Decidas venderle continuamente; pretendas asociarte de alguna forma o lo vayas a financiar en alguna modalidad, es vital saber de qué depende o qué es un negocio subordinado.
Los grupos empresariales emergen de un negocio primario núcleo. Con el tiempo tienden a complementar su valor con cierto grado de integración vertical; y no tardan mucho en identificar oportunidades de negocios adicionales -algunos de ellos- subordinados.
En su definición más simple, un negocio subordinado es aquél que no tiene vida propia. Es enteramente dependiente a que una condición exista para mantenerse funcionales y viables. En condiciones de competencia regulares, no subsisten.
¿Cuáles son las condiciones más comunes que explican negocios subordinados en casi cualquier mercado? Aquí tres para la reflexión directiva:
1) Una relación subyacente que dispara el interés de ayudar.- Imaginemos que el hijo de un funcionario de primer nivel arranca un negocio cuando su padre está en la cima del poder. Pensemos que a tu amigo de toda la vida lo ascienden a un cargo crítico en una empresa susceptible de convertirse en un cliente grande.
Sin necesariamente infringir normas (aunque la tentación exista), habrá un buen samaritano en las estructuras subordinadas que -pretendiendo agradar a su superior- facilite el camino para que tu empresa inicie negocios de tal o cual forma en que te sea factible. ¿Y si esa persona clave sale del cargo? Sospecho que ese negocio se acabará.
2) Un insumo a costos circunstancialmente preferenciales.- Pensemos en que el productor de un determinado artículo a base de madera, encuentra que su insumo primario puede hallarlo en determinada forma, en el patio de desechos de la planta contigua y logra que le permitan retirarlo de manera profesional y continua de ese lugar para sus fines, a costos marginales.
En tanto que esa fábrica contigua compre eso que provoca el desecho clave, el negocio derivado de productos de madera tendrá un insumo en condiciones inmejorables. En el instante que eso cambie se modificarán los fundamentales de su negocio sacándolo de esa competitividad circunstancial.
3) Una autorización temporal para determinada actividad.- Pensemos que emerge una política pública que facilita que un restaurante use la vía pública peatonal o del arroyo vehicular frente a su establecimiento. Con condiciones por debajo del valor comercial que paga en su local, puede colocar mobiliario semifijo y vender su oferta gastronómica en determinada forma.
Agotado el plazo ofrecido o desapareciendo el criterio que disparó el permiso ese establecimiento restaurantero perderá el beneficio de ese espacio y no podrá molestarse porque así sea en tanto que no es de él, ni lo renta comercialmente para el efecto. Su uso es derivado de una autorización, por definición, temporal.
Un negocio subordinado no es un negocio casuístico. Sí suele detonarse en un contexto específico o de una oportunidad que se abrió en algún momento concreto. Lo relevante es que es accesorio de algo que es intrínsecamente, lo principal. A veces resulta obvio pero hay ocasiones en que ese algo es sumamente discreto o casi secreto y no es fácil medir el riesgo de su desaparición en el tiempo.
Los negocios subordinados están presentes en todas las tallas empresariales y tienen formas de lo más variadas en su estructuración original. Son enteramente dependientes de algo o alguien crítico que, subrayo, no estará ahí indefinidamente -aunque el dueño a veces lo olvide-. Y sí. Representa un riesgo que conviene saber cómo ponderarlo y administrarlo.
Un negocio subordinado puede ser temporal o de larga duración. No es bueno ni malo por definición. Sólo es así y punto. Lo relevante, sin embargo, es entenderlos bien para saber en qué te estás metiendo.