Costo de oportunidad

Gasolinas: ¿ganamos?

“Me gusta la gasolina”: Daddy Yankee. Frase atribuida también a algún votante en México.

En estas páginas de su periódico El Financiero hemos leído excelentes columnas, como el más reciente Parteaguas de Jonathan Ruiz Torre, en donde especulamos si al gobierno le salió bien su apuesta de refinación de gasolina, dado que los elevados precios del petróleo recientes han estimulado de manera importante los márgenes del negocio de refinación.

El estado de resultados consolidado de Pemex del tercer trimestre de 2021 muestra que el rendimiento de operación (lo más cercano a la utilidad bruta en la empresa) fue de 85 mil 843 millones de pesos. Comparado con el 2020, ese mismo renglón fue 3.5 veces mayor. Tiene que ser; las ventas aumentaron casi 61 por ciento mientras que el costo de ventas aumentó solamente 42 por ciento respecto al mismo trimestre de 2020.

Sin embargo, el rendimiento antes de derechos, impuestos y otros (lo que en el argot de negocios se conoce como EBITDA) en el tercer trimestre de 2021 fue negativo, en un monto de un mil 780 millones de pesos. El año pasado dejó un EBITDA positivo, de 43 mil 237 millones.

Los costos financieros de la empresa en 2021 fueron de 36 mil 249 millones de pesos; no muy arriba del 3T de 2020 (8.7 por ciento). El año pasado la empresa tuvo 36 mil 194 millones de utilidad cambiaria en el tercer trimestre. Este año, en su tercer trimestre, la empresa mostró una pérdida cambiaria de 47 mil millones de pesos. (¡!).

Este año la empresa tributó en derechos al Estado 78 mil 338 pesos millones de pesos; casi el doble de lo que pagó en el mismo trimestre el año pasado.

Ya después de otras ganancias y pérdidas, no hay ganancia neta. En el tercer trimestre de 2020, la empresa perdió un mil 860 millones, y este último trimestre perdió 72 mil 83 millones.

Cinco conclusiones: (1) La administración financiera de la empresa ha hecho un muy mal trabajo de administración del riesgo cambiario; (2) el Estado le está sacando recursos al negocio por encima de su capacidad de pago actual; (3) casi la totalidad de la pérdida del último trimestre es explicable por el pago de derechos al Estado; (4) Pemex no es de todos los mexicanos. Es del gobierno y de los acreedores, porque se llevan la tajada del león de los recursos de la empresa; y (5), mientras más produce, y más vende, más pierde.

Si la empresa tiene necesidades de capitalización, el Estado, su principal socio, tendría que reinvertir las utilidades. Está bien: la inversión de Dos Bocas está saliendo del gasto público, pero esa inversión no se va a poder amortizar, ni yendo a bailarle al Señor de Chalma.

De acuerdo a un artículo de S&P Global/Platts publicado por McGurty y Levesque en octubre pasado, el margen de refinación en la costa atlántica de Estados Unidos es de 16.32 dólares por barril; nivel más alto desde 1998. Para que Pemex sea competitivo en el mercado global de gasolinas, en números gruesos, el costo de venta de refinación tendría que ser, como máximo, alrededor del 15 o 16 por ciento de los ingresos totales de la empresa; suponiendo precios cercanos a 100 dólares por barril.

¿Qué dicen los datos? Que Transformación Industrial, que es la subcosa de Pemex que refina, tuvo un costo de ventas de 668 mil 263, de enero a septiembre. El costo de ventas de la empresa, ya neto, en teoría es de 732 mil 291 millones; pero hay un renglón de ‘eliminaciones’ que seguramente tiene que ver con las cuentas cruzadas de la empresa con el Estado. Para ser correctos, esas eliminaciones deben sumarse al costo integral del estado financiero; si Pemex no lo paga, lo paga el Estado, y eventualmente lo pagamos usted y yo. Si comparamos el costo de ventas de refinación con el costo integral de la empresa sin deducir las eliminaciones, concluimos que Transformación Industrial es el 44 por ciento del costo de lo vendido en Pemex.

Es decir, no somos competitivos refinando. Haríamos mejor vendiendo el petróleo, y deshaciéndonos de subproductos indeseables, como el combustóleo, con los cuales el Estado ahora pretende distorsionar el mercado eléctrico y destruir las metas de reducción de emisiones causantes de calentamiento atmosférico global a las que México se ha comprometido históricamente.

Tal vez esta columna resulta muy técnica. Mil disculpas por eso. Los estados financieros de Pemex están en la página de la empresa. Sería bellísimo que alguien, en Pemex, Sener, SHCP o en alguna parte, pudiera dar alguna explicación de todo esto.

Las opiniones son responsabilidad del autor, y no representan el punto de vista de las instituciones mencionadas.

COLUMNAS ANTERIORES

Gobiernos eficientes (parte III)
Gobiernos eficientes (2ª parte)

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.