Profesor en UP y UNAM. Especialista en materia electoral
Luego del inicio del proceso electoral federal 2023-2024, mientras las autoridades avanzan en la definición de plazos y criterios para el desahogo de las diversas etapas que lo componen, los actores políticos implementan acciones que inciden directamente en la contienda. Claudia Sheinbaum, coordinadora de los comités de la cuarta transformación, comenzó su tercera gira nacional por las 32 entidades federativas, que da continuidad a la precampaña, que ya suma dos años y medio, desde junio de 2021, cuando se le mencionó como presidenciable.
Por su parte, el presidente de la República continúa la ejecución de su plan C, ensayando todo tipo de ataques en contra de la coordinadora del Frente Amplio por México. Es él quien, desde la tribuna de las mañaneras, promueve la polarización del país, señala y descalifica a todos los que opinan diferente y critican a la cuarta transformación, sin importar si son adversarios, medios de comunicación, empresarios o autoridades que emiten sentencias y resoluciones incómodas a sus propósitos.
La guerra sucia en contra de Xóchitl Gálvez llegó a lo absurdo en el inaceptable comunicado de la dirigencia estatal de Morena que acusa supuestas irregularidades en la adquisición de la casa de la senadora y pide, por inverosímil que parezca, que se demuela, junto con las casas de los demás vecinos, lo cual pinta de cuerpo completo a sus autores, devela su carácter antidemocrático y los coloca como simples oportunistas que buscan congraciarse con su candidata presidencial, pero el presidente salió al paso en contra de semejante acción, movido por los efectos políticos favorables a la senadora, más que por su supuesta vocación democrática.
El hecho se suma a otros episodios del pasado reciente que demuestran el comportamiento autoritario de Morena y sus dirigentes. No debemos olvidar el llamado de Ignacio Mier cuando en abril de 2022, ante la imposibilidad de lograr la aprobación de la reforma constitucional en materia eléctrica, en el llamado Festival de la Soberanía Nacional, pidió fusilar pacíficamente a los diputados de la oposición, aunque luego aclaró que se trataba de exhibirlos, de escribir con tinta sus nombres para que fueran recordados por traición a la patria, pero los pintó como enemigos y no como adversarios.
También están las innumerables ocasiones en las que el presidente impone calificativos en contra de consejeros del INE, de jueces y juezas, de comisionados del INAI, en especial de Norma Piña, que tuvieron eco en las concentraciones pedidas por él y donde se quemaron imágenes alusivas a la ministra presidenta.
Estamos en un momento crucial para la historia del país, en el cual actores, partidos, medios de comunicación y ciudadanía, debemos recordar que actuar con tolerancia es consustancial a nuestra democracia, que hoy se caracteriza por el pluralismo y la diversidad de opiniones, preferencias y proyectos. El partido de la mayoría, sus aliados políticos y, sobre todo, el gobierno, deben sujetarse a las reglas que establecen procedimientos e instituciones para desarrollar el juego político electoral en forma pacífica y para dirimir diferencias con respeto a los derechos de todos.
Sin tolerancia ni respeto no puede haber convivencia democrática. En México no queremos llegar a los extremos vividos en países como Nicaragua donde expulsaron a presos políticos, quitaron la nacionalidad a opositores y les decomisaron sus propiedades. Proponer la demolición de la casa de Xóchitl Gálvez coquetea con esos precedentes de gobiernos dictatoriales, reprobables en sociedades contemporáneas, cuyos líderes predican la solución pacífica de conflictos y diferencias.
Sin tolerancia ni respeto no puede haber convivencia democrática... no queremos llegar a los extremos de Nicaragua.