Retrato Hablado

Cerqueda, de vuelta al origen, ahora para gobernar

Adolfo Cerqueda dice que tiene un compromiso moral con las organizaciones de la sociedad civil, con los deportistas, con los artistas y con los comerciantes porque ha pertenecido a estos grupos sociales.

Además de su destreza para el baile, Adolfo Cerqueda era un joven muy elástico. Su cuerpo parecía doblarse, se contoneaba con enorme facilidad. Y por si fuera poco, ejecutaba espectaculares acrobacias. La combinación de sus cualidades convencía a los coreógrafos, a los jefes de los estudios, a los dueños de los espectáculos. Cada audición era casi una contratación segura.

Pero antes de eso, Adolfo Cerqueda tuvo que vencer la primera dificultad que se presentó pronto en su vida. A los siete, su garganta emitía sonidos incontrolables y su cabeza hacía movimientos involuntarios. Era blanco favorito de los niños más crueles de la primaria. Dos décadas después, supo que lo que padecía era el síndrome de Tourette, un trastorno del sistema nervioso que se hereda y produce tics nerviosos. “Siempre he dicho que tengo maestría y doctorado en rechazo, discriminación y acoso, y fue ahí donde comenzó”.

Adolfo Cerqueda siempre se había destacado en los deportes. Además de llevarlo a clases de gimnasia y varios géneros de danza, su madre –una locataria del Mercado Primero de Mayo– lo inscribió en lecciones de canto. Eso mejoró su vida de manera inesperada. El niño audicionó para ingresar en el Coro de los Infantes de la Catedral Metropolitana en el Zócalo. Los coristas vivían detrás del Estadio Azteca, al lado del seminario, en un internado para los acólitos de la Catedral, muy lejos de Ciudad Nezahualcóyotl, uno de los municipios más densamente poblados del país, donde residía su familia. El niño estaba fascinado, pero su madre consideró que en la rutina de su hijo había mucho canto y poco estudio, y lo inscribió en una escuela de monjas.

La disciplina de Adolfo Cerqueda y su gozo y vocación por el arte y los deportes lo llevaron, sin querer, a un lugar insospechado: la administración pública.

Mientras estudiaba Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Autónoma del Estado de México, a la que también representó en la Asociación Nacional de Estudiantes de Ciencia Política, Cerqueda colaboró para una organización fundada por una de sus tías para atender a los jóvenes de Neza con problemas de adicciones. Por esa labor, en el año 2000 fue premiado por el Instituto Mexicano de la Juventud y fue enviado como representante juvenil a la Organización de las Naciones Unidas.

Desde la adolescencia aprendió a tocar las puertas correctas y a solicitar apoyos al gobierno municipal. Precisamente ahí, donde realizaba todo tipo de gestiones, acudió para hacer su servicio social antes de titularse. Veintiún años después volvió a la alcaldía, pero para encabezarla. “Empecé juntando a mis compañeros de la compañía de danza y teatro y amenizábamos eventos políticos. Descubrí que mi naturaleza era organizar, guiar, dirigir y contener grupos”.

Sin abandonar el ballet, el jazz, el teatro o los deportes, Cerqueda realizó estudios en mercadotecnia, procesos legislativos, políticas públicas, productividad y hasta coaching político. Trabajó para un despacho de consultoría empresarial, pero lo dejó para convertirse en asesor del expresidente municipal y diputado Juan Hugo de la Rosa, y después del perredista Héctor Bautista en el Senado de la República, a quien le había coordinado la campaña.

Más adelante, Cerqueda también dirigió la campaña de Juan Zepeda, que en ese tiempo todavía militaba en el PRD. Tanto Bautista como Zepeda se convertirían después en los adversarios de Adolfo Cerqueda; el segundo contendió en las elecciones de 2018 por Movimiento Ciudadano. “Juan y yo hicimos una buena dupla. Él recién había regresado de Estados Unidos. Allá estuvo haciendo teatro; quizá por eso logramos hacer mancuerna”.

Cerqueda acumuló experiencia como secretario técnico del gabinete de la administración municipal, diputado local suplente, síndico municipal y como director del Instituto Municipal de Cultura Física y Deporte.

“Tengo una obligación moral con los deportistas, porque soy deportista; me siento moralmente obligado con los artistas porque me he dedicado al arte y al fomento de la cultura; tengo un compromiso moral con las organizaciones de la sociedad civil porque he sido parte de una y también tengo un enorme compromiso moral con los comerciantes porque provengo de la vida en un mercado y sé lo que es despachar en un puesto”, promete el presidente municipal electo de Nezahualcóyotl, hijo de un taxista, exfuncionario jubilado del extinto Departamento del Distrito Federal.

Cerqueda es padre de un hijo y dos más están por integrarse a su familia, si continúa sin tropiezos el proceso de adopción. “Elegí la paternidad hace varios años. Mi hijo está por a cumplir 12”. El niño fue adoptado por la expareja de su madre biológica. Para recuperarlo, cuenta el político, tuvo que atravesar una tortuosa causa legal. Los próximos hermanos mayores de su primogénito, de 14 y 16 años, están en una casa albergue, en las últimas etapas de la adopción.

Cerqueda, que compitió y ganó la elección como candidato externo de Morena, pertenece a Unidos por un Mejor País, la agrupación política nacional en la que participó después de su renuncia al PRD.

“Pensé que seguiría realizando mis actividades, o que estaría haciendo arte en las compañías en las que colaboro –es miembro de la mesa directiva del Coro Gay Ciudad de México y México de Colores–. Pero no. Aquí estamos de nuevo en Neza, donde empezamos, donde queda tanto por hacer”.

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