Luis Wertman Zaslav

40 horas

Todas las mediciones disponibles señalan que se trabajó más desde casa y hubo mayor productividad, a la par de un incremento en la satisfacción de muchos empleados.

Director General de Seguridad Privada de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana

Elon Musk, uno de los empresarios más ricos del mundo, y para muchos, símbolo de un mundo tecnologizado, anunció a los empleados de su compañía emblema que no habrá trabajo remoto, a menos de que se cumpla con un horario estándar a lo largo de la semana.

En otro correo electrónico, también aclaró que no se puede supervisar una oficina desde una ubicación distinta y tampoco desde casa. Cualquier excepción, reservada solo para directivos, será autorizada personalmente por él, de acuerdo con los mensajes que tuvieron amplia difusión hace una semana aproximadamente.

Definir la productividad siempre ha sido un reto para las empresas, sin que importe mucho su tamaño. Supervisar las órdenes que se emiten se vuelve parte del trabajo de los administradores y el seguimiento termina siendo una tarea clave para llegar a metas y objetivos.

Sin embargo, el exceso de supervisión y de seguimiento puede convertirse fácilmente en microadministración, un mal que lleva a la parálisis de cualquier compañía privada. Además, va en contra de un modelo horizontal y flexible que había ganado fuerza antes de la pandemia y que, gracias a ella, parecía consolidarse para transformar el mundo del trabajo como lo conocíamos.

Parece que no será así. La idea de las “horas-persona” en la oficina y el concepto de productividad asociado a cuánto tiempo pasamos concentrados en un solo espacio está regresando por sus fueros. Cuando un empresario conocido en todo el planeta ordena hábitos que podrían considerarse obsoletos, éstos tienden a contagiarse a otras compañías y a formar parte de la cultura de organizaciones de todo tipo.

No solo eso, la figura del gran líder que pasa todo su tiempo dedicado a lograr que su empresa sea dominante en su mercado, es una historia que hemos visto retratada en muchos libros, películas y documentales. Se contrapone con la teoría de la eficiencia y la medición de los resultados, pero apoya mucho a la pirámide de autoridad y sacrificio que durante décadas cimentó el diseño de muchas corporaciones. Con solo revisar la biografía del empresario en cuestión, queda claro que sus compañías podrán ser innovadoras; su estilo de administración, no tanto.

¿Qué representa este posible viraje empresarial? Tal vez el fracaso de la horizontalidad en las organizaciones, la cancelación del trabajo remoto como opción de vida (no sólo de empleo) y una nueva etapa de concentración de poder en las directivas, con casos de éxito y otros de absoluto fracaso.

Si no hay una reflexión al respecto, podría perderse lo que se avanzó durante esta pandemia respecto a la coordinación de personas a través de la tecnología de oficinas, equipos específicos y procesos completos.

De la misma forma, la nueva posibilidad de balancear la calidad de vida con la responsabilidad del trabajo estaría en riesgo, sobre todo para la carrera profesional de personas que están al frente de una familia o que tienen problemas para atender muchas de las tareas adicionales a su labor; en particular mujeres capaces con hijos que ya tenían rutinas que podían ajustar gracias a la virtualidad que impuso la emergencia sanitaria.

Es oportuno discutir también si los retos de la productividad se resuelven en los cubículos, durante ochos horas diarias y de lunes a viernes. Todas las mediciones disponibles señalan que se trabajó más desde casa y hubo mayor productividad, a la par de un incremento en la satisfacción de muchos empleados.

En tiempos de incertidumbre la economía puede volverse contradictoria. Por un lado, está nuestro deseo de que la tecnología nos permita solucionar muchos de los problemas que nos afectan, tener más tiempo libre, por ejemplo; aunque por otro preferimos ir a lo seguro y repetir modelos que consideramos indiscutibles para lograr lo que nos proponemos.

Mi opinión es que hemos entrado en un cambio de época y ello obliga a pensar y actuar de manera diferente. El cambio es la única constante y si no analizamos bien nuestro entorno, haremos lo mismo, esperando resultados diferentes. Eso es caminar en círculos.

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