20 a solo 12 programas presupuestales destinados a brindar recursos, apoyos y acompañamiento a las comunidades escolares. Es relevante señalar que para 2024 no se crea ningún nuevo programa destinado a apoyar el proceso de reforma educativa que el propio gobierno conduce, ni tampoco se amplían los recursos de los programas existentes para enfrentar el reto. No vemos ampliación de recursos para la formación continua de docentes, para estrategias de recuperación de aprendizajes ni para apoyar el funcionamiento de los Consejos Técnicos Escolares, para la creación de puestos para maestros bilingües en las escuelas de nivel secundaria o para etiquetar los recursos destinados a la ampliación de la jornada escolar.

Fernando Ruiz, director de investigación en Mexicanos Primero

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