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En lugar de pelear, comerciemos

Si queremos que el México más pobre se desarrolle, es fundamental que los estados del sur comercien, al menos con el resto de México.

El comercio, desde tiempos inmemoriales, ha sido la alternativa a la violencia. Quizá desde antes que fuéramos humanos; en el mundo animal a la cooperación se le dice simbiosis y es la alternativa a la depredación. Comerciando cooperamos.

La razón por la cual comerciamos es porque queremos comprar cosas que no tenemos, o no producimos. Si logramos especializar a nuestro hogar, o a nuestro grupo, en la producción de herramientas, tenemos que venderle esas herramientas a los que producen comida. De esa forma, ellos tienen con qué trabajar la tierra y nosotros tenemos qué comer. La agricultura moderna no sería posible sin muchas cosas que se producen afuera del ámbito agrícola. Tampoco la actividad de un oficinista sería posible sin muchas tecnologías que él no domina. La científica que trabaja en su laboratorio, depende del conocimiento y el intercambio de millones de personas, desde quienes hicieron el edificio en el que está, los equipos y las sustancias que usa.

Si alguno de nosotros quisiera producir todo lo que requiere para consumir, se sumiría en el subdesarrollo de siglos pasados. Beinhocker, en su libro La creación de la riqueza, compara a dos comunidades: una de gente de la Amazonia venezolana, aislados del mundo, y otra tribu, una más grande, la de Nueva York. Las personas amazónicas tienen acceso solamente a 240 bienes. Un mejor cuenco para tomar agua, un mejor techo para tu casa, una mejor cerbatana que la de tu vecino. En contraste, en la tribu de Nueva York, hay miles de millones de bienes de consumo.

Si como personas no debemos ni podemos producir todo lo que consumimos, menos en una economía moderna y construida alrededor del conocimiento. Cierto, hay regiones y países que son tan grandes que pueden sustituir el comercio internacional por comercio interno. Brasil es proteccionista; algunos sectores de la economía de los Estados Unidos y de la Unión Europea están cerrados al comercio.

La economía de México tiene un valor de PIB muy parecido al de la economía de la Florida. México no puede darse el lujo de ser proteccionista. Es importante explicar esto a los gobiernos mexicanos, pero especialmente al gobierno federal actual. No es posible que el mismo senado mexicano que ratificó el Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y Estados Unidos de América (TMEC), haya avalado legislación y actos de gobierno contrarios al espíritu del tratado, especialmente en contra de la inversión nacional y extranjera.

Si queremos que el México más pobre se desarrolle, es fundamental que los estados del sur comercien, al menos con el resto de México, en un principio, y que se integren rápidamente a las redes comerciales globales de las que México forma parte. Son lugares donde el marco jurídico no es compatible con las leyes y regulaciones que han hecho competitivas a otras regiones del país, donde la infraestructura no es suficiente para que las industrias manufactureras puedan establecerse, y donde existen problemas crónicos de competencia económica, donde grandes poderes locales simplemente no quieren competencia externa.

El comercio internacional de México solamente muestra cifras crecientes. La evidencia está en un nuevo monitor de comercio, elaborado por dos colegas brillantes de IMCO, Óscar Ocampo y Diego Díaz. Los datos están en https://imco.org.mx/monitor/comercio-exterior/.

Debido a la importancia del comercio exterior de México, IMCO auspiciará una serie de seminarios de fin de semana, llamado “Seminario virtual sobre los retos y oportunidades del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (TMEC). El viernes 18 de junio tendremos una charla con Luis de la Calle, connotado economista, consejero de IMCO, y exsubsecretario de negociaciones comerciales internacionales de México. El sábado 26 de junio, tendremos el privilegio de escuchar a Kenneth Smith, exjefe de la negociación técnica del TMEC, y a Juan Carlos Baker, exsubsecretario de comercio exterior. El 3 de julio conversaremos con Mónica Lugo, quien fue directora general adjunta de competitividad e innovación en la cancillería mexicana. En el seminario, se hablará del comercio, desde algunas de nuestras civilizaciones extintas, como la Maya, hasta las complejidades del comercio global de hoy.

Para más información, por favor escribir a prensa@imco.org.mx o al Whatsapp 5579076656. El seminario tendrá una cuota de recuperación de $900 MXN, y se otorgará una constancia de participación.

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