Luis Wertman Zaslav

Cuando la tecnología y la confianza llegan antes que el miedo

Las nuevas InsurTech están cambiando la lógica tradicional de los seguros y la salud. Antes el modelo era reactivo: “Te ayudo cuando el problema ya explotó”.

Eran las 2:17 de la mañana cuando sonó el teléfono. Del otro lado de la línea estaba un hombre desesperado. Su voz temblaba. Apenas podía hablar. Su esposa tenía un dolor intenso en el pecho, su hijo pequeño lloraba y él estaba paralizado. No porque no quisiera actuar. Sino porque no sabía cómo hacerlo.

Había vivido durante años con una idea equivocada que millones de personas todavía tienen: creer que protegerse es caro, complicado y lejano. Como muchos, pensaba que los seguros eran solo para quienes podían pagar grandes pólizas, entender contratos interminables o tener tiempo para procesos burocráticos. Hasta que un día decidió probar algo distinto.

No era únicamente una aplicación. No era solamente un seguro digital. Era un nuevo modelo de atención integral. Un ecosistema completo de salud, prevención, orientación médica, seguimiento y protección apoyado por tecnología. Una nueva generación de InsurTech.

No porque estuviera convencido. Sino porque alguien cercano le dijo algo muy simple: “hoy la diferencia no es quién tiene más dinero. La diferencia es quién tiene acceso más rápido a soluciones”.

Y esa madrugada entendió exactamente lo que eso significaba. En menos de minutos recibió orientación médica inmediata. Le ayudaron a identificar el nivel de riesgo. Le indicaron exactamente qué hacer. Le canalizaron atención. Y, sobre todo, alguien estuvo ahí. Acompañándolo.

Puede parecer algo pequeño. Pero quien ha vivido un momento de crisis sabe que cuando aparece el miedo, el tiempo cambia de valor. Cinco minutos pueden sentirse eternos.

Y ahí está una de las grandes revoluciones silenciosas que estamos viviendo. La tecnología ya no solo sirve para entretenernos o comunicarnos. Hoy también puede protegernos. Las nuevas InsurTech están cambiando la lógica tradicional de los seguros y la salud. Antes el modelo era reactivo: “Te ayudo cuando el problema ya explotó”.

Hoy los sistemas más avanzados buscan algo distinto: prevenir, acompañar, detectar riesgos antes y responder más rápido. Y eso cambia completamente la experiencia de las personas. Porque ya no se trata únicamente de vender una póliza.

Se trata de construir verdaderos sistemas de salud accesibles, conectados, preventivos y mucho más cercanos a la vida diaria de las familias. Sistemas donde conviven: orientación médica, seguimiento, prevención, telemedicina, atención digital, protección financiera, análisis de riesgos, acompañamiento humano, emergencias, hospitalización, cirugías, tratamientos y capacidad de respuesta integral.

Eso cambia todo. Porque la verdadera innovación no está únicamente en digitalizar procesos. La verdadera innovación está en reducir la incertidumbre. Y cuando una persona siente que no está sola, automáticamente toma mejores decisiones. Durante muchos años he aprendido algo trabajando entre ciudadanía, empresas, instituciones, seguridad y organizaciones complejas:

La confianza salva tiempo. La confianza reduce el caos, la confianza evita errores y muchas veces… la confianza salva vidas. Por eso el crecimiento de las InsurTech no es casualidad. Millones de personas están cansadas de: procesos lentos, llamadas interminables, letras pequeñas, falta de claridad y sistemas que parecen diseñados para complicar en lugar de resolver.

Las nuevas generaciones quieren algo distinto: claridad, rapidez, acompañamiento y atención humana apoyada por tecnología.

Modelos innovadores y probados, InsureTechs como MUTUUS, reflejan cómo empieza a evolucionar una visión más preventiva, accesible y cercana, donde la tecnología ayuda a integrar servicios, orientación, protección y seguimiento dentro de un mismo ecosistema de salud y bienestar.

Pero también debemos ser muy claros. La tecnología por sí sola no genera confianza. La confianza se construye cumpliendo.

Cumpliendo cuando la persona necesita ayuda.

Cumpliendo cuando aparece la emergencia.

Cumpliendo cuando el miedo entra a una casa.

Porque cualquiera puede vender tranquilidad en publicidad. Lo difícil es responder en el momento real. Y ahí es donde se separan las empresas que solo quieren crecer… de las que verdaderamente quieren servir.

Hoy el mundo enfrenta enormes retos: estrés financiero, presión médica, incertidumbre económica, enfermedades crónicas, ansiedad y millones de familias vulnerables ante cualquier emergencia.

Por eso necesitamos impulsar una nueva cultura de prevención. No esperar a que llegue la crisis. Prepararnos antes. Así como cuidamos nuestro automóvil antes de salir a carretera, también debemos cuidar nuestra salud, nuestra estabilidad financiera y nuestra protección familiar. Y aquí hay un llamado importante para todos.

Para las empresas: dejen de pensar únicamente en clientes y comiencen a pensar en personas.

Para los líderes: entiendan que la tecnología sin humanidad termina deshumanizando.

Para las autoridades: faciliten ecosistemas de innovación responsables que acerquen protección a millones de personas.

Y para la sociedad: dejemos de ver la prevención como gasto. La prevención inteligente siempre será más barata que la improvisación desesperada.

Aquella madrugada, después de varias horas, el hombre volvió a llamar. Pero esta vez lloraba por otra razón. “Gracias… porque en el peor momento, alguien respondió”.

Y quizá esa es la verdadera definición de confianza. Saber que cuando todo parece desmoronarse… alguien estará ahí. “Hacer el bien, haciéndolo bien”.

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