Hoy se cumplen 25 años de los ataques a las Torres Gemelas en Nueva York, y creo que es una buena razón para recomendarle un libro de reciente aparición: The Cauldron, escrito por Simón Sebag Montefiore (autor de, entre otros, El Joven Stalin; El Mundo: historias de familia; Jerusalén: la biografía). Aunque el título debía traducirse como “El Caldero”, en referencia a las ollas de las brujas, la edición en español, que saldrá el 7 de octubre, otra fecha relevante, se titulará “El Hervidero”.
Si me permite una comparación con cierta vanidad, The Cauldron guarda cierta similitud con Conspiraciones, el libro que publiqué el año pasado. En pocas páginas, poco más de 400 en el caso de Sebag Montefiore, se revisa un espacio y un tiempo que, en condiciones normales, requeriría 10 veces más. En Conspiraciones me concentré en el territorio de Nueva España y México, cubriendo más de cinco siglos; Sebag Montefiore se concentra en el siglo XX, pero cubre un amplísimo territorio, desde Marruecos hasta Pakistán y desde Sudán hasta Turquía.
The Cauldron mantiene una perspectiva lo más imparcial posible, algo difícil dado el espacio y el periodo analizado, en el que millones de víctimas sufrieron a manos de unas pocas familias, unos cuantos poderes centrales y un puñado de políticos y diplomáticos incapaces. No se limita a calificar a varios de ellos, pero creo que lo hace con justicia. La lectura es ágil, pero, como en Conspiraciones, hay momentos con demasiada información, abundantes nombres y también hay omisiones, en parte debido a la necesidad de mantener una perspectiva amplia y general, y en parte porque así pasa.
La caída del Imperio Otomano, la repartición entre grandes potencias ya en proceso de decadencia, el derrumbe definitivo después de la Segunda Guerra Mundial y la aparición de los “ismos”: el islamismo, mezcla de nacionalismo, islam y comunismo; el sionismo, en una versión diferente a la previa al Holocausto; la transformación del “Medio Oriente” en terreno en disputa entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que es cuando ascienden líderes especialmente violentos, que intentan construir dinastías, a veces con éxito.
Sebag Montefiore nos recuerda las abundantes ocasiones en que los adversarios acusaron a Israel de genocidio: desde la Unión Soviética, pasando por Yasser Arafat, y llegando a la acusación actual, sin duda la más exitosa, impulsada por Hamás, una organización creada con el objetivo explícito de destruir Israel y al pueblo judío. En el camino, documenta tanto las ocasiones en que los líderes palestinos se negaron a encontrar una solución como aquellas en que los líderes israelíes fomentaron la ocupación de territorios y la subordinación de palestinos. Es, le digo, una visión bastante imparcial, pero además documentada.
No omite Sebag Montefiore los genocidios que sí ocurrieron: en Armenia, en Sudán, en Siria, que nunca fueron tema de la opinión pública occidental, gracias a las potencias que los acallaron: Turquía, la comunidad árabe, y Rusia, respectivamente. Pero, en perspectiva, dice al cierre, la región no resulta particularmente violenta al considerar todo el siglo XX. Los millones de víctimas en “Medio Oriente”, que al leer en pocas páginas llegan a ser insoportables, palidecen frente a las matanzas europeas, y especialmente asiáticas, durante el mismo período.
Es un libro que debería ser leído para entender mejor esa región del mundo, para entender mejor el momento actual. Ahora que la tecnología comunicacional nos permite, y casi nos obliga a tener opiniones acerca de todo; ahora que presenciamos la migración de quienes interpretaron todo sobre la teoría crítica de raza, los géneros y el ambientalismo hacia la resurrección del “tercermundismo” y esa defensa “del río hasta el mar”, que no es otra cosa que antisemitismo, este libro, creo, que es indispensable. Léalo.