Gestión de Negocios

Escalar tu mentalidad no es sinónimo de crecer la talla de tus resultados

La mente puede ser la mayor limitante para el desarrollo máximo de tu potencial, aun cuando el deseo sea grande y sincero

Un video cualquiera, con la sonorización correcta, te puede decir en unos segundos lo importante que es crecer tu mentalidad. Pensar en grande, en tus términos y sin vacilaciones.

Después de recordarte que la mente puede ser la mayor limitante para el desarrollo máximo de tu potencial (argumento cierto), abundan en que debes visualizar un futuro mejor (adjetivo personalísimo) y que ese retrato visual servirá como impulso para el logro de nuevos propósitos antes insospechados. Todo está en tu mentalidad, rematan.

En su definición más simple, la mentalidad es un modo de pensar. En la acepción de los promotores, se trata de la configuración, consciente o inconsciente, de la mente de una persona. Ese conjunto de creencias y autoconcepciones que se va acuñando por nuestro entorno, nuestras capacidades analíticas y el sistema de creencias en el que nos formamos o relacionamos.

¿Qué debe decírsele también a esos individuos ávidos de llevar su mentalidad a nuevos horizontes? Aquí tres crudas realidades para la reflexión:

1) Una visión sin acción es sólo expectativa efímera.- “Ya me ví” le escuché decir a una joven en un ejercicio de visualización que propuso una conferencista. Su emocionalidad era evidente. Su rostro esperanzador. “Yo quiero ser como ella”, afirmó.

--“¿Qué vas a hacer al respecto?”, le pregunté. Y después de una pausa eterna, con impecable honestidad respondió: “no sé”. Con algo de ternura, sonreí. Lo he escuchado decenas de veces. Una expectativa ingenua que no tiene el más mínimo plan de acción a seguir.

2) Pensar en grande no te hace grande.- El tamaño es. No es determinante, pero define muchas cosas. El pequeño tiene ciertas capacidades. El grande tiene más. El próspero tiene más opciones. El pobre tiene menos. El inteligente goza de más posibilidades. El ignorante, en el mejor de los casos, de algo de suerte.

Creyente en la movilidad y el mérito, nunca subestimaré la capacidad que tenemos los individuos para superarnos a nosotros mismos múltiples veces. Jamás, sin embargo, obviaré que los que lo logran maniobran con la mente en las alturas, al tiempo que tienen los pies en su respectivo piso firme. Quienes no, construyen castillos en el aire.

3) El compromiso empieza cuando la diversión se acaba.- La realidad se te personifica rápido. Los plazos llegan en un abrir y cerrar de ojos. La presión puede ser agotadora. Tu visión puede ser reflejo de la más respetable ambición, pero ello no elimina que los retos y problemas cotidianos pueden desgastar al más firme.

Pensar en un mejor estado de las cosas futuro es la vitamina de las personas que trabajan su desarrollo. El manejo de la frustración, la presión y la resistencia, es el talento de los que realmente logran crecer.

Creértela es bueno. Pero hay que trabajar una capacidad adicional. La de leer y digerir tu realidad con aplomo y claridad. Visualizar mayores o mejores momentos es la prerrogativa de quienes aspiran o aspiramos a construirnos un futuro superior. El trabajo tenaz y algo de alineación de circunstancias es el puente ineludible a esa nueva realidad teóricamente posible.

Si sólo se visualiza para anhelar, en el mejor de los casos te entrenas para mejores anhelos, pero nada más. Quienes legítimamente ayudan a alguien a verse en un mejor futuro deben ser claros también en que eso sólo puede ser, en cierto grado factible, si --como dicen los americanos--: ‘you put in the work’. Y para mayor precisión: ‘smart work’.

Bien dicen los que saben que escalar tu mentalidad no es sinónimo de crecer la talla de tus resultados. Al final, es lo segundo lo que tiene el real y plausible mérito.

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