Fuera de la Caja

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El día de ayer se inició un proceso en España contra José Luis Rodríguez Zapatero, que tiene que ver con corrupción y lavado de dinero, y en el que hay colaboración del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos.

El día de ayer se inició un proceso en España contra José Luis Rodríguez Zapatero, que tiene que ver con corrupción y lavado de dinero, y en el que hay colaboración del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos. Zapatero fue, por muchos años, el encargado de relaciones públicas del castro-chavismo, el que le limpiaba la cara a la Revolución Bolivariana, el Pacto de Sao Paulo o el Club de Puebla, según prefiera la etiqueta.

Hace unos días fue extraditado (de Venezuela a Estados Unidos) Alex Saab, “empresario” de origen colombiano pero que se hizo rico al amparo de Chávez y luego de Maduro, y cuyas conexiones incluyen una oscura trama con Segalmex, acá en México, pero también con Zapatero. Saab había estado preso en Estados Unidos, pero fue devuelto a Venezuela en 2023. La extradición del fin de semana parece responder a nuevos cargos.

También ayer, Estados Unidos impuso sanciones adicionales a Cuba, que incluyen al ministerio del Interior, la policía revolucionaria y a la dirección de Inteligencia. Justo con quienes se reunió, hace menos de una semana, John Ratcliffe, el director de la CIA.

Tal vez estos elementos ayuden a medir más adecuadamente lo que el gobierno de Estados Unidos está llevando a cabo, y a poner en contexto por qué la presión sobre México no se limita al crimen organizado. Por eso de poco servía mandar 90 adelantados, y mucho menos sirve reclamar que de allá no manden nada. Lo que Estados Unidos considera una amenaza es la posibilidad de que se construya un régimen orientado al saqueo de la propia población. Eso fue lo que hicieron Cuba, Irán y Venezuela, a los que eventualmente ha tenido que enfrentar. Un régimen similar, en su frontera, sería un riesgo mayor, y todo indica que han optado por cortar por lo sano.

El caso de Zapatero, además de que sacará a la luz la verdad del chavismo, pondrá en evidencia a la izquierda española, que tuvo la mala fortuna de pasar de alguien como Felipe González a Zapatero y Sánchez, que aunque ya estaba en medio de una trama de corrupción que alcanza incluso a su esposa, a partir de ahora no tendrá descanso. Es el mismo Pedro Sánchez que convocó a la reunión de gobiernos de izquierda hace exactamente un mes, evento que ahora se convertirá en foco de duda sobre quienes ahí participaron.

Por eso mi convicción de que el intento de apropiarse de México por parte del movimiento excluyente, indisciplinado, voraz e incompetente ha fracasado. Pero eso no significa que, milagrosamente, las finanzas públicas dejen de estar en crisis, retornemos a una mínima legalidad, la economía funcione, o veamos destellos de dignidad e inteligencia en los gobiernos. Son dos cosas distintas, aunque lo primero abra más posibilidades a lo segundo.

Sigo pensando que la mejor solución sería que Sheinbaum encabezara la transición a ese nuevo escenario, separándose de lo que de cualquier forma está ya perdido y convocando al país entero. Cabezas ajenas para escarmentar ya empiezan a abundar, y algunas de ellas parecían imposibles. Ha tenido muchas oportunidades, pero no serán infinitas. El puesto de síndico de la liquidación lo puede ocupar cualquiera. Evitar llegar a ese punto, no. Eso exige, al menos por un momento, alcanzar el nivel de estadista.

Presenciamos un cambio de época. Habrá ganadores y perdedores. Muchos de estos últimos, que sí están leyendo bien el panorama, se han movido para recortar su pérdida. Otros, ensoberbecidos, han creído que eran intocables.

Serán meses turbulentos, que pueden terminar muy mal. Evitarlo es un gran reto. Quienes estamos fuera de todo esto, las mayorías, vamos a tener espacios momentáneos que, de ser bien utilizados, pueden llevarnos a un futuro mejor. No es lo más probable, pero es posible.

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