Fuera de la Caja

Noticias del barril sin fondo

Pemex es una empresa que ya no aporta recursos al gobierno; por el contrario, además de la asunción de deuda que el gobierno federal ha hecho, tiene que transferirle recursos para que pueda operar.

El director general de Pemex, Víctor Rodríguez, reconoció hace unos días que el derrame en el golfo sí fue causado por la empresa. Después de dos meses de inventar cualquier tipo de excusa y culpar a los demás, se dio cuenta de que el responsable es él, aunque prefirió despedir a otros. Tal vez fue cuando visitó una plataforma de punta en blanco y con zapatos tenis, es decir, sin el equipo de seguridad indispensable para esos equipos, que se iluminó.

Es probable que esa fuga tenga su origen en la falta de mantenimiento en las instalaciones de Pemex en la Sonda de Campeche, que ya ha provocado problemas en varias plataformas. Esa también puede ser la causa del incendio en la refinería de Tula, que también fue rápidamente menospreciado por la empresa, diciendo que se trataba solo de humo, aunque las imágenes de las llamas son evidentes.

No creo que el incendio de Dos Bocas tenga el mismo origen, es decir, la falta de mantenimiento. En ese caso, es más probable que las prisas por arrancar la refinería hayan dejado de lado periodos de prueba necesarios para asegurarse de que empaques y juntas cumplan con los requerimientos de operación. Ya días antes habían tenido una fuga, que Pemex dijo que era agua, y poco antes un incendio, que dijeron que había sido afuera de las instalaciones, y que solo uno de los muertos era personal de Pemex, como si los demás fueran irrelevantes.

La suma de anécdotas debería preocuparnos, especialmente cuando la señora Sheinbaum anuncia que habrá fracking en México, para reducir la gran dependencia que tenemos del gas de Texas. Si las cosas que se supone que Pemex domina, como la extracción de crudo en aguas someras o la refinación, están causando los problemas ya referidos, habrá que imaginar cuánto tiempo tardarán en medio entender una tecnología nueva.

Además, debido a las reformas que han impulsado quienes están hoy en el gobierno, será Pemex la responsable de esa nueva tecnología, aunque se asocie con privados. No estoy seguro de cuántas empresas hagan fila para asociarse con una empresa que en 2025 alteró su contabilidad para fingir que la refinación es negocio, imponiendo un precio de transferencia del crudo de la mitad de la referencia internacional. Por cierto, tampoco me queda claro si los datos publicados del Sistema Nacional de Refinación, específicamente de producción de combustóleo, son confiables.

Esa empresa que engaña, miente, altera su contabilidad, que pierde toneladas de dinero refinando mal, a la que se le ha caído la producción de crudo, es la empresa a la que se le apuesta para medio equilibrar el abasto energético del país. Es una empresa que ya no aporta recursos al gobierno; por el contrario, además de la asunción de deuda que el gobierno federal ha hecho, tiene que transferirle recursos para que pueda operar. Es un barril sin fondo.

Hace casi dos años, al inicio del gobierno de Sheinbaum, esta columna proponía que se usara el tema energético como la palanca para impulsar al país. Por un lado, ya era evidente el gran crecimiento de la demanda eléctrica, que no podemos cubrir porque no tenemos capacidad de transmisión; por otro, deshacerse de parte de Pemex podía liberar recursos para que el gobierno pudiese invertir, tanto en esa transmisión que se requiere, como en otros proyectos. Al no hacerlo, se tuvo que reducir (hundir) la inversión pública y se impidió la inversión privada, que depende del abasto eléctrico. Ya perdimos esos dos años, y todo indica que perderemos más. No solo no se enfrentan los obstáculos conocidos, sino que se intenta avanzar por rutas desconocidas, mientras buscan engañar a todos: ambientalistas, financieros, economistas. ¡Pemex: por el rescate de la ideología!

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