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Raros

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Raros

21/09/2020
Actualización 21/09/2020 - 13:48

Hace una semana se publicó un libro que, estoy convencido, hará historia. Se titula The WEIRDest people in the World que podría traducirse como 'La gente más extraña del mundo', pero que en realidad es intraducible. La palabra WEIRD, que aparece en mayúsculas en el título, significa extraño, raro, pero es también un acrónimo inventado hace 20 años por tres sicólogos, uno de ellos Joseph Henrich, que es el autor de este libro. WEIRD es un acrónimo de las palabras occidental, educado, industrializado, rico y democrático (Western, Educated, Industrialized, Rich, Democratic) que agrupa a los países en los cuales se habían aplicado, hace dos décadas, prácticamente todas las pruebas sicológicas del mundo. Estos tres sicólogos, Henrich, Heine y Norenzayan, hicieron evidente que prácticamente todo lo que sabíamos acerca de cómo piensan, deciden y actúan las personas no es aplicable al ser humano en general, sino sólo a los que viven en países WEIRD.

El libro que le comento es un esfuerzo extraordinario por mostrar que efectivamente las personas que viven en estos países tienen una forma de pensar distinta al resto de los humanos y que esa diferencia proviene de los mil años de dominación católica en Europa. El libro está dividido en cuatro partes. En la primera, Henrich hace un resumen de su libro previo (El secreto de nuestro éxito, 2016, muy recomendable también); en la segunda, muestra las diferencias entre los WEIRD y el resto; la tercera se dedica a sustentar su argumento de por qué el milenio católico cambió a Occidente, y cierra con algunos intentos de extensión de su argumento hacia otros ámbitos de conocimiento.

Las personas que viven en países WEIRD son, dice Henrich, “muy individualistas, obsesionados por sí mismos, orientados al control, inconformes y analíticos” como nadie más lo ha sido en la historia humana. En cambio, quienes viven en el resto del mundo lo hacen en sociedades centradas en relaciones familiares, lo que significa “actuar conforme el grupo, respetar la autoridad de los mayores, vigilar el comportamiento de los cercanos (pero no los foráneos), distinguir al grupo de todos los demás, y promover el éxito del grupo en su conjunto”.

Es imposible comentar el libro con detalle en este espacio, de forma que voy a concentrarme en dos tablas que ahí presenta, la primera y la última. En la primera, identifica los elementos clave de la sicología WEIRD: 1) individualismo y motivación personal (que entre otros elementos incluye uno muy interesante, la sustitución de la vergüenza por la culpabilidad); 2) la sociabilidad impersonal (confianza en extraños, principios generales, énfasis en estados mentales para juicios morales, es decir, libre albedrío) y, 3) ciertos sesgos cognitivos, como pensamiento analítico más que holístico, atención a los actores y no al entorno, efecto propiedad, exceso de confianza.

Estas características, insiste Henrich, son extrañas para todos los demás seres humanos, y son resultado de un proceso impulsado por la Iglesia católica. No es un proceso que tuviese ese objetivo, sino que fue una manera de competir con otras religiones contemporáneas (siglos V-VII), que tuvo efectos extraordinarios. Yo añadiría: al final le ha costado mucho a la Iglesia.

En esta parte del libro es donde Henrich tiene más dificultades, porque no es un historiador o estudioso de las ideas, pero me parece que es muy convincente, y ya se podrá mejorar su argumento. En esencia, lo que hicieron los Padres de la Iglesia fue establecer ciertas prohibiciones que destruyeron la forma tradicional de organización social: la poligamia, casarse con familiares cercanos, matrimonios arreglados y la adopción. Adicionalmente, fomentaron la instalación del matrimonio en su propia vivienda, lo que implicó la propiedad individual, y una forma nueva de herencia. Parece poco, pero esto cambió al mundo, y se lo termino de platicar mañana.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.