A lo mejor es una característica de mi barrio, pero en general, he encontrado gasolina más barata en las gasolineras de marca Pemex. Sí, ya sé, la muestra de los cientos de litros que cargamos al mes mi familia y yo no puede ser representativa del mercado nacional.
Sin embargo, creo que el reporte que nos da la Profeco de Ricardo Sheffield al respecto no está bien, porque los números son tan generales, y para todo el territorio nacional, que es muy difícil determinar si la gasolina de la marca Pemex es más o menos barata que la de otras marcas.
La CRE tiene buenos datos, actualizados al día, en su aplicación celular. Waze y Google Maps ofrecen una funcionalidad similar, pero con datos que proporcionan los usuarios de las gasolineras.
Tomamos la información de los expedientes de “marcas nuevas de gasolinas”. Menos de mil 500 estaciones que recientemente han notificado a la CRE cambios de marca. Todas las que no estaban ahí, las dimos por ser estaciones de Pemex, o de marcas pequeñas, que es muy probable que compren su gasolina cruda con Pemex.
Solamente hice análisis sobre la calidad “regular”, que es la de marca Magna en la franquicia de Pemex.
Sin embargo, todo indica que en promedio, Pemex vende su regular a 21.99, mientras que los comercializadores privados venden, en promedio, a 22.05. Pemex es seis centavos de peso más barato. También concluí que las gasolineras de otras marcas tienen menos varianza alrededor del promedio que las que venden gasolina marca Pemex.
El barril tiene casi 159 litros (el equivalente a 42 galones de Estados Unidos). En un día en que Pemex venda 500 mil barriles de Magna, pierde 4.77 millones de pesos, en relación al precio promedio de sus competidores. Si hace esto todo un año, pierde mil 741 millones de pesos. Un treintavo de lo que pierde Pemex Refinación, solamente por diferencias de precio con los privados. Esto no incluye los estímulos fiscales y otros mecanismos con los cuales Pemex mantiene sus precios bajos mientras enfrenta pérdidas de operación.
Es decir, a Pemex le cuesta cacahuates deshacerse de sus competidores privados, quienes están enfrentando mayores costos por haber entrado al mercado recientemente.
¿Por qué la Cofece no actúa? Bueno, integrar un expediente contra la principal empresa del gobierno, una de las principales empresas del país, no debe ser una cosa sencilla. Cofece tiene que elegir sus batallas. Sin embargo, este es uno de esos casos en donde el presidente debería tener más amor por la República que por su petrolera.
La división de refinación de Pemex (que ahora le dicen TRI) perderá al menos 60 mil millones de pesos este año. La petrolera tiene que cumplir con su mandato de generar valor para el Estado mexicano, reduciendo esa pérdida año con año, en un plan donde alcance la utilidad razonable de un refinador eficiente.
La pérdida de TRI implica que el Estado, a través de la ganancia en extracción de petróleo crudo y a través de los subsidios de capitalización de la empresa, está animando a la paraestatal para que incurra en prácticas de mercado que son depredatorias y que terminarán en un equilibrio donde mejore la posición dominante de Pemex en el mercado de gasolinas. Eventualmente, la empresa y su marca volverán a ser un monopolio, y ello tendrá costos importantes para la economía.
Profeco publica un reporte donde cita cifras de la SHCP, Pemex, la CRE y los operadores privados para concluir que Pemex es una marca de precio mediano. El problema con el análisis de Profeco (y también de este artículo) es que el promedio nacional nos dice poco al respecto de lo que ocurre en regiones y ciudades específicas. Es de poco consuelo para un consumidor en Ahome saber que la gasolina está más barata en Mérida.
La información que da la CRE y las aplicaciones de mapas para el celular sobre el mercado de gasolinas puede ser muy útil para construir mapas locales. Un operador privado grande en alguna ocasión me confió que la joya de la corona en los precios es la Ciudad de México, porque es muy difícil obtener las autorizaciones para poner una gasolinera nueva. Los habitantes de la capital estarán entonces condenados a precios más altos, por vivir en una jaula regulatoria.
La solución que tiene que instrumentar el gobierno para que bajen los precios de los combustibles es mayor competencia local. Una empresa estatal grande y monopólica jamás será el instrumento regulatorio perfecto.
Con gusto comparto mis cálculos. Escríbame a manueljmolano@gmail.com . Las mentadas de madre me dan igual. Solamente me queda agradecer a los peatones que pagan impuestos. Me ayudan a llenar el tanque cada semana.