Fuera de la Caja

Auge temporal

En los primeros cinco meses de 2026, México ya no tiene como principal proveedor de dólares al petróleo, al turismo, o a la industria automotriz. Nuestro principal ingreso proviene de venta de computadoras.

Está ocurriendo un profundo cambio en el comercio exterior que creo que se ha atendido poco. Por un lado, entre los aranceles de Trump y la transformación de la industria automotriz global, este sector, que era el gran proveedor de dólares, se ha venido abajo. En los últimos dos años las exportaciones de vehículos y partes se ha reducido en casi mil millones de dólares mensuales, y eso ha ido acompañado de la pérdida de 100 mil empleos. Se han cerrado plantas históricas, y otras empiezan a moverse hacia Estados Unidos.

Pero eso no se percibe si ve uno nada más el dato agregado de exportaciones, que en esos dos años ha pasado de 50 a 63 mil millones de dólares al mes. Ha sido tan rápido ese crecimiento, que el saldo negativo en los primeros cinco meses de 2024, de mil 700 millones de dólares mensuales, se ha transformado en un superávit de mil 100 millones.

La explicación está en exportaciones de electrónicos, específicamente “máquinas de procesamiento de datos”, como se clasifican en los datos de comercio exterior las computadoras y similares. Este renglón exportaba 2 mil 300 millones de dólares al mes hace dos años, ahora exporta 14 mil. Se ha multiplicado por seis en esos dos años. Sin duda, parte de este crecimiento tiene que ver con el auge de la inteligencia artificial y los centros de datos asociados a ella, pero creo que otra parte también viene de los aranceles de Trump, en este caso a Asia, que han provocado que los flujos comerciales no sean directos, sino que pasan por México.

El incremento en exportaciones de esa industria ha sido de 11 mil 600 millones de dólares al mes, y eso representa 88% del crecimiento de las exportaciones totales. En los primeros cinco meses de 2026, México ya no tiene como principal proveedor de dólares al petróleo, al turismo, o a la industria automotriz. Nuestro principal ingreso proviene de venta de computadoras.

Curiosamente, el índice de actividad industrial que corresponde a esa industria no refleja ese crecimiento espectacular de las exportaciones. Sí ha habido alguna mejoría, pero el valor agregado apenas se ha incrementado en 2% en dos años. El empleo ha crecido más, cerca de 10%, lo que significa 30 mil puestos de trabajo nuevos, menos de la tercera parte de lo perdido en la industria automotriz.

Aunque hay muchos cambios relevantes en el comercio exterior (la casi desaparición de exportaciones de carne de res, por ejemplo, debida al gusano barrenador), nada se compara con lo que está pasando en esta industria. Si consideramos cuatro áreas: computadoras, sus partes, circuitos, y telefonía, éstas explican 97% del crecimiento total de exportaciones en los últimos dos años, y más de 100% de las importaciones adicionales. En términos del saldo comercial, representan apenas 63%. Estos datos, en conjunto, implican que se está cerrando la diferencia entre lo que vendemos y lo que compramos, por lo que no conviene imaginar que esta industria será una fuente eterna de divisas.

El impacto de este auge es notorio en Guadalajara, que hace 25 años apuntaba a convertirse en el “Silicon Valley” mexicano, hasta que la recesión dot com terminó con el sueño. No quisiera ser de mal agüero, pero la burbuja de IA y centros de datos guarda gran parecido con aquellos años. Por otra parte, la demanda de estos productos, aunque sufriese un ajuste en el corto plazo, tiene un gran futuro. Aprovechar este momento para realmente establecer una planta productiva seria en México sería maravilloso.

Pero eso, como todo lo demás, exige seguridad jurídica, electricidad, y capital humano. Sin eso, seguiremos la ruta de los últimos ocho años: una economía de enclave, que vive del exterior, pero no construye al interior.

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