Fuera de la Caja

Todo se acaba

¿Qué acabará primero? ¿El sexenio formal o la salud presidencial? ¿La sanidad de las finanzas públicas? ¿La unidad de la coalición gobernante? ¿El TMEC?

Entre el 1 de septiembre de 2018, cuando la actual coalición gobernante tomó el poder en los hechos, estableciendo su amplia mayoría, artificial, en el Congreso, y el 23 de marzo de 2020, cuando inició el confinamiento por COVID, este gobierno tomó todas las decisiones relevantes de su administración. En ese lapso se construyó el enfrentamiento con los empresarios, los extranjeros y la clase media. Ahí se apostó por Pemex y CFE, se revirtió la reforma educativa, se propusieron tres magnas obras y se intentó sentar las bases de un gobierno eterno.

Desde entonces, tenemos un enfrentamiento diario entre la realidad y la ilusión mañanera. En ésta se inventan o distorsionan cifras, se apela a una autoridad científica inexistente, se acusan complots varios, enemigos poderosos, se anuncian paraísos futuros. El resto del día, la realidad aporta las cifras y autoridades reales, desmiente complots, enemigos y paraísos. Como Sísifo, hay que volver a empezar cada día.

Pero todo se acaba, sabemos. Lo que no es claro es cuándo, ni cómo. ¿Qué acabará primero? ¿El sexenio formal o la salud presidencial? ¿La sanidad de las finanzas públicas? ¿La unidad de la coalición gobernante? ¿El TMEC?

Aunque el Presidente minimiza el tema, el asunto de su salud sí parece algo relevante. Van ya varios sustos, se le complica hablar (más allá de su fingida lentitud), se observan deficiencias motoras en su lado izquierdo. Su carácter arrebatado, frente a la distancia creciente entre su mañanera y la realidad, es una amenaza real.

Las finanzas públicas están en riesgo. Para este año, el gobierno había estimado un déficit de un billón de pesos, pero confiando en un crecimiento de 4 por ciento, una inflación similar, tasas de interés bajas. Sin entrar a detalle aquí (eso puede verlo en patreon.com/macariomx), es muy probable que el déficit sea de 1.7 billones, pero además frente a una economía más pequeña, lo que duplica el problema. En lugar de un déficit de 3 por ciento del PIB, sería de 6 por ciento, y eso sí no lo aguantan las calificadoras.

El obligado destape de junio, después de perder la elección intermedia, ha ido minando la coalición gobernante. López Obrador forzó a una alianza entre los bolivarianos de su esposa y los tecnócratas de Claudia Sheinbaum para impulsar a ésta rumbo a la sucesión. Los otros dos grupos han sido marginados o, en el caso de Monreal, atacados frontalmente. Ya él y sus cercanos saben lo que les espera: la cárcel, que desde ya se les está aplicando. No tiene caso seguir en el mismo barco. A Marcelo simplemente se le ningunea, por el momento.

La utilización de la reforma eléctrica en el afán de romper al PRI ha tomado su propia dinámica, ya en la ruta sucesoria. La imposible combinación de técnica con ideología que ha campado en el sector energético desde el inicio es ya un fracaso evidente. En 2021, entre su gasto excesivo y las transferencias adicionales del gobierno, Pemex nos robó medio billón de pesos a los mexicanos, dinero que debía entregarnos por ser nosotros los dueños del petróleo. Aunque CFE no llega a esas cifras, su apuesta por el monopolio va en ese rumbo: saquear. El problema que tienen desde el gobierno es que eso implicaría romper lo acordado con Estados Unidos y Canadá, y ya avisaron que así no puede mantenerse el TMEC.

Con esa amenaza encima, la fractura de la coalición, la debilidad de las finanzas públicas, el asunto de la salud es más relevante. Más, cuando la corrupción de sus cercanos es cada día más conocida, y resulta mayor incluso que la anterior.

¿Qué se acaba primero?

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