El camino al infierno está plagado de buenas intenciones. Dicho popular.
Las empresas de energía y los gobiernos no se ven bien cuando se quema el mar. Es posible que el daño no haya sido alto, como indica Pemex, por no haber aceite en combustión en el accidente del fin de semana en el Golfo de México. Sin embargo, el daño reputacional está ahí. Nuestra escena apocalíptica estuvo en el Twitter de Mark Hamill, conocido por su personaje de Luke Skywalker en Star Wars, y en el de la joven activista Greta Thunberg.
Siempre que un grupo intenta una intervención social, existen consecuencias no deseadas. Este es el caso con la presión de los grupos ambientalistas a las empresas petroleras listadas en las bolsas del mundo. Como lo relató el Financial Times este fin de semana, y como ya lo comentaban expertos del sector, las grandes empresas petroleras privadas están en una situación en la que quieren deshacerse de sus activos petroleros. Correctamente, hacen el cálculo que quieren estar en el negocio de la energía en los próximos años, y si la regulación y presión pública desean menos petróleo y más fuentes renovables, ellos seguirán ese camino.
Lo malo es que estas empresas son apenas 10-15 por ciento del mercado. El sector está dominado por empresas nacionales de petróleo, como Saudi Aramco o como Pemex. Estas empresas pueden manejar la regulación y tienen suficiente influencia en la opinión pública de sus países, lo cual les permite tener menores costos reputacionales que empresas listadas en la bolsa.
El miedo a quedarse con ‘activos atorados’ (stranded assets), apura a las empresas privadas para vender campos petroleros y comprar activos de energía renovable. Esto, a la vez, reduce la oferta de petróleo, lo cual sube los precios. La capacidad de las empresas nacionales de hidrocarburos para participar en cárteles como la OPEP, empuja los precios hacia arriba mucho más, lo cual redobla el incentivo de países y empresas de dudosa reputación y poca experiencia en el sector para comprar más campos.
Por otro lado, la demanda por energía no se ha alejado de los fósiles, porque el cambio tecnológico toma tiempo. Ojalá llegue el día en donde los Teslas sean tan comunes en el mundo como lo son en Noruega (qué paradoja, un país petrolero).
Mientras tanto, estamos en un conjuro de precios altos, que le viene ‘como anillo al dedo’ al gobierno mexicano. Ojalá no terminen de volverse locos, como ya nos ocurrió en otras etapas. También, ojalá la producción pueda responder al reto; Pemex no está en su mejor condición operativa, y la baja inversión ya mermó las capacidades de Pemex y su seguridad. Suponiendo que la producción logre responder, la ganancia debería invertirse en liquidar deuda pública, no en financiar aventuras políticas de ningún tipo.
El avance de la Secretaría de Energía (Sener) para imponer a Pemex en Zama, un yacimiento que encontró, exploró y dio viabilidad el consorcio petrolero Talos, perjudicará nuestros prospectos para aumentar la producción. Zama está a una profundidad en la que Pemex no tiene experiencia. Sacar a Pemex de su zona de comodidad y aventarlo a aguas profundas puede lograr el milagro de un doble apocalipsis, y que ahora sí se nos derrame crudo o se nos queme el mar con aceite.
Los problemas no solamente están en el sector extractor, el upstream, como dicen los petroleros. También en el downstream hay. El congreso de Estados Unidos ya está preocupado. El analista George Baker ha escrito sobre los peligros que entraña para una ciudad como Houston tener a Pemex, un operador con mala experiencia y capacidad en refinación, administrando un activo como la refinería de Deer Park. Las acciones de Shell subieron después de la venta, lo cual indica quién ganó en la transacción. Esta columna aplaudiría la compra si ello implicara cerrar refinerías en México y suspender la construcción en Paraíso, Tabasco. Mucho soñar.
Llegará el punto en que la presión pública alcance a las empresas nacionales de petróleo. Los Estados tendrán un problema serio: regular a consumidores individuales y pequeños productores, quienes harán lo que tengan que hacer para hacerse de energía barata, aunque sea de forma ineficiente y contaminante.
La diosa griega Némesis castigaba a sus enemigos concediéndoles lo que más deseaban. Cuidado con lo que deseas, estimada Greta. En una de esas, se te cumple. Los capitalistas rabiosos parecerán corderitos cuando lleguen los gobiernos irresponsables y los mafiosos.