En su Justa Dimensión

La oposición en son de guerra, ¿pirotecnia mediática?

La primera plana blanquiazul salió el martes a advertir que no se van a cansar de denunciar que “Morena es un partido asociado con el crimen organizado” y que no habrá distractor que valga.

La coyuntura le está dando elementos a la oposición del PAN y el PRI para sacudirse el marasmo y tratar de salir de su letargo.

La primera plana blanquiazul salió el martes a advertir que no se van a cansar de denunciar que “Morena es un partido asociado con el crimen organizado” y que no habrá distractor que valga. Ni el circo del fin anticipado de clases, ni la fiebre por BTS, ni que “vuelva el chupacabras” ni el Mundial… ninguna cortina de humo servirá para que el oficialismo logre que “pase de moda” el escándalo del caso Rocha Moya, prometieron los panistas.

Así, anunciaron que van por todas las vías jurídicas e institucionales, desde la solicitud formal de juicio político contra “el narcogobernador” hasta la demanda en la Corte Penal Internacional de La Haya, pasando por la petición de desaparición de poderes en Sinaloa.

Por su parte, el PRI, días antes, anticipó que solicitará de manera formal al INE cancelar el registro de Morena por sus presuntos vínculos con el crimen organizado.

¿Es puro show y no van a conseguir nada? Es altamente probable que así sea. La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, descalificó la estratagema y señaló que es una “apuesta por el golpismo mediático y la injerencia extranjera”. Y sí, es un hecho que, al menos en las instancias legislativas, su táctica va a topar con pared, porque los de la ‘4T’ dominan los órganos clave, gracias a que construyeron una mayoría ficticia con la connivencia del Tribunal Electoral y con base en la extorsión de personajes deleznables que eran de oposición para que se pasaran al redil guinda.

Pero no está mal su estrategia. Ni modo que, como saben que Morena tiene control de las cámaras, se queden cruzados de brazos; peor sería para ellos no hacer nada y seguir en su parsimonia. La denuncia de las ilegalidades de personajes del régimen, y del encubrimiento oficialista de las mismas, es lo que corresponde a la oposición. El problema –insisto, para ellos– es que se quedarán en eso: en la denuncia y el ruido mediático. ¿Por qué? Porque no tienen propuesta, no tienen proyecto y no representan ninguna alternativa viable.

Casi todas las cabezas visibles de esa oposición tienen colas que les pisen y señalamientos de presunta corrupción, empezando por el impresentable líder de lo que queda del PRI, Alejandro Moreno, y el histriónico y desacreditado dirigente panista, Jorge Romero.

Haberse refugiado en la ultraconservadora española Isabel Díaz Ayuso resultó contraproducente para los panistas y fue hábilmente capitalizado por Morena. Correr al cobijo de Washington, como ha hecho Alito, solo lo ha hundido más.

Mas no por ello puede criticárseles que denuncien las tropelías de lo más sucio del obradorismo, como Rocha Moya, y evidencien que pruebas vaya que sí las hay, como el propio caso de la diputada Paola Gárate, secuestrada en las elecciones de 2021 en Sinaloa, una muestra clara de la interferencia del crimen organizado a favor de Morena en esa contienda electoral.

Ahora, a ver si es cierto que no se cansarán de machacarlo, porque cada que sale otra ‘bomba’, el nuevo escándalo juega en favor del viejo, que va quedando en el olvido. A raíz del caso Rocha Moya, ¿quién habla ya de Adán Augusto López, que tuvo en su gobierno en Tabasco como jefe de la Policía a Hernán Bermúdez, líder del grupo criminal La Barredora? Ahí anda tan campante en el Senado. ¿Quién habla de los más de 10 millones de litros de huachicol –de los 20 millones decomisados– del buque Challenge Procyon que simplemente “desaparecieron”?

Aquí se trata también de una batalla de narrativas. Y así como la oposición trata de capitalizar la coyuntura del caso Sinaloa, el gobierno aprovechará la coyuntura del Mundial, cuando todo girará en torno al balón, las selecciones… y, cómo no, los ajolotes que darán la bienvenida a los turistas.

Familiares de víctimas de desaparecidos acusan que al gobierno le importa más o le pone más atención al Mundial que a la búsqueda de sus hijos. Y tienen razón en reclamar eso. Pero, desafortunadamente para las víctimas y convenientemente para el gobierno, la atención de prácticamente todo mundo en efecto estará centrada en la fiesta futbolera y el foco se desviará de temas lastimosos como los desaparecidos o de asuntos espinosos como el de Rocha Moya.

En ese sentido, ¿hasta dónde tendrá efecto la estrategia del PAN y del PRI para tratar de poner contra la pared al gobierno de la ‘4T’?

Mientras tanto, Morena busca que no se diluya el escándalo de la gobernadora Maru Campos y la operación clandestina de agentes de la CIA en Chihuahua. El martes, la flamante dirigente morenista, desoyendo la postura del coordinador guinda en San Lázaro, Ricardo Monreal, quien llamó a atemperar los ánimos, anticipó que promoverán juicio político contra la mandataria chihuahuense por violar la Constitución y auspiciar la intervención extranjera, mancillando la soberanía.

Para acompañar su exigencia, desde Chihuahua y casualmente al lado de la senadora con licencia Andrea Chávez, corcholata morenista para la candidatura a la gubernatura de la entidad, anunció una marcha este sábado en Ciudad Juárez. Ah, pero eso sí, aseguró que no estaban politizando el asunto.

Y mientras el morenismo y la oposición se entretienen en su batalla de narrativas y sus duelos de solicitudes de juicio político, Trump y sus alfiles no solo mantienen, sino que intensifican la presión sobre México. Pete Hegseth, secretario de Guerra, urgió el martes al gobierno de Sheinbaum a “que den un paso al frente (en la lucha contra el crimen) para que nosotros no tengamos que hacerlo”. Y Terrance Cole, jefe de la DEA, soltó que “los narcotraficantes y altos funcionarios del gobierno mexicano han estado durmiendo en la misma cama durante años”, por lo que advirtió que la acusación contra Rocha Moya “es solo el comienzo de lo que está por venir en México”. Así que acá síganle con su politiquería si quieren, nomás que nadie se llame a sorpresa si los amagos de Estados Unidos se cumplen.

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