Costo de oportunidad

El hambre y el amor

El Segundo Informe de Sheinbaum presume logros, pero enfrenta bajo crecimiento, déficit, deuda, inversión y retos de seguridad.

Ayer escuché parte del informe de gobierno de la Dra. Sheinbaum. Aquí repito algunas de las notas e impresiones que me causó el informe. Primero, debo decir que el diseño del Informe, aunque ya no es “la fiesta del presidente”, sigue siendo una exageración de los logros y un silencio respecto a los retos.

La doctora empezó por temas económicos, como la reducción del gasto público en 200 mil millones de pesos. No es suficiente. No llega ni a un punto del PIB. Tendría que reducirse al menos en 1.5 billones de pesos para servir deuda, no abonarle al déficit, y acumular más deuda. Sin embargo, es positivo que haya una reducción del gasto. Vamos en el sentido correcto. La magnitud de la reducción tiene que ser unas ocho veces mayor.

También mencionó que el peso está apreciado. Interesante paradoja, dado que las exportaciones no se han reducido a pesar de la apreciación. Pero, el tipo de cambio no es un logro de gobierno.

Faltó mencionar que una vez más, cero por ciento de los analistas consultados en la Encuesta de Expectativas de Banxico dijo que es un buen momento para invertir en México. El salario mínimo creció 154 por ciento en términos reales, según la doctora presidenta. David Kaplan, del BID dijo a El Financiero que llegamos al límite de lo que puede subirse el salario mínimo. Ana María Aguilar, del Consejo Mexicano de Negocios, dijo que “el salario tiene que seguir subiendo, pero por incrementos en la productividad”. No hay ninguna mención en el informe sobre el empleo informal. Tampoco lo hay respecto a la baja tasa de crecimiento económico, aunque el último trimestre inspira optimismo.

Se mencionó la IED, pero no se mencionó que la inversión fija bruta total va a la baja y que es posible que esté sobreestimada, como ha documentado el Dr. Macario Schettino. La doctora siguió el discurso maximalista, defendiendo las decisiones de los últimos años en el sector energía. Eso es lo más costoso e improductivo que ha hecho el Estado en décadas, y mira que hicieron muchas inutilidades. El costo de oportunidad de seguirle metiendo dinero a Pemex es demasiado alto para el “bienestar de la mayoría”, usando el lenguaje de la doctora.

La doctora dijo que se revirtió el daño al sector salud, sin especificar qué políticas le hicieron daño al sector. No oí ninguna aceptación de que la política de salud de los últimos ocho años no ha sido exitosa. También mencionó que el “gobierno está presente en todo el territorio nacional”, hablando de seguridad. Ninguna mención al “Foro para el Crecimiento” que reseñó Gabriel Casillas ayer en su columna de El Financiero, ayer, donde se habla claramente que hay áreas de oportunidad en (a) estabilidad regulatoria y garantías al inversionista; (b) necesidad de atraer extranjeros a nuestros mercados de deuda pública; (c) reducir la carga fiscal y regulatoria de las empresas; (d) financiar y destrabar proyectos de infraestructura; (e) hacer algo con el crimen organizado, tema en el cual el Dr. Casillas da a entender que la política heterodoxa que se ha planteado en materia de seguridad no es creíble.

El informe sigue siendo el día del presidente. Se celebra una nueva vuelta al sol del gobierno, pero no se habla de los retos que tiene enfrente la Nación, las finanzas públicas, y las políticas públicas. Es un evento político formal, elegante, en Palacio Nacional. Igual habría que regresarlo a la Cámara de Diputados, para que al menos, el poder legislativo pueda responder al informe como se hacía antes. Quizá las estridencias eran gachas, pero es peor la falta de diálogo republicano con quien podría tener un punto de vista distinto.

Cosas buenas que vi: un retorno de políticas agropecuarias y pesqueras. En un país donde no hay derechos de propiedad de la tierra agrícola, ni crédito sectorial, ni presencia del Estado en zonas agrícolas, la política de asistencia al agro era un paliativo oneroso, pero necesario; y el predecesor de la doctora presidenta prácticamente la abolió. Sin embargo, eso agrega a la lista de gastos y costos para el Estado, y no abona a la necesidad de reducir las erogaciones del sector público, especialmente en un año donde es posible que la recaudación fiscal se reduzca, debido al limitado crecimiento económico.

La doctora dijo que su gobierno, y el anterior, convirtieron “el amor en política pública”. Hay que recordar que cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana. Querer hacerlo todo, sin recuperar el crecimiento económico, llevará al gobierno a no lograr nada.

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