Política para A’Mar

Judíos mexicanos

Una marcha frente a un templo y un video viral volvieron a hacer de la identidad judía un asunto público. Ser judío no equivale a responder por el gobierno de Israel.

Este último Rosh Hashana, el año nuevo judío, se vivió diferente con respecto a los anteriores, sobre todo en la zona de Polanco, Ciudad de México, por dos situaciones: la marcha propalestina que pasó frente al templo Maguén David en sus vísperas y el video grabado por el canal de YouTube Proyecto Escolar, titulado “Judíos en Polanco”. En ambos, ser judío se volvió un asunto público-

La marcha sucedió el viernes 11 de septiembre, pasado el mediodía, cuando alrededor de 60 personas descendieron de camiones sobre Masaryk con pancartas de una agrupación autodenominada Sindicatos Mexicanos en Solidaridad con Palestinos. Se plantaron frente a uno de los templos más emblemáticos del judaísmo en México y corearon la consigna “¡Fuera judíos de México!”; hubo también llamados a boicotear “empresas judías”. Esto fue afuera de una sinagoga, no frente a la embajada de Israel, y se dirigieron a personas de una religión, no simpatizantes de un gobierno.

La segunda, el video del canal de YouTube que se publicó el 23 de septiembre, pero se grabó el sábado de Rosh Hashaná y Shabat como lo especifican sus dos interlocutores, trataba de investigar cómo es la vida de la comunidad judía en Polanco apenas un día después de la marcha mencionada. Llegué al video completo por el corte que me apareció en Instagram, seguramente por mi algoritmo como judía mexicana, en el que los entrevistados – gente de la calle – describen a la comunidad judía de la zona como un enclave de riqueza desmedida y cerrado sobre sí mismo. Luego, en la versión completa encontré otra cosa: una publicación que su descripción empieza con la frase: VIVA PALESTINA LIBRE!, con casi un millón de reproducciones al momento de escribir estas líneas y que muestra dos conductores que parecen querer entender cómo viven quienes pertenecen a esta comunidad ahí.

No logran presentar ni una sola voz judía en los casi 40 minutos, solo de gente que se encontraban y que respondía a preguntas directas sobre cómo se comportan las personas judías; como si todas nos viéramos y actuáramos igual. De las varias respuestas, el canal hizo la edición corta con, principalmente, comentarios negativos.

Escribo “viéramos” porque los únicos judíos identificables por su vestimenta son ortodoxos y, en el día que fueron a buscar conversación, por respeto a Rosh Hashana y Shabat, se acostumbra a no usar teléfono, cámaras, tampoco a encender la luz o subir al coche. La ausencia provocada por la observancia religiosa se presenta ante el público como hermetismo.

Hannah Arendt contaba que en 1933 entendió que ser judía se había vuelto su problema y que ese problema era político. En la entrevista que le dio a Günter Gaus en 1964 para la televisión alemana dijo: “Si a uno lo atacan como judío, tiene que defenderse como judío. No como alemán, ni como ciudadano del mundo, ni como titular de los derechos humanos, ni nada por el estilo”. El terreno lo elige quien ataca, tanto la marcha como el video eligieron el mismo: la identidad judía.

Hay una diferencia con Arendt y es que ella hablaba desde una Alemania que ya le había quitado la ciudadanía; aquí, el “fuera de México” intenta arrebatárnosla de palabra. Por eso la defensa es como judíos y como mexicanos a la vez.

La marcha y el video comparten un supuesto: que existe un lazo indivisible entre las personas judías con la guerra en Gaza y la ocupación de Cisjordania. El ataque, en un caso, y la curiosidad, en el otro, se dirigen hacia quienes parecen estar más cerca: la comunidad judía.

El error está en suponer que todos los judíos respaldamos las acciones del gobierno de Israel. Lo desmienten los propios ciudadanos israelis quienes, meses previos al ataque del 7 de octubre de 2023, cientos de miles salieron a las calles e hicieron huelgas contra la reforma judicial de Netanyahu. Apoyar Israel no equivale apoyar a su gobierno y ser judío tampoco. Ser judío mexicano es exigir freno al antisemitismo, así como respeto y garantía del gobierno para cuidar, como cada uno desee, Rosh Hashana y todas nuestras tradiciones en libertad.

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