En esta semana, hubo malas noticias de crecimiento económico. De todo lo dicho, me quedo con lo que expresó Adrián de la Garza, de análisis económico CitiBanamex: es ocioso determinar si estamos técnicamente en recesión o no. Lo que importa es que no estamos creciendo. Las estimaciones que vaticinan un 1 o 2 por ciento de crecimiento para 2022 contienen más deseo que sustento estadístico.
El problema es que no estamos invirtiendo lo suficiente. También, vamos a ver una caída crónica en el crecimiento futuro porque hay fuga de talento, y porque la pandemia ha restado efectividad a la inversión educativa, que probablemente es uno de los rubros más importantes de inversión de las familias y el gobierno.
Una noticia más o menos buena: la balanza comercial. La economía exportadora está en recuperación. El 27 de enero, el Inegi informó que las exportaciones entre enero y diciembre de 2021 aumentaron 18.5 por ciento. Atrás de estos números, hay un crecimiento de 65.4 por ciento en el valor de las exportaciones petroleras, 29 por ciento en las extractivas y 16.7 por ciento en las manufactureras. Las automotrices crecieron un 13.8 por ciento apenas en 2021.
¿Por qué es una noticia más o menos buena? Bueno, porque ese sí es un indicador adelantado de crecimiento económico, que puede hacernos sentir optimistas. Lo malo de esta noticia es que la manufactura sigue débil. El signo de largo plazo es que estamos involucionando. México había dejado atrás la dependencia de productos energéticos y mineros. Hoy, volvimos a la dependencia de las exportaciones del petróleo. Este éxito también implica que el gobierno tiene recursos disponibles sin la necesidad de reestructurar Pemex, repensar su política energética, o cobrar más impuestos.
Una mejor noticia: las importaciones crecieron un 32.1 por ciento. Es buena noticia por dos razones: uno, las importaciones son la razón de ser del comercio exterior. Exportamos para importar todo lo que no producimos eficientemente; dos, porque es un signo de confianza. A pesar de todos los yerros de política, el mundo sigue confiando en nosotros, y sigue mandándonos mercancías. El crecimiento más grande es en la importación de petrolíferos: 71.5 por ciento entre enero y diciembre de 2021. Pero, hay otra buena noticia: la importación de bienes de capital aumentó 21.8 por ciento. Hay empresas y personas comprando bienes que sirven para producir otros bienes, y los están importando e instalando en México.
Como bien dijo un clásico, México le debe mucho más a la industria manufacturera que a la industria energética. Los desaciertos en política energética, como construir una refinería, nos están dejando con un pasivo ambiental. Es preferible importar las gasolinas que tener refinerías contaminantes cerca de nuestras ciudades. Los costos en la salud son muy importantes. Los desatinos en el tema eléctrico están logrando un restablecimiento del ancien régime del PRI del siglo XX: Manuel, Rocío y Andrés Manuel quieren que las manufacturas, los servicios y los hogares le dejemos una rentita a la CFE, pagando fortunas por su energía contaminante, sin posibilidad de producir nuestra propia energía a partir de fuentes más baratas.
Todos estos desatinos podrán revertirse, siempre y cuando tengamos una democracia funcional. Revertir la contrarreforma energética de Morena será posible siempre que haya procedimientos democráticos en México e instituciones que nos permitan que se respete el voto. El INE, el tribunal electoral, son las instituciones que hay que defender.
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Hoy nos enteramos por el Linkedin de Cajeme Villarreal (Twitter: @cajemev) que este lunes fue su último día como economista en jefe y líder de planeación financiera y análisis de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Para esta columna, Cajeme era el mejor funcionario de la SHCP en la administración; un talento. Hasta hace un par de años era una referencia académica solamente para mí, por su trabajo con James Heckman, Oliver Azuara, Pedro Bernal y Javier Arias en un artículo de 2010 que es extraordinario, intitulado “Políticas para promover el crecimiento y la eficiencia económica en México” (NBER 16554). Hace un par de años tuvo la amabilidad de recibir en Palacio Nacional a este columnista y al economista Diego Díaz con un documento que preparamos en IMCO, para condicionar los rescates a Pemex a la mejoría del gobierno corporativo y el desempeño del negocio. Le deseamos lo mejor al Dr. Villarreal. Ojalá un día lo tengamos al frente de la SHCP.