Despertador

Democracia participativa: Nueva era de la democracia mexicana

Con esta primera consulta ciudadana, la reforma al artículo 35 de la Constitución realizada hace una década en materia de consulta popular, deja de ser letra muerta.

Secretario de Gobierno de la CDMX

Ayer, 1o de agosto de 2021, se realizó la primera consulta ciudadana convocada por los órganos del Estado mexicano. No le gustó a los ex-Presidentes. Obvio. No le agradó a los grandes intereses económicos que se beneficiaron de la gran corrupción neoliberal. Lógico. Sin embargo, es ya un acontecimiento que abre una nueva etapa.

No es la primera consulta. En el país se han realizado consultas sobre la elección de gobernantes en la capital, la paz en Chiapas, el Fobaproa, las prioridades nacionales y muchas otras. Todas ellas organizadas por la sociedad civil, partidos de oposición o legisladores en lo individual.

Pero la de ayer es la primera que solicita el Poder Ejecutivo Federal, aprueba el Poder Legislativo Federal, avala el Poder Judicial de la Federación y organiza el Instituto Nacional Electoral.

Con esta consulta, la reforma al artículo 35 de la Constitución realizada hace una década en materia de consulta popular, deja de ser letra muerta.

Al calor de la aprobación de la reforma energética se resolvió también la ley reglamentaria del artículo 35 en materia de consulta popular.

Sin embargo, todas las solicitudes de consulta, relacionadas con diversos temas hechas en el 2014 fueron desautorizadas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con el argumento de que eran anticonstitucionales. De esta forma se impidió que el pueblo de México fuera consultado sobre un tema tan relevante como la reforma energética.

Ayer se realizó por fin una consulta, debido a la convergencia de los tres Poderes de la Unión.

El antecedente más inmediato de una consulta formal es el Plebiscito ciudadano sobre los segundos pisos del periférico, realizada en la Ciudad de México, pero su alcance fue solo local.

Con la consulta de ayer México entra en una nueva etapa de su democracia: la era de la democracia participativa, también conocida como democracia directa o semidirecta. Una democracia en la que la ciudadanía no solo elige a los gobernantes y legisladores, sino que también participa, toma parte directa, de los grandes asuntos de la nación.

En la democracia representativa, la ciudadanía participa una sola vez, solo para elegir a los que tomarán todas las decisiones. En la democracia participativa, la ciudadanía participa para elegir representantes, pero también para decidir directamente sobre los asuntos de interés nacional.

A los sectores más conservadores no les gusta la democracia participativa, no les gusta que el pueblo participe. Desean que todo se decida en cerrados círculos, en órganos “autónomos” respecto al pueblo.

Sin embargo, en muchos lugares del mundo, la ciudadanía vota para tomar decisiones que en otras condiciones tomarían los órganos del Estado.

Por ejemplo, en Quebec y Escocia, la ciudadanía ha votado sobre su pertenencia a Canadá y a Gran Bretaña, respectivamente. En España, sobre el ingreso a la OTAN. En Gran Bretaña, sobre la relación con la Comunidad Económica Europea. En Colombia, sobre los Acuerdos de Paz. Y así, en muchos casos.

En Suiza, el ejemplo de la democracia (por eso se acuñó la frase “parece democracia suiza” cuando algo sale muy bien en la vida política), se han realizado más de 500 consultas a lo largo del último siglo.

Cuando decimos que en México se ha abierto la era de la democracia participativa es que en efecto esta apenas comienza. A algunos les gustaría que la de ayer fuera la primera y la última, pero apenas se estarán terminando de contar los votos cuando ya se empiece a hablar de la que sigue: la consulta sobre Revocación de Mandato del actual Presidente de la República en marzo del 2022.

Es cierto, la ley se aplica. Y en efecto, ayer se aplicó el artículo 35 de la Ley Suprema, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que dice a la letra:

“Son derechos de la ciudadanía:

(...)

Votar en las consultas populares”.

La ley se aplica. Y ayer se aplicó.

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