Sobremesa

¿Qué sabe Rocío Nahle?

¿Rocío Nahle podrá disponer de 10 millones de dólares de su presupuesto para pagar una multa del futbol?

Rocío Nahle hizo una promesa a los veracruzanos: regresar el futbol al puerto y llevar nuevamente a los Tiburones Rojos a la primera división.

Y para conseguirlo, la gobernadora anunció que mantiene comunicación con Fidel Kuri, el polémico expropietario del equipo.

Suena bien. ¿Quién no quiere volver a ver el Pirata Fuente lleno, a los Tiburones en la cancha y a los veracruzanos presumiendo nuevamente su camiseta?

Pero antes de echar las campanas al vuelo, hay varias preguntas que alguien debería hacer.

¿La gobernadora de Veracruz, siendo zacatecana, conocerá realmente la historia de los Tiburones Rojos?

¿Rocío Nahle podrá disponer de 10 millones de dólares de su presupuesto para pagar una multa del futbol?

¿Rocío Nahle cumplirá a los veracruzanos con llevarles el futbol?

¿Los Tiburones Rojos le resolverán las elecciones del 27?

Porque detrás de esta promesa hay una historia de casi dos décadas de litigios, deudas, embargos y resoluciones internacionales que pueden hacer naufragar el proyecto.

La historia comienza con Gustavo Ariel Parente Sánchez, quien fue vicepresidente deportivo de los Tiburones entre 2000 y 2007. Tras su despido, llevó su reclamo a los tribunales mexicanos y posteriormente al Tribunal de Arbitraje Deportivo, el famoso TAS, en Suiza.

Años después, con Javier Duarte como gobernador, Fidel Kuri regresó con los Tiburones al puerto. En 2013 se firmó un comodato, ratificado por el Congreso de Veracruz, mediante el cual el gobierno estatal puso a disposición del equipo el estadio Luis Pirata Fuente y asumió determinadas obligaciones relacionadas con adeudos anteriores.

Pero el proyecto terminó en desastre

Kuri tuvo enfrentamientos con la Federación Mexicana de Futbol y Grupo Salinas, además de problemas financieros y legales que terminaron con la desafiliación del equipo y su encarcelamiento.

Y aquí aparece el verdadero negocio

El Tiburón puede valer más de 100 millones de dólares.

El nombre Tiburones Rojos del Veracruz tiene un enorme arraigo entre los aficionados, pero actualmente está atrapado en litigios y embargos.

Si Kuri consigue regresar a los Tiburones a primera división, el escenario cambia radicalmente.

Lo que hoy tiene un valor económico limitado podría convertirse en un activo de más de 100 millones de dólares.

Una franquicia de primera división vale por sus derechos, patrocinios, transmisiones, afición, plaza y, sobre todo, por su marca.

Así que para Kuri esto no es solamente nostalgia.

Es un negocio. Y uno muy grande.

El problema es que Gustavo Parente nunca dejó de litigar.

Ha obtenido resoluciones favorables tanto en México como en el ámbito internacional y sostiene que las obligaciones derivadas del comodato y de la resolución del TAS siguen vigentes.

Entre las sanciones que se podrían pagar está el veto del estadio y una multa económica de 10 millones de dólares.

Mientras tanto, el gobierno de Veracruz invirtió más de mil 500 millones de pesos en la remodelación del estadio Luis Pirata Fuente, ubicado en lo más sensible, que es el puerto jarocho.

La pregunta es inevitable

¿Para qué remodelar un estadio de futbol si existe una resolución que podría impedir que se juegue futbol ahí?

El pasado 2 de agosto se disputó un partido de los Piratas de Veracruz en el inmueble. Parente pretende promover un incidente para exigir el cumplimiento de la resolución del TAS.

Si prospera, las consecuencias podrían alcanzar a la Federación Mexicana de Futbol, a los Piratas, al gobierno de Veracruz y, por supuesto, al proyecto de los Tiburones.

Y aquí regresamos a Rocío Nahle

La gobernadora parece haber encontrado en el futbol una oportunidad política. Y no es difícil entender por qué.

Veracruz necesita buenas noticias. El regreso de los Tiburones puede generar identidad, entusiasmo y una bocanada de oxígeno para su gobierno.

Para Kuri, en cambio, puede significar algo todavía más importante: convertir una marca, hoy atorada en litigios, en un activo de más de 100 millones de dólares.

Ambos tienen mucho que ganar.

Pero también mucho que perder.

Por eso las preguntas siguen sobre la mesa:

¿La gobernadora de Veracruz, siendo zacatecana, conocerá realmente la historia de los Tiburones Rojos?

¿Rocío Nahle podrá disponer de 10 millones de dólares de su presupuesto para pagar una multa de futbol?

¿Rocío Nahle le cumplirá a los veracruzanos con llevarles el futbol?

¿Los Tiburones Rojos le resolverán las elecciones del 27?

O será al revés:

¿Terminará el Tiburón ahogando a Rocío Nahle?

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