Retrato Hablado

‘Mi oficio es dar clases y hacer política’

José Alberto Galarza construye el proyecto de reforma para la educación media superior y superior del país que MC lanzará para 2024.

A José Alberto Galarza le dicen Rojo de cajón: rojo es su cabello y roja fue su adolescencia, cuenta él: “Fui marxista, leninista y soy izquierdista socialdemócrata, en la línea económica de Piketty, de Stiglitz. Creo en la redistribución. Crecí en una familia de artistas, y me formé escuchando trova y poesía. Pero ahora soy menos radical”.

-De joven, lo natural es ser radical.

-Y súmale que mi familia paterna vivió el exilio y las distorsiones que trae consigo y mi familia materna era de obreros sindicalistas. Se ponían buenas las sobremesas.

Asesor de Dante Delgado y responsable de Movimiento Ciudadano para el proyecto partidista de reforma educativa, Galarza creció sólo con su hermano, tres años mayor. Su padre fue asesinado cuando él tenía apenas 12, en circunstancias sombrías en las que prefiere no abundar. Su madre murió siete años después de una trombosis. “La familia de mi novia prácticamente me adoptó. Ella era poeta; su papá, pintor; su mamá, actriz de teatro; su hermano, pintor también. Viví una adolescencia fuerte, pero llena de arte y de literatura. Ellos me salvaron la vida”.

Por medio de un amigo de su padre, Galarza consiguió trabajo como auxiliar en un despacho. Aprendió a mecanografiar, a clasificar y ordenar el archivo, y asistía a los abogados en los juzgados.

Félix Galarza González murió intestado. Fueron vanos los intentos de sus hijos por recuperar alguno de los bienes de su padre. Una pila de abogados corruptos terminó desfalcándolos. “Así empecé a estudiar la ciencia jurídica y a empaparme de la vida real”, cuenta Galarza Villaseñor, graduado de la licenciatura y la maestría de la Universidad de Guadalajara, a la que entró no como estudiante, sino como empleado administrativo. “Fui chofer en la FIL y en el Festival de Cine. Entré a la carrera tarde, a los 22″. Justo ahí arrancó su carrera política.

José Alberto Galarza ya era padre de tres hijos cuando inició sus estudios. Compartió el salón de clases con la primera persona transexual en la Facultad de Derecho. Los maestros conservadores estaban incómodos, algunos alumnos también. “Los hombres se quejaban de que se metía al baño de hombres vestido de mujer y las mujeres que quejaban de que se metía al baño de mujer siendo hombre”. Cuando amenazaron con la expulsión del alumno, Galarza pidió una cita con el director. “Luego hablé con mis compañeros; si aceptábamos esto, aceptaríamos la discriminación siempre”.

El director de la facultad lo despachó con la sociedad de alumnos. “Yo no entendía nada de la representación estudiantil”, pero tras su conversación con el presidente, poco después estaba organizando un foro para oponerse a la ley Televisa de Vicente Fox.

El profesor-investigador de la UdeG en ciencia política presidió su facultad, la organización de los estudiantes de Ciencias Sociales y Humanidades y la FEU (Federación de Estudiantes Universitarios), aunque perdió la primera vez que contendió para encabezarla. “La UdeG es un laboratorio político”. Ahí se curtió.

“Fui papá a los 19 y presidente de la FEU a los 30″, bromea. Pero sí: fue un dirigente estudiantil experimentado, en buena forma. Lo probó cuando recién ocupó Aristóteles Sandoval la gubernatura de Jalisco y anunció aumentos a las tarifas del transporte público, y lo enfrentó el líder universitario. “Le pegaba directamente a nuestra comunidad, a los 300 mil estudiantes de la universidad. Había que atajarlo rápido”.

En ese tiempo, el transporte público jalisciense dejaba 50 muertes anuales sólo por accidentes, además de los heridos. Era una catástrofe. El modelo era arcaico: “Se peleaban los camiones de la misma ruta, el de adelante contra el de atrás, se iban correteando, excedían la velocidad. Era un transporte ineficiente, peligroso y muy caro”.

Galarza tuvo al gobierno en jaque durante meses, negociando. El 3 de marzo de 2014 se anunciarían las nuevas medidas consensuadas, pero Sandoval canceló el evento de último momento. Cinco días después, un camión atropelló, afuera de la Prepa 11, a 20 estudiantes. María Fernanda Vázquez murió. Dos alumnos quedaron lesionados de por vida. El chofer había doblado un turno de 24 horas; llevaba 48 horas manejando.

Los estudiantes exigían tolerancia cero. Los castigos a los transportistas debían incluir la pérdida de la concesión del camión. El 10 de marzo, convocaron a una marcha en la Plaza de Armas a la que asistieron 40 mil personas. El resultado fue la creación del primer Observatorio Ciudadano de Movilidad con medidas vinculantes para todo el país. Eso colocó a Galarza en la escena política del estado.

Al terminar su periodo como dirigente, estudió en la Escuela de Lenguas de la Universidad de Boston. Regresó a México antes de tiempo porque Pedro Kumamoto le sacaba una enorme ventaja a Clemente Castañeda en su aspiración por una senaduría. Le pidió que fuera su suplente e hicieran campaña en fórmula. Mientras recorría Jalisco, Galarza se preparaba para estudiar una maestría en Pensamiento Social y Político que cursó en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Sussex.

Un año después, volvió al Senado. “Sabía que tenía poco tiempo y trabajé con intensidad”. Presentó nueve iniciativas de ley, una de ellas para dar incentivos fiscales a la cinematografía nacional y coordinó el anteproyecto para renovar la Ley de Ciencia y Tecnología que se contrapone al de María Elena Álvarez-Buylla, la controvertida directora de Conacyt.

Miembro del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Galarza construye el proyecto de reforma para la educación media superior y superior del país que MC lanzará para 2024. “Morena reformó la obligatoriedad para cursar la licenciatura, como un derecho para los mexicanos, pero no ofreció los fondos para ello”.

La suya es una carrera política poco convencional; saltó de líder estudiantil al Senado. Nunca fue alcalde, ni diputado local o federal.

-¿Te interesa llenar esos huecos de tu carrera política?

-Claro. Todos tenemos un oficio. El mío es dar clases y hacer política.

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