El dato de actividad industrial al mes de agosto fue mejor a lo esperado. La construcción sigue creciendo, a un ritmo tan espectacular que la construcción de vivienda ya casi logra promediar cero contra 2025, al menos en los primeros ocho meses del año. A como vamos, se producirá la mitad de las viviendas construidas hace 10 años. Del lado de infraestructura, ese indicador que tantas mentiras nos ofreció rumbo a la elección de 2024, la inversión pública, es decir, la física directa, está 26% por debajo del nivel alcanzado hace dos años, en acumulado anual. Como sea, en los datos de actividad industrial, el reporte es que la construcción va creciendo y es ahora casi 10% superior al nivel de 2018. Magia de la contabilidad creativa.
En el caso de manufacturas, tenemos un salto también notable durante el mes de agosto, que es el dato publicado esta semana. Un crecimiento anual superior a 2%, que en realidad ocurre en sólo tres actividades: derivados de petróleo, equipo electrónico e industria del transporte. Ellas tres aportan 2.9 de los 3.2 puntos que creció la industria manufacturera en su conjunto. Prácticamente todo.
En el caso del primero, los datos vienen de Pemex, que afirma que Dos Bocas está produciendo por encima de la capacidad para la que se construyó: más de 240 mil barriles diarios de petróleo crudo procesado, del que sale gasolina y diésel, pero prácticamente nada de combustóleo, mismo fenómeno que se ha reportado por más de un año sin alguna explicación. Sin duda, sería una buena noticia, pero no queda claro cómo lograron que el petróleo crudo que procesan ya no dé como resultado más combustóleo que gasolina, como era antes. En cualquier caso, como le hagan, la refinación sigue perdiendo dinero a carretadas, y aunque el INEGI lo reporte como valor agregado, en realidad es una gran transferencia de recursos de quienes sí producimos y pagamos impuestos a la empresa que incinera dinero, es decir, Pemex.
En el caso del equipo electrónico, ya habíamos platicado que es la sorpresa del siglo. De enero de 2025 a agosto de 2026, las exportaciones de estos bienes han crecido 573%, mientras el valor agregado de la industria lo ha hecho en 9.7%. Otro de esos milagros en los que con producir poco, se vende muchísimo: más de cincuenta veces más. Si esto no es reetiquetado, habría que saberlo.
Finalmente, está la industria automotriz, que está en muy malas condiciones, pero que en agosto reportó un crecimiento nada despreciable, 5.4% anual, algo no visto desde 2023. Debido a su gran tamaño, aportó 1.3 puntos al crecimiento de las manufacturas. Pero ya tenemos los datos de septiembre, y hubo una caída brutal: -15% en la producción de vehículos ligeros. En camiones, que apenas se están recuperando de la tragedia del año pasado, las cosas estuvieron bien, pero no compensan lo ocurrido en la automotriz. Ese tamaño de contracción lo vimos poco antes de la pandemia, y no es algo normal. Cuando tengamos el dato trimestral, la industria de equipo de transporte tendrá una contracción de al menos -5%, que no va a compensarse con el resto de las manufacturas y arrastrará a la industria completa.
Descontando el gran impacto de las exportaciones electrónicas a través del comercio al mayoreo, los servicios ya no han podido aportar mucho más, de forma que el tercer trimestre ya no repetirá la buena noticia del segundo, y muy posiblemente nos regresará a un promedio de 1.1% para los primeros nueve meses del año, sin mucha esperanza de que cambie la dirección en este último trimestre. Al final, parece que las estimaciones de los colegas, de entre 1.4 y 1.5% para este año, y menos de 1.8% para el próximo, no estarán lejos de la realidad. Bien, no vamos.